Los padres de los 43 normalistas desaparecidos hicieron su último intento. “¡No se vayan!”, gritaron al recibir a los miembros de Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) en la normal rural de Ayotzinapa antes de que partan de México. El gobierno mexicano ya no amplió su periodo de colaboración en la investigación del caso Iguala.

Con una marcha previa por la cabecera municipal de Tixtla, también lo intentaron. “Fue el Estado quien nos quitó a nuestros hijos, se los llevó vivos. Fue un secuestro de Estado (…). No podemos aceptar nuestro dolor y no nos vamos a cansar”, gritó María de Jesús Tlatempa, madre de uno de los 43.

Desde el inicio de su trabajo por encomienda de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), el GIEI se ganó la confianza de los padres.

Entre el GIEI y la PGR fue evidente una fractura en vísperas de que los expertos revelaron su segundo y último informe que, entre otras cosas, exhibe que la dependencia realizó diligencias que no figuran en la investigación oficial.

La despedida de los expertos en Ayotzinapa generó un ambiente de cierta tristeza. La experta colombiana Angela Buitrago terminó su comentario de despedida con la voz quebrada por el llanto: “me los llevo en mi corazón”, dijo.

Hermenegildo Ortega, tío de Mauricio Ortega Valerio, uno de los 43, lloró al abrazar a Carlos Martín Berinstain, que le entregaba copia del segundo informe de la investigación del GIEI. Trató de secarse las lágrimas al despedirse de los demás en la explanada del edificio central de Ayotzinapa. El plazo de colaboración fenece el 30 de abril.

El GIEI funcionó con los cinco expertos y siete personas de apoyo. En 13 meses, 12 personas realizaron una investigación que derribó la verdad histórica de la PGR con evidencias probadas, por ejemplo, de que en el basurero de Cocula no pudieron incinerar a los 43 normalistas desaparecidos.

“No somos tantos, pero tenemos voluntad y decisión. En la PGR son muchos. Debe preguntarse la PGR por qué 12 personas pudieron avanzar más que una institución que se dedica a investigar y resolver los delitos”, comentó Cox en su turno al micrófono. Los expertos coincidieron en que continuarán colaborando desde donde estén.

Berinstain, antes, les dijo que así como la verdad se acompañan de otras cosas, la justicia va de la mano con la esperanza. Y la esperanza, les sugirió, nunca la deben perder.

Doña Carmen Cruz Mendoza, madre de Jorge Aníbal Cruz Mendoza, despidió a los expertos: “me duele que se vayan, quisiera que se quedaran, pero no se van porque quieren, tienen que irse”. Don Mario González, padre del Tlaxcalita, la secundó y le hizo una petición a los expertos: “no dejen que esos 43 corazones dejen de latir”.

La Jornada