Alumnos, maestros y padres de familia que participaron en las exequias de los dos estudiantes de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos, de Ayotzinapa, asesinados a balazos por un grupo delictivo el martes por la tarde sobre la carretera Chilpancingo-Tixtla, exigieron justicia para los jóvenes y denunciaron que el Estado pretende acabar con ese centro educativo.

La comunidad rindió homenaje a los dos alumnos fallecidos en la explanada de la Normal de Ayotzinapa, ubicada en Tixtla. En el caso de Johnatan Morales, la ceremonia se realizó a las nueve de la mañana a puerta cerrada.

Al filo de las dos de la madrugada del miércoles, el Servicio Médico Forense (Semefo) de Chilpancingo entregó el cuerpo de Johnatan Morales Hernández.

Antes de que los deudos lo llevaran a El Saucito, municipio de Tecoanapa, de donde era originario, un familiar, con voz entrecortada, expresó: Sólo pedimos que se haga justicia y que (la fiscalía) investigue la muerte de mi hermano, que era el más pequeño de la familia. Luego partió la carroza seguida de un camión de pasajeros donde viajaban sus compañeros del cuarto grado, grupo A.

A la una de la tarde, el Semefo entregó el cuerpo de Filemón Tacuba Castro, debido a que sus familiares arribaron por la mañana. Luego sus compañeros realizaron un homenaje en su honor la escuela. Era oriundo de Apantla, municipio de Ayutla.

El cuerpo fue trasladado al dormitorio en el que pernoctaba y ahí sus compañeros entregaron las pertenencias de Filemón Tacuba a su padrastro, Enoelio Rayón Ramírez, quien dijo: De pronto no sé qué demandarle al gobierno del estado. Pero la verdad es indignante lo que sucede. Me gustaría que se investigara para ver si se da con los culpables. En él (Filemón) teníamos más esperanzas. Este año terminaba sus estudios e iba a ser maestro. Tenía cuatro hermanos y cuatro hermanas.

José Luis Hernández Rivera, director de la Normal de Ayotzinapa, manifestó: Exigimos que se haga la investigación y que se sepa quiénes son los asesinos, los culpables. Eso ayudaría mucho a la comunidad normalista y al pueblo de Guerrero. Ellos venían de realizar su servicio, venían a la escuela, concluyó.

En nombre de la dirigencia estudiantil de la Normal, Ernesto Guerrero expresó: La exigencia es justicia y (que) se lleve a juicio a los autores intelectuales y materiales de lo ocurrido ayer. Este es un ejemplo claro de la ola de violencia que se vive en el estado y en el país, consecuencia de políticos corruptos, de autoridades coludidas con la delincuencia, y que fuera de combatirla de frente forman una alianza.

Manuel Olivares Hernández, secretario técnico de la Red Guerrerense de los Derechos Humanos, reiteró que el asesinato de los estudiantes es una estrategia del Estado para desaparecer la Normal de Ayotzinapa mediante el terror.

Melitón Ortega, vocero de los padres de los 43 desaparecidos en Iguala hace dos años, sentenció: No hay duda de que el Estado golpea a la Normal de Ayotzinapa por exigir justicia para los 43. Y hoy se disfraza de un asalto. Eso, para nosotros, no es así, fue un asalto directo a la Normal, porque ha habido amenazas y agresiones.

La Jornada