El canciller Manuel González indicó que la visita a Managua el jueves pasado del ministro de Seguridad, Gustavo Mata, para reunirse con autoridades nicaragüenses, no debe interpretarse como un acercamiento político de Costa Rica con el gobierno de Daniel Ortega.

Según el funcionario, ese encuentro tuvo un objetivo técnico muy puntual: procurar un trabajo conjunto con el país vecino en materia de seguridad contra el crimen internacional.

En cuanto a las relaciones diplomáticas, estas siguen siendo frías y distantes, aseguró el canciller González.

“La presencia del ministro Gustavo Mata (en la reunión en Managua) por supuesto que le da una connotación política; se podría interpretar de esa manera, pero no es el mensaje que en este momento estamos enviando. Precisamente por eso se hizo acompañar de otras autoridades que ven temas en el campo técnico”, añadió.

La visita de Mata es la primera que un ministro costarricense hace en varios años a Nicaragua para sostener una reunión bilateral.

Mata viajó con los directores de Fuerza Pública; Control de Drogas; Vigilancia Aérea y de Guardacostas, con la intención de que, en adelante, ambas naciones puedan sentarse a coordinar esfuerzos de seguridad.

Agenda. Para el ministro tico de Relaciones Exteriores, es posible sacar adelante esa agenda aunque Costa Rica sostenga disputas con Nicaragua.

Uno de los temas relacionados más recientes es el bloqueo que lanchas artilladas nicaragüenses hacen a pescadores costarricenses en bahía Salinas, en la costa de Guanacaste.

González argumentó que el conflicto de Salinas es muy puntual y que al ser las costas de ambas naciones muy extensas, eso exige un trabajo de ambos lados para perseguir a narcotraficantes que pasan de un país a otro.

El hecho de que la relación política y diplomática sea fría, no implica que se detenga el resto de la agenda binacional, la cual sigue activa en temas como comercio, puestos fronterizos, educación o salud, apuntó.

“No hay causal de divorcio, lo que sí existe es un alto nivel de desconfianza de ambas partes”, dijo González, alegando que la distancia la provocó la invasión nicaragüense a isla Calero, en el 2010, y otras “provocaciones” ocurridas desde entonces.

Tema de los migrantes. Por su parte, el gobierno de Ortega adelantó que el tema de migrantes quedó excluido del nuevo diálogo sobre seguridad que entablarán Costa Rica y Nicaragua.

Así lo informó el 19digital.com, diario oficial de la administración Ortega, donde Moncada declaró que el tema migratorio no será abordado en la agenda de próximos encuentros debido a que Nicaragua “ya ha dejado clara su posición al respecto meses atrás”.

Añadió que ese es “un tema que es muy sensible y el cual a nosotros nos preocupa, el tratamiento de los migrantes centroamericanos que son maltratados en otras latitudes”.

Costa Rica enfrenta una crisis migratoria por la llegada de miles de africanos y haitianos que intentan viajar hacia Estados Unidos, a los cuales el Gobierno nicaragüense les cerró el paso por su frontera con Costa Rica.

Como consecuencia, muchos de ellos deciden dejar el territorio costarricense guiados por traficantes de personas, conocidos como coyotes, y expuestos a diversos peligros.

Lo mismo sucedió con casi 8.000 cubanos que quedaron varados en el país entre noviembre del 2015 y marzo del 2016.

Al principio de esa crisis, Managua acusó a San José de violentar su soberanía, causando una crisis migratoria en la región.

Sobre la exclusión del tema migratorio, González manifestó que hay que avanzar por partes.

“Recordemos que es el primer encuentro después de mucho tiempo; no puede pretenderse cubrir todos los aspectos”, sostuvo el canciller.

Agregó que el conflicto sobre los migrantes debe ser evaluado en un entorno más amplio, a escala regional.

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