Entretelones del pacto de silencio de Cheyre

El entonces brigadier general Juan Emilio Cheyre Espinosa  adhirió a un “Acuerdo Solemne” de complicidad y obediencia al “capitán general” Augusto Pinochet renovado por 44 “brigadieres generales” el viernes 5 de enero de 1996. Los generales fueron convocados para suscribir una suerte de escritura de ese pacto por el entonces “mayor general” Guillermo Garín Aguirre, en esos días comandante en jefe subrogante del ejército por vacaciones de su jefe.

El curioso documento, de 5 hojas tamaño oficio, quedó “bajo custodia, en la Caja de Seguridad del Sr. Secretario General del Ejército”, coronel Jaime Lepe Orellana, quien en la última página escribió “Tomé conocimiento” y añadió su rúbrica debajo de los 44 generales. Muchos miembros del alto mando convocados por Garín vinieron a firmar desde sus divisiones o guarniciones a lo largo del país, incluso otros viajaron desde el exterior, como Cheyre Espinosa, quien aparece como Jefe de la Agregaduría Militar de Chile en España.

Las dos caras de Cheyre

“Lo invito a que rompa los pactos de silencio y cuente dónde están los cuerpos de los detenidos desaparecidos”, le pidió a Cheyre el argentino Ernesto Lejderman Ávalos, en un “cara a cara” del programa El Informante transmitido en vivo por Televisión Nacional (TVN) el 21 de agosto (1). “¿Qué pasó con mi papá y mi mamá? Lo invitó a que le dé contenido a sus palabras”, insistió el hijo del argentino Bernardo Lejderman y la mexicana María Ávalos, ambos asesinados en el Valle de Elqui por una patrulla militar probablemente integrada por Cheyre, el 8 de diciembre de 1973. Sobrevivió el niño de 2 años Ernesto Lejderman Ávalos, quien fue entregado al cuidado de unas monjas de La Serena. ¿Quién lo llevó donde las monjas? El entonces teniente de ejército Juan Emilio Cheyre Espinosa, de 26 años.

Cheyre aseguró desconocer la información sobre el paradero de los desaparecidos solicitada por Lejderman. En el programa de TVN, conducido por Juan Manuel Astorga, el ex comandante en jefe del ejército dijo: “No puedo aportar más porque no sé más”. Aunque era el ayudante de Ariosto Lapostol Orrego, el jefe del regimiento Arica de La Serena, afirmó que no participó –ni tampoco supo– de violaciones de derechos humanos. Cheyre dijo que las violaciones las cometió un “grupúsculo” (empleó exactamente ese término preciso) que tenía más poder que los mandos regulares. Pero este “acuerdo solemne” de 1996 indica que formó parte del partido del poder en el ejército, el “grupúsculo” del alto mando identificado con el jefe supremo.

El ex comandante en jefe salió del estudio de TV derrotado por un hombre más joven que nunca perdió el control. Al par de días tuvo que abandonar la presidencia y la membresía del consejo directivo del Servicio Electoral (Servel), el organismo responsable de las elecciones. Enseguida, se renovaron otras denuncias en su contra, algunas formuladas sin eco cuando era jefe del ejército, otras de data más reciente.

El poder judicial tiene ahora la oportunidad de insistir, si efectivamente tiene interés real en establecer dónde están los cuerpos de los desaparecidos, sobre todo después que la Corte Suprema reconoció el 6 de septiembre “las graves acciones y omisiones que en ese entonces se incurrió” y comprometió “sus mejores esfuerzos en el esclarecimiento de esta clase de delitos, e insta a todos los jueces de la República y funcionarios del Poder Judicial a persistir en tal tarea, como también al reconocimiento y promoción de los Derechos Humanos, tal cual lo prescribe la Constitución Política de la República” (2). Aunque parezca imposible, el ejército debería hacer un gesto parecido.

Cheyre reveló por TVN  que no “pescó” el Informe Rettig cuando ese macizo documento oficial, que registra las violaciones a los derechos humanos acaecidas bajo la dictadura de 1973-

199

0, apareció en febrero de 1991 (3), sino que lo leyó recién en 1998, pese a su alta investidura castrense. Esta omisión lo deja mal parada la imagen cultivada de “intelectual” de un ejército nuevo que supera el pinochetismo.

