Un balance de la Cumbre del G77 – Periódico Página Siete, Bolivia

Los conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea editorial de Nodal. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen a tener una visión integral de la región.

La Cumbre del G77+China pasará a la historia y la memoria de los bolivianos como uno de los mayores eventos organizados por el Estado y, especialmente, en el que más recursos se invirtió.

La Cumbre del G77+China, realizada en Santa Cruz el pasado fin de semana fue un evento en el que además se concentraron muchas expectativas, quizá, demasiadas, tanto en relación con la atención o repercusión internacional, como con los resultados que iba a generar.

Se habló de lanzar una propuesta de nuevo orden mundial e incluso de perfilar desde este ámbito los nuevos objetivos de desarrollo del milenio -cuya fecha de caducidad es 2015-. También, dada la dimensión del Grupo, se esperaba la visita de mayor cantidad de primeros mandatarios, pero solamente 15 presidentes y cinco primeros ministros se hicieron presentes de entre 133 países miembros.

Éstas fueron las expectativas y las realidades, en algunos casos, tomaron distancias de las primeras. Aunque extensa, la deliberación de los asistentes no fue demasiado enriquecedora. A excepciones de las intervenciones presidenciales, algunas reflexiones del secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki moon y las siempre contestatarias participaciones del presidente José Mujica de Uruguay, la plenaria -que se extendió hasta la medianoche del domingo- fue más parecida a una asamblea de Naciones Unidas que a una Cumbre de Jefes de Estado. De la Declaratoria suscrita y hecha pública horas antes de finalizar la mencionada plenaria se rescata -con mucha esperanza- la importancia dada a la propuesta acuñada en Bolivia del Vivir Bien, con la que se pretende no sólo revertir la enorme brecha que separa el accionar de los países con los respetos a los derechos de la Madre Tierra, sino también aportar a las transformaciones de las relaciones entre los ciudadanos, con dignidad.

Con todo, y a pesar de que otra de las críticas a este evento ha sido la inmensa cantidad de recursos que ha gastado el país -cuando siempre existen prioridades postergadas- quedan las obras realizadas en beneficio de Santa Cruz, como la carretera del G77 que ayudará a descongestionar el tráfico del aeropuerto Viru Viru, y el equipamiento de varias instituciones, como la policía, además de la difusión de la imagen del país, hechos que han sido reivindicados por las propias autoridades de la Gobernación y la Alcaldía cruceñas.

Por lo demás, el país ha demostrado, una vez más, que tiene capacidad suficiente para organizar este tipo de eventos, que suponen el traslado y resguardo de una gran cantidad de delegaciones y visitantes, dentro de la más absoluta normalidad.

La Cumbre del G77+China, realizada en Santa Cruz el pasado 14 y 15 de junio, fue un evento en el que además se concentraron muchas expectativas.

http://www.paginasiete.bo/opinion/2014/6/18/balance-cumbre-24481.html