El pasado 12 de octubre, días después de la convención en la que se lo proclamó como candidato presidencial de Alianza PAIS (AP), este Diario envió a Lenin Moreno un cuestionario porque su equipo de prensa informó que su agenda estaba copada como para conceder una entrevista. Las respuestas llegaron el martes de esta semana.

¿Cuáles serán las diferencias entre un eventual Gobierno suyo y el del actual mandatario Rafael Correa?

El ejercicio de gobierno no es asunto de una sola persona, es parte de un proyecto colectivo, el Proyecto de la Revolución Ciudadana del cual soy parte desde su inicio.

Lo que le proponemos al pueblo ecuatoriano es profundizar el proyecto de cambio impulsado desde el 2007 y en eso mantenemos pleno acuerdo con Rafael y es claro que debemos avanzar hacia un futuro de prosperidad y oportunidades para todos. Continuaremos trabajando para mejorar aún más las condiciones de vida de los ecuatorianos, hacer del Ecuador un país más productivo, generar empleo y riqueza y abrir más espacios de diálogo y participación para y con los jóvenes ecuatorianos, para que construyamos con ellos y toda la ciudadanía el Ecuador que soñamos. Lo he dicho ya mi compromiso está en los 5 dedos de mi mano tendida: primero, empleo y producción; segundo, educación para todos, tercero, ciudades seguras, libres de violencia y drogas además del combate frontal a la corrupción, cuarto, el plan “mis mejores años” para los adultos mayores y quinto, la gran cruzada por reforestar el país, recuperar los ríos, y volver la vista al campo para mejorar sus condiciones de vida.

Cada gobierno tiene sus particularidades. Fortaleceremos los canales de diálogo con los ciudadanos y las organizaciones, con el sector privado, con las universidades, con los trabajadores, con las mujeres, los indígenas, los afroecuatorianos.

En sus mensajes vía Skype, antes de la Convención, usted decía que mantendría lo bueno, corregiría lo malo y completaría lo que falta del actual Gobierno. ¿Qué es lo bueno, lo malo y lo que falta?

Hoy tenemos la enorme ventaja de contar con un país transformado por la Revolución, con una enorme autoestima que ha potenciado la capacidad creativa de nuestros ciudadanos y el amor a la Patria. Ahora debemos transmitir elementos inspiradores suficientes para fortalecer los valores de corresponsabilidad.

Los ciudadanos ecuatorianos son ahora más exigentes y están mejor informados, valoran aún más la palabra del gobernante antes que la demagogia y la politiquería. Debemos saber escuchar sus voces y aspiraciones y construir juntos el futuro que todos soñamos.

No debemos dejar de ser autocríticos para atender los retos que aún tenemos por delante. Debemos hacer un gran acuerdo nacional por la producción y el empleo, debemos sumar todas las voluntades para erradicar la pobreza, la desigualdad y la exclusión. Debemos lograr una mayor participación de la economía popular y solidaria. Vamos a hacer el Programa Mis Mejores Años, para los adultos mayores más necesitados. Vamos a seguir reforestando al Ecuador, vamos a crear universidades técnicas para que ningún joven se quede sin estudiar.

El plan de gobierno de AP se construyó en su ausencia. ¿Usted participó de alguna forma en esa propuesta? ¿Qué le falta o que le sobra al documento?

Felizmente, con las nuevas tecnologías, la ausencia física es relativa. Por supuesto que participé en la elaboración de nuestro programa. Envié en varias ocasiones mis comentarios y también mantuve varios diálogos con la militancia y dirigencia del Movimiento.

Pero no solo yo participé. Recuerden que nuestro programa de gobierno para el periodo 2017-2021 fue construido en más de 2.000 conferencias ideológicas, con la participación de 70.000 personas en todo el país y el exterior. El programa se continuará alimentando con nuevas propuestas que resulten del diálogo y la acción política.

Usted envió una carta con varios puntos a la dirigencia de AP. ¿Cuánto de aquello se consideró en ese plan?

