Una pareja gay tuvo una boda religiosa por primera vez en Latinoamérica

Los músicos empezaron a tocar, se abrieron las puertas y entraron ellas: Romina Charur (35), con vestido blanco y una tiara con brillos, acompañada de su papá Rafael; y Victoria Escobar (36), con blusa y pantalón cremita, del brazo de Gustavo Michanie, presidente de Judíos Argentinos Gays (JAG). Caminaron por el pasillo central los cuatro, a la par. Los invitados de pie llenaron de elogios a las chicas, ellas, agradecierons sonrientes. Así, ayer a las 18.45, en el templo NCI-Emanu El, de Belgrano, estas dos mujeres cumplieron el sueño de sellar su amor en una sinagoga y se transformaron en la primera pareja del mismo sexo de Latinoamérica en tener una boda religiosa.

“Esto es un paso histórico dentro de la comunidad judía y una felicidad enorme para nosotras”, le dijo a Clarín Romina, minutos antes de dar el sí. A su lado, Victoria también se mostró contenta y emocionada. “No lo puedo creer, luchamos muchísimo por esto y por fin llegó el día. Somos el primer matrimonio igualitario en el acta del templo”, sumó Vicky, quien destacó que ahora recibirán su “ketubáh” (la libreta de matrimonio judío). Esto es importante para ellas, entre otras cosas, porque planean tener hijos y darles una educación judía. “Para eso, estar unidas por el rito religioso es fundamental. Ahora queremos tener un hijo y si Dios quiere, llegará pronto. Estamos en eso”, agregó Vicky, quien adelantó que recurrirán a un tratamiento de inseminación.

Durante la ceremonia y ya bajo la jupá (el manto con cuatro varas que simboliza la casa de la pareja), la rabina Karina Finkielsztein les dio la “bienvenida” y les brindó sus bendiciones para que construyan “un hogar lleno de luz”. “A veces el camino es difícil y otras no hay camino. Siempre se pueden elegir atajos o construir caminos y plantar antorchas para que otros también puedan transitar por ahí”, sostuvo Finkielsztein, quien destacó la “valentía” de la pareja por optar por la segunda opción.

Luego, llegó el intercambio de alianzas, para el que las chicas usaron los mismos anillos que comparten desde 2014 cuando pasaron por el Civil en el marco de la la Ley de Matrimonio Igualitario. La rabina resaltó que, esta vez, además de unirse entre ellas, “lo harán con la comunidad”, por lo que este matrimonio “es un hito en la historia de este templo y la sociedad judía”.

Las flamantes esposas, ambas abogadas y oriundas de Villa Ortuzar, se conocieron hace 7 años a través de una página de Internet. “Fue amor a primera vista”, asegura Victoria. Sin embargo, en ese entonces, ninguna de las dos imaginó que algo así podía pasar. En principio, porque Victoria era católica no practicante. “Estando con Romi, empecé a interesarme por el judaísmo. Primero me llamaron la atención las fiestas y luego me acerqué al templo con ella”, explicó sobre el proceso que derivó en su conversión, que duró aproximadamente un año y medio. “Por suerte, en todo momento, contamos con el apoyo de nuestras familias”.

Pero además del proceso que transitó Vicky, la boda se transformó en realidad gracias a que la comunidad NCI-Emanu El adhirió a la Responsa del “Committe of Jewish Law and Standards” de la Asamblea Rabínica del Movimiento Conservador, que en 2006 les había conferido a las parejas del mismo sexo la posibilidad de casarse bajo el ritual judío. Esta decisión, tomada el 21 de marzo pasado por unanimidad, derivó en el festejo de ayer, que terminó con las chicas rompiendo las copas con sus pies (un ritual que habitualmente cumple el hombre), los aplausos y la clásica felicitación: ¡Mazel Tov!.

Clarín