Bolivia fija en la OEA los seis argumentos de defensa del Silala

Bolivía expuso ante la Organización de Estados Americanos (OEA) seis razones que sustentan el carácter soberano y plena jurisdicción sobre las aguas manantiales del Silala, que Chile exige a la Corte Internacional de Justicia (CIJ) se declare como río y se reconozca su derecho de uso.

El procurador Héctor Arce detalló este miércoles los seis “elementos que ha dejado con mucha claridad” el canciller David Choquehuanca en su intervención de ayer en la 46ª sesión de la Asamblea de la OEA para reafirmar y sustentar la soberanía y plena jurisdicción del manantial.

Chile exige al tribunal internacional que declare que las aguas del Silala son parte de un río internacional con cauce natural. Bolivia reivindica que el recurso hídrico fue canalizado artificialmente tras su concesión para el uso de locomotoras hace más de 100 años. La “deuda” generada en este lapso es uno de los seis argumentos.

“Los manantiales naturales del Silala siempre fueron aguas bolivianas, ese es un hecho fundamental que ha sido además demostrado en un hecho jurídico fundamental que se ha dado en 1908, en ese año una empresa chilena ha solicitado, el 20 de julio, formalmente a la prefectura de Potosí su concesión”, explicó la autoridad a la estatal Patria Nueva.

“Ello demuestra que estas aguas nunca pertenecieron a Chile”, enumeró como segundo elemento.

Además, precisó como tercer elemento que estudios especializados determinaron que el recurso tiene origen en aguas subterráneas inmovilizadas en el territorio boliviano. El cuarto argumento de la defensa es que no existe un flujo natural y menos las aguas pertenecen a un sistema hidrológico compartido.

El quinto fundamento es que el “único flujo” de agua se evidencia por las obras civiles que el vecino país encargó para su canalización, señaló.

Arce invocó por último al “principio de la soberanía permanente de los Estados sobre sus recursos naturales” para ratificar el derecho exclusivo que tiene el país sobre sus recursos hídricos nacionales que lo facultan para “usar, gozar y explotarlos libremente”.

Insistió en que la demanda chilena “es liviana en lo jurídico, muy simple, muy sencilla, poco razonada, precipitada” y celebró que “Chile acepte las normas del Derecho Internacional, la jurisdicción de los tribunales internacionales y solucionar las controversias en ese ámbito”.

Antes, en 2013, La Paz demandó al vecino por la solución del diferendo marítimo ante el tribunal internacional.

La Razón