Panamá conmemora 53 años del levantamiento en contra del colonialismo estadounidense

A 53 años de los históricos sucesos de enero de 1964

A los 53 años de los sucesos de enero de 1964 que desembocaron en un levantamiento de todo el pueblo panameño contra el colonialismo canalero norteamericano, nuestra patria enfrenta una situación muy difícil y compleja ante la cual hay que buscarle una salida necesaria o caer en lo peor.

Lo del 9 de enero no debe considerarse un hecho casual. Este fue un suceso lógico, históricamente obligatorio en el largo camino del pueblo panameño por constituirse en un Estado Nacional, libre y soberano, con justicia social.

EL PARTIDO DEL PUEBLO Y EL 9 DE ENERO

El Partido del Pueblo, el partido de los comunistas panameños, una de las organizaciones más beligerantes de aquella época, desde que se fundó en 1930, hizo de este destino histórico su razón de ser. Así las cosas, esta organización se enfrascó en una lucha antagónica contra otras posiciones estratégicas en boga, catalogadas como revisionistas y sustentadas por la oligarquía y por aliados burocratizados de la pequeña burguesía. Esa posición partía del principio de que el Tratado Hay – Bunau-Varilla, firmado en 1903 y sus consecuencias perversas, estaba escrito en piedra y lo único factible era apelar a la ‘sensatez’ del imperialismo yanqui para que hiciera más llevaderas las expresiones truculentas del anterior presidente T. Roosevelt, ‘Yo me tomé Panamá’.

Este argumento no fue aceptado en su momento por las fuerzas del Partido del Pueblo, aunque en algunas acciones, como la Siembra de Banderas en la Zona del Canal , los mismos actuaron tácticamente en conjunto con los llamados revisionistas, para demostrar que esos actos eran simbólicos, inocuos y diversionistas.

EL ACTO SIMBÓLICO DE ENERO DEL 64

En efecto, la izada de la bandera ante la escuela secundaria yanqui en Balboa y su rechazo por los gringos fue la chispa que prendió la pradera del patriotismo liberador del pueblo panameño y puso ante el mundo que nosotros no éramos conformistas con el destino colonialista, sino, por lo contrario, vibrábamos por nuestra liberación nacional.

Se desenmascaró aquella vergonzosa frase de los vende-patria de que ‘la soberanía no se comía’ y se puso de manifiesto que en el pueblo panameño ardía la lucha por la liberación y que su meta era sacar a los norteamericanos de Panamá bajo el lema anticolonialista de ‘un solo territorio, un solo estado, una sola bandera’.

El levantamiento de liberación nacional del 9 de enero obligó al gobierno de turno a romper relaciones diplomáticas con el gobierno norteamericano. Este hecho no tenía antecedentes en América Latina. De la misma manera, la dirección norteamericana llegó a la conclusión de que las relaciones en que se fundó la Zona del Canal y la propiedad del Canal habían caducado.

LOS LLAMADOS TRATADOS TRES EN UNO

Ante ese hecho propusieron un cambalache que la oligarquía vende-Patria aceptó negociar. Esa propuesta yanqui llegó a ser un proyecto más vergonzoso y vil que el de 1903. Tenía tres contenidos, a saber: 1. Clausurar la Zona del Canal y de devolver la propiedad a Panamá; 2. Obtener de Panamá una nueva franja interoceánica para construir un canal a nivel por medio de explosiones atómicas; y 3. Que Panamá cediera un territorio para instalar una base militar administrada por los dos Estados, pero que en la práctica era conseguir lo que el pueblo panameño rechazó en 1947 respecto al Convenio Filos-Hines.

Los patriotas panameños llamaron a esos instrumentos perversos ‘tres en uno’ y fueron rechazados por la Asamblea Nacional por presión popular en medio de una represión violenta contra los patriotas, como lo fue el vil asesinato de Juan Navas, dirigente juvenil comunista.

DEL GOLPE MILITAR DE 1968 A LOS TRATADOS TORRIJOS CARTER

Estos hechos conducen a nuestro país a una crisis política del poder oligárquico, la cual culmina con el golpe militarista del 11 de octubre de 1968.

El régimen militarista impuesto, a la vez que expulsó a la oligarquía del poder político, reprimió el movimiento popular de liberación nacional por medio del autoritarismo y los métodos criminales de la contrainsurgencia.

Con el golpe militar en diciembre de 1969, contra el general Torrijos, al recuperar el poder, para sostenerse, no le quedó otra opción que apoyarse en el rumbo político que, a sangre y fuego, trazaron los patriotas de Panamá en enero del 64.

Utilizando las condiciones internacionales, favorables a los movimientos anticoloniales y a cierta apertura política en el gobierno norteamericano, bajo la presidencia de Carter, en ese momento, se logró un acuerdo, conocido como Torrijos-Carter en que se disolvía la Zona del Canal, se devolvía su territorio a la soberanía panameña y se estatificaba el canal en manos del Estado panameño. Todo esto bajo el acondicionamiento del Tratado de Neutralidad que en realidad fue la forma neocolonial sobre nuestro país, como sucesión de la forma colonial clausurada.ç

No hay duda de que los acuerdos de 1977 ha constituido un paso histórico en nuestra liberación nacional, pero aún no ha culminado mientras perdure la forma neo colonial consagrada en ese Tratado de Neutralidad vigente.

ACONTECIMIENTOS POSTERIORES

En estos casi 40 años de la firma de esos tratados han sucedido muchas cosas que vienen marcando el camino que aún queda por recorrer para nuestra total liberación nacional: la muerte trágica del General Torrijos aun no aclarada, la invasión y ocupación del país en 1989, ordenada por el presidente Bush padre, de entonces, el nuevo orden bipartidista y neoliberal que después de la invasión impusieron los norteamericanos por veinte años, el cual, ante su fracaso, fue sucedido por algo peor – la autocracia mafiosa y saqueadora de Cambio Democrático.

Las interrogantes actuales que enfrenta el pueblo panameño en la búsqueda del camino que lo conduzca a su verdadera liberación son frutos de la crisis del sistema decrépito en que seguimos viviendo y que nos está colocando ante el dilema de ir para mejor o ir para peor, por ello, el seguir diciendo más de lo mismo, ya es obsoleto. El descontento popular cada vez más elocuente y la incapacidad de respuestas positivas y efectivas del poder a las demandas desde abajo cada vez más creciente, ponen con mayor claridad a la vista que el ideal escrito por el pueblo panameño con sus muertos y heridos en enero del 64 hoy, más que nunca, llaman a enfrentar, con el mismo espíritu transformador, la crisis social que nos está llevando a la catástrofe. ‘El 9 de enero es la guía para avanzar’.

La estrella de Panamá