Venezuela: ¿Dónde está la lealtad? ¿dónde está la traición? ¿quién es el próximo después de Giordani? – Por Toby Valderrama

Los conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea editorial de Nodal. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen a tener una visión integral de la región.

Con la salida de Giordani, la Revolución entró de manera forzada en un territorio de discusión que había permanecido con sordina. Hasta ahora es improvisada, espontánea, sin dirección; se ha limitado al linchamiento, a la descalificación de la disidencia. Es necesario superar esta etapa inútil que nos conduce a la guillotina: hoy fue Giordani, mañana será otro, y después otro… hasta el derrumbe final, recordemos a Maximilien Robespierre.

El Arado y el Mar

Hoy se aducen la lealtad y la traición como criterio principal, desde allí parten los argumentos, este es el juicio para tomar posiciones. Intentemos definir los términos.

Las primeras preguntas que surgen son ¿lealtad a quién, a qué? La lealtad no es un valor en sí mismo, depende de su relación con algo. Los nazis eran leales a hitler, los luceros son leales al pran, los fanáticos son leales al gurú.

Entonces, ¿cuál es la lealtad de los revolucionarios, de los chavistas? Somos leales a Chávez porque lo somos a su pensamiento, a su sueño. Y somos leales a Chávez de la única manera que se puede ser, siendo leales al Socialismo. Ya encontramos una precisión: la calidad de la lealtad depende de la calidad de las ideas que la sustentan.

Con este instrumento en la mano, pasemos a otra instancia. ¿Cómo ser leales al Presidente Maduro? La respuesta es directa: lo seremos en tanto lo seamos también al Socialismo. Chávez lo vio así y, en su última orden, dijo: “Maduro y Socialismo”.

Ahora bien, con la salida de Giordani surgió una crucial interrogante que ya asomaba en el horizonte: ¿es posible construir el Socialismo con las armas melladas del capitalismo? El Che pensaba que no, Fidel lo acompaña en su pensamiento, Chávez llegó a ese convencimiento. Aparecen otros que dicen que no sólo es posible, sino que además es imprescindible. Esa es hoy discusión central. Podemos decir, es una encrucijada fundamental que definirá las conductas políticas, los campos, allí es que se prueba la lealtad y no en una lealtad etérea, boba.

Ahora bien, nosotros desde que empezó este nuevo ciclo estamos guiados por el convencimiento de que no es viable el gobierno del Presidente Nicolás Maduro si abandona la senda Socialista. Y también decimos que el maridaje con los capitalistas es camino al suicidio, no tiene límites, no es controlable. La tarea que dejó pendiente Chávez es superar la etapa de la distribución de la renta y entrar en la etapa de construir conciencia, una nueva relación social, un nuevo contrato social, ese es el fundamento de nuestra lealtad, la misma que tenemos con el Comandante: “Irreverentes y Leales”. No nos alegra una posible caída del Presidente Maduro, vendría el fascismo y nosotros, seguro, seríamos víctimas. Pero tampoco nos alegra un giro franco y sostenido hacia el capitalismo, a la derecha, nosotros somos, seríamos, víctimas de la necesaria represión que eso supone.

Ojalá este escrito sea visto más allá de la cortedad del chisme, de la peleíta de vecindario, de los argumentos propios de novelas de televisión y sea considerado como una alerta que contribuya a llamar a la dirigencia a la discusión profunda del rumbo. Que no se despache la discusión con una o dos frases hechas, con descalificaciones, que no se remita la responsabilidad a un difuso pueblo. Que, al contrario, la dirección cumpla su deber de dirigir.

Qué bueno sería un documento del Comando Político que sirva de discusión del rumbo económico y político, eso sería formativo para la base chavista.

Si continuamos por este camino, de enfrentar la crítica como unos azotes de barrio, a la macha, descalificando, seguirán apareciendo los Giordanos y la Revolución seguirá debilitándose.​

¡Chávez vive en la lucha contra las oligarquías y por Socialismo!

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