Sin lugar a dudas, mis propuestas están contempladas en el plan de gobierno. Los puntos centrales de la carta que envié coinciden con las propuestas de las bases del Movimiento.

Hay varios sectores sociales que lo apoyan, que han marcado distancia de AP. Han dicho que no quieren “continuismo”. ¿Qué piensa usted de eso?

Este proceso requiere del concurso de todas las fuerzas progresistas. Promoveremos las más amplias alianzas para hacer de este proceso un cambio irreversible. Mi gobierno será el gobierno de todos, para todos y con todos los sectores. Haremos más y mejor por el país. Recordemos que nuestro punto de partida, nuestro presente, es sólido y prometedor, ahora hay que construir el futuro y tenemos todas las condiciones para hacerlo.

¿Se generaron divisiones en AP por su candidatura? ¿Por qué varios grupos esperaban que el candidato sea Jorge Glas y no usted?

Puedo decir claramente que no hay divisiones. Alianza PAIS define sus candidaturas con sus bases y militantes a través de procesos democráticos internos. Le puedo decir que estamos trabajando estrechamente con Jorge que es un gran militante, un gran gerente, un gran ser humano.

¿El presidente Correa le impuso su binomio? Porque los sectores sociales que le mencioné antes no querían a Glas, sino que tenían otros perfiles.

Como dije durante la Convención Nacional de Alianza PAIS, yo escogí mi binomio. Jorge es un gran compañero y estamos haciendo un trabajo coordinado.

¿Qué rol tendrá él en un eventual gobierno suyo?

Estamos revisando cómo optimizar nuestro trabajo y por tanto el rol del vicepresidente. Como ustedes conocen, Jorge ha tenido un rol fundamental en la gestión de los sectores estratégicos y en la apuesta de nuestro gobierno para el cambio de la matriz productiva.

En su gestión como vicepresidente, su programa emblemático fue la ayuda a las personas con capacidades especiales. Se crearon la Misión Manuela Espejo y el bono Joaquín Gallegos Lara, bajo la rectoría de la Vicepresidencia. Tras su salida, estos proyectos se reorganizaron y ahora están en manos de diferentes ministerios, incluso se eliminó la Secretaría Técnica que los manejaba. ¿Por qué el Gobierno le bajó el perfil a estos proyectos? ¿Cómo tomó usted esta decisión de Correa? ¿La revertiría?

Los programas siguen en marcha, el reconocimiento y la atención a las personas con discapacidad son ahora una política de Estado, están institucionalizados. Esa era mi mayor aspiración. Sin importar quién sea su ejecutor hay una respuesta a las necesidades de las personas con discapacidad, desde el sector de la salud, la educación, el empleo y la producción. Para muestra una cifra: 80 mil personas con discapacidad tienen ahora empleo en el Ecuador. En el nuevo periodo de gobierno deberemos evaluar los programas para ajustar sus enfoques, mejorar su impacto, su cobertura. Siempre podemos mejorar.

Otro de los proyectos que usted apoyó desde la Vicepresidencia fue la iniciativa Yasuní ITT. ¿Usted retomaría la idea de dejar el crudo bajo tierra?

La explotación del Yasuní ha sido una de las decisiones más difíciles de Rafael, fruto de la falta de compromiso de los países desarrollados para apoyar esta iniciativa que recorrió el mundo, como una respuesta para combatir el cambio climático. Yo lo sentí mucho, por ser amazónico y por haber abanderado esta iniciativa revolucionaria. Ahora que está ya en explotación, con todos los cuidados ambientales, veo que con los ingresos del Yasuní podríamos resolver muchos de los graves síntomas de la pobreza, como la desnutrición infantil o viviendas para todos. Si presentan alternativas para contar con estos recursos, estoy dispuesto a escuchar. Eso es la corresponsabilidad.

En un eventual gobierno de Lenin Moreno, ¿qué papel tendrá Rafael Correa? ¿Consejero, asesor o solo expresidente?

Rafael ha manifestado públicamente su decisión de tomar un descanso de la política y dedicarse a su familia y a sus labores académicas. En nuestra relación prima un profundo respeto y un gran afecto y lealtad.

