La desigualdad de ingresos se mantiene en un nivel récord en la mayoría de países que componen la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), y la recuperación de la situación económica desde 2010 no se ha traducido en una disminución de la brecha entre los hogares más ricos y los más pobres, según un informe dado a conocer este jueves por el organismo.

En efecto los ingresos del 10% más rico de la población se recuperaron rápidamente tras la crisis, mientras los del 10% más pobre apenas han crecido.

La OCDE utiliza para su análisis el coeficiente Gini, igual a O cuando todo el mundo dispone de los mismos ingresos, y a 1 cuando una sola persona los concentra.

La media de la OCDE se situó en 2014 en 0,318 y es la cifra más alta desde mediados de los 80. Los países con el Gini más alto son Chile (0,465), México (0,459) y Estados Unidos (0,394), y los con menor nivel son Islandia (0,244), Noruega (0,252) y Dinamarca (0,254).

La OCDE sostuvo que aunque el subempleo y el desempelo generado por la crisis comienzan a reabsorberse, el desempleo de larga duración sigue siendo alto, especialmente en categorías como la de los jóvenes poco calificados.

La crisis, a su juicio, ha afectado no solo al número de empleos, sino a su calidad. “Incluso en los países donde la situación laboral ha mejorado, la mala calidad de los empleos supone una carga importante sobre los hogares”, señala el informe.

La OCDE recordó que los salarios se han estancado en la mayoría de países, incluidos aquellos que se libraron relativamente de la recesión, como Japón, mientras que han disminuido en los más afectados, como Grecia, España, Portugal y el Reino Unido.

La Tercera