Complicidad activa

Mecanografiado en tipografía “solemne” para el gusto castrense, pero dificultosa de leer, esta “declaración solemne” se inscribe en la liturgia del culto a la personalidad. Es un manifiesto político-religioso de fe irrestricta en el jefe que hoy resulta bastante cursi y pueril como pieza “literaria” Evoca los usos norcoreanos del poder y refleja el férreo control del capitán general y su brazo derecho –Garín– sobre las mentes de la oficialidad superior, convertida en una rara especie de “partido político de cuadros”, bajo la conducción irrestricta de un bien amado y querido líder supremo de poderes omnímodos. Dos firmantes se agregaron tarde con bolígrafo, y sus datos resultan poco ilegibles. Incluso uno olvidó ponerlos, pero estampó su rúbrica.

El texto es un solo párrafo, relativamente breve. Reproducido tal cual, con sus fallas originales de puntuación y sintaxis, declara lealtad “a todo evento”:

En Santiago, a cinco días del mes de enero del año 1996, y por decisión unánime de sus miembros, convocados a reunión por el Sr. Comandante en Jefe del Ejercito Subrogante, Mayor General Guillermo Garín Aguirre, el Alto Mando Institucional ha concordado en dejar constancia escrita de los sentimientos de invariable respeto, irrestricta lealtad, afecto y especial deferencia hacia la Máxima Autoridad del Ejército de Chile, Capitán General Augusto Pinochet Ugarte; sentimientos que les inspiran para que, en los años venideros, mantengan una constante preocupación por las necesidades que le asistan en su diario quehacer, conservando toda la actual estructura de apoyo que corresponde a una autoridad de tan alta investidura. Todo ello tiene su cimiento y aliciente, en el merecido reconocimiento que todo subalterno debe testimoniar a quien es ya, una de las figuras más relevantes de la historia patria, por sus dotes de Soldado, Estadista y Servidor Público, y que, además, pasará a formar parte de la galería de personajes mas ilustres y distinguidos del siglo que nos deja.

Los altos oficiales firmantes integraban la crema y nata del poder fáctico castrense en 1996. Eran los controladores del poder real de las guarniciones y tropas. Varios nombres incluyen prospectos que más tarde serían comandantes en jefe –como el mismo Cheyre Espinosa– y otros cuantos se harían conocidos para la ciudadanía por aparecer en los medios protagonizando diferentes procesos por delitos de lesa humanidad e incluso delitos comunes como porte ilegal de armas.

El “compromiso” también tiene un sentido de autoprotección para este grupo político-militar que operó con mando vertical absoluto, bajo un clima de auto-encubrimiento propio de una mafia, mientras devastaba el país con crímenes de lesa humanidad y políticas económicas al servicio del segmento minoritario más rico, convencido de su impunidad absoluta… Y con la pretensión adicional de aspirar al respeto, reconocimiento y admiración de toda la ciudadanía …por “salvar a la patria del comunismo”. Una fotocopia de este documento ahora forma parte (fojas 80177-80181) del expediente judicial de una causa por derechos humanos.

Mientras su subalterno Garín obtenía las firmas para esta renovación del pacto de silencio, el “capitán general” –que en esos días andaría de vacaciones– continuaba al frente del ejército y seguiría en el mando hasta el 10 de marzo de 1998, para asumir como “senador vitalicio” el 11 de marzo 1998, cumpliendo la constitución hecha a su medida por él mismo. Además, como ex comandante en jefe continuaba protegido a perpetuidad por su propia carta fundamental, la misma que sigue vigente desde 1980.

Visto a la distancia, el “compromiso” parece un acto premonitorio. Todavía no ocurría nada amenazador para Pinochet. Pero la inteligencia del ejército probablemente sabría que la justicia de España investigaba su posible responsabilidad penal en “los casos de ciudadanos españoles, o de cualquier otra nacionalidad, asesinados o desaparecidos” en los años de su dictadura.