El país ha vivido diez años con el estilo confrontador, polémico de Correa. Algunos sectores dicen que usted es más sereno. ¿Cambiará esa dinámica?

Cada presidente tiene sus propias formas de ejercer su liderazgo. Rafael ha sido el gran arquitecto de la transformación del país. Cada ser humano es distinto.

¿No teme que Correa quiera imponerle sus criterios u opiniones?

De ninguna manera. Si las ecuatorianas y los ecuatorianos me eligen como su presidente yo seré quien gobierne, quien tome las decisiones finales.

Si se descubriesen casos de corrupción del actual Gobierno, ¿usted los hará públicos? Fiscalizará a su antecesor?

Seguiremos trabajando por la nueva ética en la política. Nuestra ética no tolera la corrupción, por lo cual continuaré con la línea del Gobierno de que se investigue todo caso de corrupción y que se aplique todo el peso de la ley. El Ecuador entero debe participar de la cruzada por los valores, la ética y la lucha contra la corrupción.

¿De qué forma tenderá puentes con los sectores sociales y políticos con los que Correa ha confrontado?

Las organizaciones ciudadanas y sociales son una base natural del proceso de Revolución Ciudadana. Podemos tener diferencias, pero nos unen los grandes objetivos nacionales. No puedo imaginar el futuro del país si no es con el aporte y la participación de todos los actores sociales.

Antes de su regreso al país hubo muchas críticas por el costo de su estadía en Ginebra. ¿Cuánto fue lo que efectivamente gastó el Gobierno? ¿Este desembolso se justificaba?

Como la ciudadanía conoce, la Contraloría concluyó el Examen Especial en el que en sus conclusiones finales respalda todas las transferencias de los recursos públicos realizadas a la oficina para la gestión del Enviado Especial. Se ha explicado en detalle a la ciudadanía no solo la decisión del país de apoyar mi rol como Enviado Especial de la ONU para temas de discapacidad y accesibilidad, sino los resultados concretos de mi función. Hace pocas semanas presenté mi informe de gestión ante el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, y renuncié a esa distinción para dedicarme por entero a mi candidatura y a servir a mi país.

¿Cómo gobernaría Lenin Moreno con una Asamblea de mayoría de oposición?

La máxima de todo órgano legislativo es el diálogo, los acuerdos en función del interés nacional. No conozco otra vía de legislar y colegislar.

¿Usted mantendrá las sabatinas?

El deber de todo gobernante es informar a sus mandantes. Revisaremos las formas y los espacios para asegurar que logremos optimizar, mejorar y diversificar los canales de diálogo y la rendición de cuentas a la ciudadanía.

¿Qué opina de la Ley de Comunicación? ¿La mantendrá?

La aplicación de la Ley de Comunicación nos ha demostrado que es un instrumento válido para garantizar la libertad de expresión, el derecho a la comunicación y su democratización. Como he dicho, todo es perfectible, siempre que se mantengan los principios que rigen esta norma.

De ganar la elección, ¿su salud le permitiría llevar un trajín similar al del presidente Correa?

La discapacidad no es incapacidad, es parte de la diversidad que tiene el mundo. Como ustedes conocen, ya he pasado por varias campañas electorales, mi trabajo en la Vicepresidencia y últimamente como Enviado Especial del Secretario General de las Naciones Unidas. He cumplido cada una de estas responsabilidades con la mayor entrega y, como pueden ver, gozo de perfecta salud. Es una lástima que algunos sectores pretendan comparar las capacidades de las personas en función de su condición física.

¿Qué opinión tiene usted de la “crisis humanitaria” que, según la oposición venezolana, se vive en ese país?

Nosotros no solo por convicción, sino por mandato constitucional, defendemos el derecho a la autodeterminación de los pueblos. Confiamos en que el diálogo permitirá superar cualquier dificultad y será el gobierno legítimamente electo de Venezuela el que determine el rol de la comunidad internacional, como lo está haciendo amparado en Unasur y en la Comisión Especial que se ha formado con la participación de tres expresidentes.

El Universo