El pueblo de Tupe se ubica en la sierra de Lima y a pesar de la cercanía a la capital ha sabido preservar su lengua ancestral, el jaqaru. Con 750 personas que aún mantienen ese idioma, este pueblo fue el primero en contar con el registro civil bilingüe, un proceso de documentación que comenzó a implementar el Registro Nacional de Identificación y Estado Civil (Reniec) en setiembre de 2014.

A un año y medio de haber puesto en marcha el primer registro civil bilingüe, el Reniec brinda ahora este servicio en ocho regiones: Amazonas, Loreto, Lima, Callao, San Martín, Puno, Moquegua y Tacna, con actas en cuatro lenguas indígenas: jaqaru, awajún, wampis y aimara.

Según Luis Bezada, subgerente de Registro Civil de la Reniec, este esfuerzo responde a la visión que tiene el organismo de brindar un mejor servicio a los peruanos en su propia lengua y con sus propias costumbres para una verdadera inclusión social.

Proceso. Las actas de nacimiento, matrimonio y defunción son documentos que certifican la pertenencia al país como ciudadano peruano. La implementación del registro en jaqaru fue el primer piloto de un plan nacional que la gerencia de Registro Civil presentó a la dirección nacional del Reniec en 2012.

“La idea original era empezar con el quechua y el aimara, pero comprendimos que iba a ser un proceso largo con etapas y optamos por sacar un piloto, el jaqaru, considerando la cercanía a Lima y la facilidad de monitorear el proceso”, explica Bezada.

En 2015, Reniec implementó nuevas actas traducidas en dos lenguas más, el awajún, con 70,000 hablantes, y el aimara, con medio millón de hablantes. Al mismo tiempo se comenzó a incluir el Registro Civil Bilingüe en Línea, lo que permite que las copias certificadas de las actas de nacimiento, matrimonio y defunción, en ambas lenguas, se encuentren disponibles en cualquier oficina del país.

Primero en la región. La iniciativa de la Reniec es uno de los primeros esfuerzos en Latinoamérica por realizar procesos burocráticos en español y lenguas originarias. Según Bezada, “no hay en otro país un registro ciudadano en el que se pueda realizar una inscripción directamente en la base de datos nacional y que las copias certificadas estén disponibles en cualquier oficina a nivel nacional”.

Pese a compartir lugares comunes en la inclusión de las culturas originarias, “por diferentes motivos los países latinoamericanos no habían contemplado procedimientos administrativos en el que se usara lengua originaria al igual que el castellano”, explicó.

Retos. Uno de los retos que afronta el Reniec en el proceso de puesta en uso del Registro Civil Bilingüe es la constante capacitación su personal y la clasificación al momento de la contratación de los registradores, ya que para realizar una buena labor el personal debe estar familiarizado con la lengua y las costumbres de la zona.

Otro de los desafíos que, como toda institución que se propone cubrir la totalidad del territorio nacional, enfrenta este organismo son las distancias y la complicada geografía que se presenta, principalmente en la Amazonía. Por último, la misma incredulidad de las poblaciones locales, que muchas veces no creen que la implementación de estos servicios sea posible.

Inclusión. Según la lista del Ministerio de Cultura, en el Perú existen 47 lenguas indígenas, no existen cifras exactas de la cantidad de peruanos con idioma materno distinto al castellano. Uno de los objetivos indirectos de este proceso es revalorar las lenguas indígenas brindando una mayor posibilidad a los peruanos cuya lengua materna no es el castellano de sentir que su lengua es válida.

Perspectivas. Este mes, el Reniec anunció la correcta implementación del idioma wampis, por la cercanía y cruce territorial que tiene con el awajún. Actualmente, se encuentra trabajando con el plan de implementación del shipibo conibo y el matsés, que se espera puedan aplicarse hasta finales de este año.

“El objetivo final es crear un Perú inclusivo realmente y una de las estrategias es fortalecer el uso de las lenguas originarias”, dijo Bezada.

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