Aún faltaban más de 6 meses para que la Unión Progresista de Fiscales de España presentara –el 5 de julio de 1996– una querella por delitos tipificados como genocidio y terrorismo internacional por el Código Penal hispano. Fue el  l 6 de febrero de 1997 cuando el juez Manuel García-Castellón, del Juzgado Central de Instrucción Nº 6 de la Audiencia Nacional, admitió a trámite la querella que en octubre 1998 pasó al tribunal de Garzón. El resto de la historia es conocida, pero estos son los hitos fundamentales:

Tras caer preso en Londres –16 de octubre 1998– por la orden de captura de Baltasar Garzón, y rescatado por el gobierno de la Concertación “para ser juzgado en Chile”, fue liberado por razones “humanitarias” por una decisión política solicitada al gobierno socialdemócrata de Tony Blair una semana antes que asumiera su correligionario Ricardo Lagos (2000-2006).

El “enfermo” aterrizó en Chile el 3 de marzo 2000, desechó la silla de ruedas que usó al embarcarse para impresionar a “la galería” londinense y fue recibido en Santiago por el comandante en jefe Ricardo Izurieta, entre otros otros de los firmantes del “compromiso” de 4 años atrás. Saludó triunfal a sus partidarios agitando al aire un bastón que tampoco necesitaba demasiado.

El 8 de agosto 2000 la Corte Suprema lo despojó de su inmunidad parlamentaria por 14 votos contra 6. Siguió cobrando como “senador vitalicio”, pero tuvo que renunciar el 4 de julio 2002 por insistencia de sus abogados. El 1 de diciembre 2000, el juez Juan Guzmán Tapia comenzó a procesarlo por 75 personas desaparecidas por la Caravana de la Muerte que en octubre de 1973 recorrió el país matando gente, al mando del general Sergio Arellano Starck. Sin embargo, la Corte Suprema no fue capaz de seguir el proceso y el 1 de julio 2022 dictaminó su impunidad definitiva por “demencia subcortical leve a moderada”.

Transcripción del “compromiso” y lista de firmantes

Ejército de Chile

Comandancia en Jefe

ACUERDO SOLEMNE

En Santiago, a cinco días del mes de enero del año 1996, y por decisión unánime de sus miembros, convocados a reunión por el Sr. Comandante en Jefe del Ejercito Subrogante, Mayor General Guillermo Garín Aguirre, el Alto Mando Institucional ha concordado en dejar constancia escrita de los sentimientos de invariable respeto, irrestricta lealtad, afecto y especial deferencia hacia la Máxima Autoridad del Ejército de Chile, Capitán General Augusto Pinochet Ugarte; sentimientos que les inspiran para que, en los años venideros, mantengan una constante preocupación por las necesidades que le asistan en su diario quehacer, conservando toda la actual estructura de apoyo que corresponde a una autoridad de tan alta investidura. Todo ello tiene su cimiento y aliciente, en el merecido reconocimiento que todo subalterno debe testimoniar a quien es ya, una de las figuras mas relevantes de la historia patria, por sus dotes de Soldado, Estadista y Servidor Público, y que, además, pasará a formar parte de la galería de personajes mas ilustres y distinguidos del siglo que nos deja.

Firman

  1) Guillermo Garín Aguirre, Mayor General, Comandante en Jefe del Ejército Subrogante.

  2) Richard Quaas Bornschever, Mayor General, Jefe del Estado Mayor del Ejército

  3) Jaime Concha Pantoja, mayor General, Inspector General del Ejército

  4) Javier Salazar Torres, Mayor General, Director de Movilización Nacional

  5) Ramón Castro Ivanovic, Mayor General, Comandante en Jefe 1er Cuerpo de Ejército

  6) Hernán Ramírez Rurange, Mayor General, Cdte. en Jefe Región Militar Austral

  7) Rafael Villarroel Carmona, Mayor General, Cdte. Gral. Guarnición Ejto. Reg. Metropolitana

  8) Fernando Torres Silva, Brigadier General, Auditor General del Ejército

  9) Eugenio Videla Valdebenito, Brigadier General, Director de Operaciones del Ejército

10) Patricio Acevedo Trujillo, Brigadier General, Director de Logística del Ejército

11) Luis Cortés Villa, Brigadier General, Cdte. del Cdo. de Apoyo Log. del Ejército

12) Guillermo Sánchez Rojas, Brigadier General, Cdte. del Cdo. de Apoyo Adm. del Ejército

13) Ricardo Izurieta Caffarena, Brigadier General, Jefe Misión Militar de Chile en EE.UU. de N.A.

