Este día la vicencanciller para asuntos consulares y migratorios de Honduras, María Andrea Matamoros, informó que los hondureños deportados hasta la fecha tanto por la vía aérea como terrestre ya superan los 40 mil.

– Para hacer frente a la violencia y falta de oportunidades que provoca la inmigración, el congreso estadounidense aprobó una partida de 750 millones de dólares para los países del Triángulo Norte de Centroamérica.

– La crisis de menores migrantes de 2014 nunca se solucionó, se trasladó al sur, advierte un informe de International Crisis Group.

Sin precisar en la cifra dijo a periodistas en Tegucigalpa que los hondureños deportados en el primer semestre superan los 40 mil, lo que consideró un número alto.

“En lo que va del año específicamente de enero a julio superamos los 40 mil compatriotas que han retornado”, aludió la diplomática hondureña.

Al respecto, sostuvo que como gobierno están consiente que en Honduras hay problemas y los connacionales luchan por darles una mejor vida a sus hijos.

“Estamos conscientes que en Honduras hay problemas y que nuestros compatriotas están luchando día a día por salir adelante y que quieren darle una mejor vida a sus hijos”, apostilló.

No obstante, consideró que no es razón para exponer la vida en manos de un “coyote” -traficante de persona- que lo único que le interesa es el dinero de las personas y no su bienestar.

Para llevar este mensaje de prevención anunció que se ha inaugurado la campaña “Mes del Migrante” con la que hará conciencia sobre los peligros de la migración en los centros educativos del país.

“Queremos transmitir el mensaje que el coyote a diferencia de como muchos lo ven no es un amigo, no es un héroe, al contrario es un criminal que al final lo único que le interesa es el dinero”, apostilló la vicecanciller hondureña.

Compartió que, al retorno muchos migrantes hondureños le han relatado como el coyote les abandonó sin importarles el riesgo que corrían sus vidas.

En ese orden, recordó que el fin de semana pasado fueron enterrados en el Omoa, Cortés, dos menores de edad que murieron ahogados luego que la balsa en la que pretendían cruzar la frontera mexicana zozobrara.

“Sus madres salieron con un coyote y cuando la balsa se dio vuelta los coyotes les abandonaron y no permitieron que se recuperaran los cuerpos”, acusó.

Acto seguido, señaló que la Cancillería tuvo que realizar un arduo trabajo para la repatriación de los cuerpos de estos infantes que murieron en busca del denominado “sueño americano”.

Defensores de los derechos de los migrantes han sostenido que los flujos migratorios en la región se mantienen y lo único que ha cambiado es el lugar de donde son deportados los migrantes.

En ese sentido, un informe presentado por International Crisis Group advierte que la crisis humanitaria de 2014, cuando a Estados Unidos llegó una ola de migrantes indocumentados, en especial niños no acompañados, “nunca fue resuelta”, sino que “se empujó hacia el sur”.

La llegada en el verano de 2014 de miles de niños indocumentados a EEUU coincidió con la proclamación por el Gobierno mexicano en julio de 2014 del plan “Frontera Sur” que ha provocado un aumento de las deportaciones de centroamericanos que llegan a la frontera del sur de México, según un análisis del pasado año de la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA, en inglés).

En este contexto, México y Estados Unidos siguen actuando como si “la crisis de refugiados” provocada por la violencia aún se tratara exclusivamente de un problema de migración económica, cuando muchas de las personas son víctimas de la privación económica y la exclusión social, subraya del documento.

Proceso