Uruguay tiene “déficit importante” en la distribución de poder entre hombres y mujeres

El Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres), perteneciente al Ministerio de Desarrollo Social, firmó un acuerdo de cooperación con la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para profundizar los trabajos y políticas públicas en defensa de la igualdad de género. En el evento la directora de Inmujeres, Mariella Mazzotti, manifestó que a pesar de los avances legislativos que hubo en Uruguay en los últimos años, el país sigue teniendo un “déficit importante” en cuanto a la distribución de poder entre hombres y mujeres.

“Uruguay tiene una matriz sociocultural que reproduce la desigualdad de género”, dijo Mazzotti, y señaló particularmente el hecho de que el país “está muy mal a nivel de representación política -de mujeres- en el Parlamento”.

Los últimos datos del Mides señalan que desde la aprobación de la ley de cuotas en las elecciones de 2014, se duplicó el número de mujeres en el Senado, que pasó de 13% a 26,7%. En Diputados, la presencia de mujeres pasó de ser del 15,2% a 18%. En tanto, desde 1980 hasta la actual administración el porcentaje de mujeres en los ministerios aumentó de 9,1% a 38,5%. Sin embargo, para las autoridades los resultados siguen siendo insuficientes.

En la firma del acuerdo estuvo presente la directora regional adjunta de ONU Mujeres, Lara Blanco, quien si bien destacó que los “avances y logros” de Uruguay en cuanto a disminución de la pobreza “son notables”, persiste la desigualdad de género. Como ejemplo, señaló que el desempleo en mujeres está 3% por encima del de los hombres. La mayor deuda está con las mujeres jóvenes, ya que son las más perjudicadas durante las crisis económicas que atraviesan los países, advirtió.

En comparación con el resto de los países de la región, Uruguay presenta algunos avances. La mujeres locales tienen una participación del 55,6% en el mercado laboral, cuando en el resto de la región el promedio es del 53%. De todas formas, Blanco indicó que siguen teniendo 20% menos de participación que los hombres.

El Observador