Colombia vivió una de las votaciones más trascendentales en su historia.Minutos después de las 4:00 p.m., cuando se cerraron los 81.925 mesas dispuestas en todo el país para que los 34. 899.945 colombianos habilitados votar en el plebisicto que refrenda los acuerdos de paz con las Farc,  la Registraduría Nacional, está dando los primeros resultados de la votación.

Aunque el ‘Sí’ superó el umbral de los 4.536.993 de votos, no logró superar en votos a la opción del ‘No’ y por tanto el proceso de paz no será refrendado. (Además: Estos son los resultados del plebiscito en el exterior)

Hasta el momento, la votación es muy apretada mostrando la marcado polarización del país. El ‘No’ gana con el 50,16 % contra el 49,83 %. Esto, según el boletín número ocho de la Registraduría Nacional con el 94,63 % de mesas informadas y el 35,58 % de la votación.(Lea: El presidente Santos ya votó por el sí).

 Según el mapa electoral de esa entidad, la Costa Caribe y Pacífica, Bogotá y departamentos como el Guaviare, Vaupés y Guanía, apoyaron el ‘Sí’, mientras que el centro del país se fue por el ‘No’.

La jornada estuvo marcada por las lluvias en casi todo el territorio nacional a causa del paso huracán Matthew, que afectó principalmente a la Costa Caribe. (Además: Así fue el primer plebiscito votado en el país).

Desde Corferias, el Registrador Nacional, Juan Carlos Galindo, dafirmó que la jornada electoral “transcurrió en paz” los primeros resultados del plebiscito, el mecanismo avalado por la Corte Constitucional para refrendar los acuerdos que el Gobierno y las Farc suscribieron tras cuatro años de negociaciones.

“La Registraduría le cumplió al país. La jornada electoral transcurrió en paz”, afirmó Galindo.

Para que el acuerdo sea refrendado debe votar por el ‘Sí’ al menos el 13 % del censo electoral, es decir, unos 4,5 millones de ciudadanos. Dicha votación debe también superar la del ‘No’.

Votación, en normalidad

La fiesta democrática se ha desarrollado en total tranquilidad y con una continua participación ciudadana. El presidente Juan Manuel Santos y los integrantes del equipo negociador fueron los primeros en votar.
Alcaldes, ministros e, incluso, el expresidente Álvaro Uribe Vélez, principal opositor de los acuerdos, también votaron.

El Ministerio de Defensa reportó que en las diferentes regiones en donde hace presencia la Fuerza Pública garantizando la seguridad no han hecho ningún reporte negativo. (También: Sin mayores desórdenes transcurre la jornada de votación en el país).

El único incidente reportado oficialmente, se dio en Guaviare luego de que “un puesto electoral sufriera hostigamientos con artefactos explosivos”, dijo Mindefensa en su cuenta e Twitter, añadiendo que el hecho no dejó daños material ni víctimas.

En esta, la votación más importante de las últimas décadas en el país, está en juego si Colombia termina de dar el salto al siglo XXI o si se mantiene atado a una guerra del siglo XX que ubica al país como el único del hemisferio con un conflicto armado interno, con todas las limitaciones que esto implica para el crecimiento económico y el progreso social.

No es que los acuerdos alcanzados con las Farc luego de tres años y nueve meses de negociaciones en La Habana sean el pase automático a un nivel superior de desarrollo, pero con una guerra irresuelta a Colombia sí le resultará muy difícil ofrecer a sus ciudadanos niveles aceptables de seguridad y bienestar.

El Tiempo

Con el ‘No’ en el plebiscito, ¿qué viene ahora en el proceso?

En diferentes ocasiones el presidente Juan Manuel Santos y el jefe negociador, Humberto de la Calle, han indicado que no es posible renegociar los acuerdos con las Farc.

A su vez, alias Carlos Antonio Lozada, jefe guerrillero y miembro del secretariado de las Farc, ha dicho que no es posible reabrir la negociación.“No existe la más mínima posibilidad de que lo acordado en La Habana sea renegociado; lo acordado, acordado está y no existe esa posibilidad”, dijo durante la Décima Conferencia realizada en los Llanos del Yarí.

Lo cierto es que el país se enfrenta a un proceso de incertidumbre, pues en los acuerdos firmados oficialmente el 26 de septiembre en Cartagena por Santos y alias Timochenko, máximo jefe de las Farc, no aparece un ‘plan B’ frente al escenario del ‘No’. Tampoco, un protocolo para que las Farc se devuelvan a sus campamentos.

El escenario real es que desde el 29 de agosto pasado está activo el cese del fuego y hostilidades bilateral. Este se fijó a través del decreto 1386 del 26 de agosto del 2016, firmado por el Ministro de Defensa; y anularlo o modificarlo estaría en manos del Presidente.