14) Sergio Moreno Saravia, Brigadier General, Cdte. del Cdo. de Institutos Militares

15) Eugenio Covarrubias Valenzuela, Brigadier General, Director de Inteligencia del Ejército

16) Carlos Chacón Guerrero, Brigadier General, Cdte. del Cdo. Industria Militar e Ing.

17) Jaime Izarnótegui Valenzuela, Brigadier General, Director del Personal del Ejército

18) César Streitt González, Brigadier General, C.J. de la VII Div. Ejército

19) Alejandro Martín Junemann, Brigadier General, C.J. de la I Div. Ejército

20) Sergio Candia Muñoz, Brigadier General, Jefe Servicio de Material de Guerra

21) Víctor Lizárraga Arias, Brigadier General, Jefe del Comité Asesor del C.J.E.

22) Luis Iracabal Lobo, Brigadier General, Director de FAMAE (Fábricas y Maestranzas del Ejército)

23) Juan Lúcar Figueroa, Brigadier General, C.J. de la V Div. Ejército

24) Enrique Gillmore Callejas, Brigadier General, Director del Instituto Geográfico Militar

25) Juan Nielsen Stambuk, Brigadier General, Vice Pdte. del C.I.D.

26) Raúl Carvajal Davidson, Brigadier General, Director de Regionalización y Desarrollo del Ejército

27) Sergio Espinoza Davies, Brigadier General, Cdte. del Cdo. de Ing. del Ejército

28) Hugo Jaque Valenzuela, Brigadier General, C.J. VI Div. Ejército

29) Juan Emilio Cheyre Espinosa, Brigadier General, Jefe Agregaduría Militar de Chile en España

30) P. Grez (datos ilegibles)

31) Hernán Reyes Santelices, Brigadier General, Cdte. del Cdo. de Telecom. del Ejército

32) Manuel Vitis Engelsberg, Brigadier General, Jefe del Servicio de Sanidad del Ejército

33) Martín Muñoz Baeza, Brigadier General, Jefe Control y Proyectos de la JEMGE (Jefatura del Estado Mayor General del Ejército)

34) Hernán Núñez Manríquez, Brigadier General, C.J. (ilegible) I D.E.

35) Emilio Timmermann Undurraga, Brigadier General, C.J. II Div. Ejército

36) René Norambuena Véliz, Brigadier General, Jefe de la Jef. de Transportes del Ejército

37) Abraham Bustos Letelier, Brigadier General, Director de Finanzas del Ejército

38) Gonzalo Duarte García de Cortázar, Brigadier General, Obispo Castrense de Chile

39) Eduardo Covarrubias Valenzuela, Brigadier General, C.J. de la III Div. de Ejército

40) Hugo Arias Sáez, Brigadier General, Director de Instrucción del Ejército

41) Jorge Lazo Pozzi, Brigadier General, CGGE VI y VII Región y Cdte. Brig. Av. Ej.

.42) Máximo Altamirano Falkenstein, Brigadier General, Vice C.J. II Div. Ejército

43) Luis Jofré González, Brigadier General, Vice C-J. III Div. Ejército

44) Roberto Arancibia Clavel, Brigadier General, Director de la ANEPE (Academia Nacional de Estudios Políticos y Estratégicos)

Nota (del documento original): El presente documento quedará bajo custodia, en la Caja de Seguridad del Sr. Secretario General del Ejército. Tomé conocimiento.

Firmado: Jaime Lepe Orellana, Coronel, Secretario General del Ejército.

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