Los conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea editorial de Nodal. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen a tener una visión integral de la región.

La idea planteada por el presidente Evo Morales de llamar con urgencia al diálogo a las autoridades de Chile para resolver temas o cuestiones humanitarias, en alusión a la situación de los camioneros bolivianos que transportan la carga ultramarina de Bolivia a los puertos de Arica y Antofagasta, provocó la reacción del canciller Heraldo Muñoz, quien ironizó al respecto calificándolo como “un chiste”.

Esta situación se dio a días de la visita de una comitiva boliviana encabezada por el canciller David Choquehuanca a esos puertos para constatar las denuncias de los transportistas sobre malos tratos, discriminación y vulneraciones al Tratado de 1904. Al respecto, el Jefe de Estado boliviano dijo que es más “digno reconocer que desconocer falencias sobre cuestiones humanas”.
Ya el pasado jueves, el presidente Morales anunció que intentaría comunicarse, directamente, con su par chilena, Michelle Bachelet, para pedirle humanizar el trato que reciben los transportistas de la carga de Bolivia por parte de autoridades, uniformados y funcionarios de Chile de camino a los puertos de Arica y Antofagasta.

En este tema debe considerarse que al tratarse de vulneraciones a derechos humanos, el diálogo resulta urgente, como hizo notar el presidente Morales, fundado en testimonios de los choferes afectados por el trato denigrante en Chile.

Debe considerarse que los derechos humanos son inherentes a todos los hombres y mujeres. Estos privilegios son las pautas que orientan la convivencia humana y tienen como punto de partida los principios de libertad y de igualdad, aunque en muchos países se manifiestan violaciones.

Por su importancia, el respeto a estos derechos es prioritario, independientemente de las normas que rijan en cada país. Además, en el caso específico de las vulneraciones que sufren los transportistas bolivianos están involucrados muchos niños, por lo que no corresponde la ironía del Canciller chileno, quien al igual que todos está llamado a respetar los derechos humanos.

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