De otro lado, está la decisión oficial de las Farc de abandonar las armas para convertirse en un movimiento político. Esa fue la gran conclusión, sumado a la aceptación de los acuerdos, de la Décima Conferencia de la guerrilla, que se realizó entre el 17 y 23 de septiembre en los Llanos del Yarí.

“El Acuerdo Final celebrado en La Habana, Cuba, contiene los mínimos necesarios para dar continuidad por la vía política a nuestras aspiraciones históricas por la transformación del orden social vigente. Por tal razón, hemos decidido surtir todos los aprestamientos necesarios para el tránsito de nuestra estructura político-militar hacia un nuevo partido político cuyo congreso fundacional se llevará a cabo a más tardar en mayo de 2017, si se implementan los acuerdos, tal y como está convenido”, se lee en el comunicado de las Farc.

La conferencia es el máximo órgano de toma de decisiones de la guerrilla y por tanto las conclusiones que emite son de seguimiento obligatorio.

Consultado sobre si esta guerrilla podría regresar a la guerra, el director del semanario Voz, Carlos Lozano, citó precisamente que en la pasada X Conferencia ese grupo armado ya optó por iniciar su proceso para ser un partido político.

“El ‘No’ busca reconsiderar los acuerdos, pero eso no tiene sentido porque ya fueron aprobados por ambas partes. Las Farc ya tomaron la decisión de no volver a la guerra. (…) pero una victoria del ‘No’ generaría una incertidumbre porque cualquier cosa podría pasar, incluso que la guerrilla vuelva a la guerra aunque ya haya dicho lo contrario”, explica Lozano.

Por su parte, la exsenadora Piedad Córdoba explica que la guerrilla está decidida a convertirse en un partido político.

“Están expectantes de lo que suceda en el plebiscito, pero sinceramente los veo apegados a los acuerdos y con la idea de hacer política sin armas independientemente del resultado electoral. De todas formas el plebiscito no es vinculante”, indicó.

Para la profesora de ciencias políticas de la Universidad Javeriana, Patricia Muñoz, la decisión de volver o no a la confrontación dependería más de las Farc que del Gobierno.

“Así las Farc quieran iniciar una vida política no podrán hacerlo sin una justicia transicional y el levantamiento de los compromisos con la justicia ordinaria que tienen. No pueden dar ese paso por sí solos. En la práctica queda en las manos de las Farc decidir que hacen si gana el ‘No’, ¿volverán a la clandestinidad? No hay claridad frente al camino a seguir”, explica Muñoz y añade que existe otro escenario: una estrecha victoria del ‘Sí’ en el plebiscito.

“Si se aprueba por una pequeña diferencia, el Presidente queda facultado para implementar los mecanismos, pero queda en entredicho la legitimidad de su proyecto. Es decir, el respaldo ciudadano para ejecutar el acuerdo será mínimo, aunque tenga la vía libre para actuar. Todo quedaría reducido a la voluntad política de ambas partes por iniciar o no un nuevo acuerdo”, agrega.

Aunque el Gobierno ha descartado un plan B, el fallo de la Corte Constitucional que avaló el plebiscito como mecanismo para refrendar la paz cita que es vinculante para el Presidente. No menciona al Legislativo, por lo que en algunos sectores se habla sobre que allí estaría ‘la carta de salvación’ del proceso.

De igual forma, el Presidente mantiene intacto su mandato constitucional de la búsqueda de la paz.

¿Renegociar? Gobierno dice que es una ‘ilusión’

Renegociar es el escenario que defienden los partidarios del ‘No’: una reapertura de los diálogos con el fin de modificar lo acorado en materia de participación política y justicia transicional para los miembros de las Farc.

“Si gana el ‘No’ es un mandato, no de la oposición, sino de los colombianos. Eso permitiría hacer la paz con otras condiciones, pero será el gobierno el que tenga esta decisión”, dice el representante del Centro Democrático Edward Rodríguez.

Y Alfredo Rangel, senador del Centro Democrático, dice que “la decisión de las Farc de ingresar a la vida política ya es irrevocable. Por lo tanto, es falso el dilema de que si se vota ‘No’ volverán a la guerra. Al ganar el ‘No’ el Gobierno deberá mantener la negociación, pero hacer cumplir el mandato mayoritario que no respalda el acuerdo al que llegaron con las Farc”.

Sin embargo, queda la duda de si las Farc retornarán a la guerra o de si tendrán un tiempo para replegarse como sucedió el 20 de febrero de 2002, cuando el entonces presidente Andrés Pastrana rompió los diálogos a causa del secuestro de Luis Eduardo Gechem y le concedió 24 horas a las esa guerrilla para salir de la zona de distensión.

El Tiempo