Con miras a la Copa, habitantes de calle comienzan a ser retirados por la fuerza de los espacios públicos

 

Legitimando lo que ya se venía amenazando, la organización para la Copa Mundial de Fútbol FIFA 2014 comienza a realizar operaciones para la remoción forzada de la población en situación de calle de espacios públicos que interesan al evento. Denuncias de la Asociación Red Calle, organización que promueve la inclusión social de esa parte de la población en Brasil, afirma que en la mañana del último viernes, 30 de mayo, una operación policial en San Pablo, mayor ciudad del país y que va a recibir la ceremonia de apertura del evento deportivo, expulsó a un grupo de personas.

La acción ocurrió a comienzos de la mañana, en el viaducto Alcántara Machado, al inicio de la Avda. Radial Este, camino hacia el Estadio Itaquerão, donde tendrán lugar los partidos. Según la Asociación, los ocupantes de la estructura fueron atacados por la tropa policial con bombas de efecto moral en el intento por dispersarlos. En reacción, las personas que se albergaban en el lugar hacían barricadas con fuego. Algunas personas fueron alcanzadas por fragmentos de las bombas y por golpes de bastones.

De acuerdo con testigos, después de la dispersión de los ocupantes, ejecutada con violencia, truculencia y sin intentar diálogo, la operación, apoyada con camiones, inició la inmediata limpieza y pintura del lugar. “El hijo de p… del comandante autorizó a derribar la carpa con mi hijo adentro, que tiene 10 meses de vida. Mi mujer está golpeada, con el pie machucado”, relató a la Red Calle uno de los ocupantes. En el viaducto, se albergaban adultos, hombres y mujeres, además de ancianos y niños.

Según la coordinadora de la Pastoral Nacional de la Calle, que defiende los derechos de la población brasilera que vive en basurales y en las calles de las ciudades, la Hermana Cristina Bove, en el proceso de dispersión de la población no hubo ningún trabajo para enviar a las personas en situación de calle hacia la atención social. Los ocupantes del viaducto se disiparon por las calles de San Pablo.

“Realmente, fue una operación de maquillaje de la ciudad y en contra de la ciudadanía”, evalúa. “Las autoridades tienen que comprender que no pueden tratar a la población de esta manera. Ellos también son ciudadanos”, complementa la Hermana Cristina, en entrevista con Adital. A dos semanas del comienzo de los partidos, que tendrán lugar del 12 de junio al 13 de julio en 12 ciudades brasileras, las denuncias dicen que una operación semejante se realizará en breve en la ciudad de Belo Horizonte, Estado de Minas Gerais, que recibirá en el Estadio Mineirão seis partidos de la Copa del Mundo.

De acuerdo con la coordinadora, éstas fueron las primeras denuncias formales de violación de los derechos humanos de la población en situación de calle vinculadas a los preparativos para el evento. Un trabajo integrado entre órganos, como el Ministerio Público y la Defensoría Pública de todos los estados brasileros, en cooperación con los movimientos sociales realiza el seguimiento de los casos. Desde ya y durante todo el evento, habrá equipos que estarán de guardia en las 12 ciudades sede en defensa de esta parte de la población.

Para la Hermana Cristina, este accionar de la organización de la Copa Mundial de Fútbol es parte de una determinación arbitraria –liderada por la FIFA (Federación Internacional de Fútbol) y adaptada por los gobiernos estaduales y municipales de Brasil– que impone restricciones al acceso y permanencia de esa población en esas áreas durante el evento. Tal medida deja a esas personas aún más vulnerables, sufriendo discriminación social y estando marginadas de derechos básicos, como vivienda y soberanía alimentaria.

 

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