Murió Eduardo Galeano

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El escritor uruguayo Eduardo Galeano murió en la mañana de este lunes tras estar varios días internado en el sanatorio del Casmu 2, en Montevideo.

Desde la mutualista confirmaron a El País la muerte de Galeano y dijeron que se encontraba grave desde la semana pasada, tras venir luchando contra el cáncer de pulmón en los últimos años.

El 1° de marzo pasado recibió al mandatario boliviano, Evo Morales, en su casa y eso le significó un esfuerzo muy grande ya que se encontraba desde hacía tiempo con problemas de salud.

Galeano nació en Montevideo el 3 de setiembre de 1940. Narrador, periodista y ensayista, se inició en el periodismo como caricaturista y cronista. Sus dibujos aparecieron firmados con el seudónimo Gius (reproducción gráfica en español de la pronunciación inglesa de su apellido Hughes, apellido que excluyó de sus labores literarias). Muy joven se desempeñó como secretario de El Sol y Marcha y fue director de Época.

Cada vez más interesado en la situación política contemporánea, en ese período dio a conocer en volumen China 1964, Crónica de un desafío (1964), Guatemala, clave de Latinoamérica (1967) y Reportajes (1967).

También publicó una breve novela –Los días siguientes- y un libro de cuentos –Los fantasmas del día del león- en cuyas páginas construyó atmósferas ambiguas, realidades y ámbitos cercanos y reconocibles y conflictos diversos estructurados bajo la influencia de la ficción norteamericana contemporánea, César Pavese y Juan Carlos Onetti, entre otros.

Su concisa y diestra escritura periodística se complementó con un más flexible y libre despliegue en su narrativa.

Otros tres títulos, conectados directamente al enfoque político, Siete imágenes de Bolivia (1971), Violencia y enajenación y Crónicas latinoamericanas, estuvieron precedidos por su ensayo más célebre y ambicioso, a medio camino entre la historia y el periodismo, Las venas abiertas de América Latina, reeditado y traducido a cerca de 20 idiomas, admirado, aplaudido, controvertido y atacado, de gran incidencia en vastos sectores sociales del continente.

Los cuentos de Vagamundo afianzaron su capacidad imaginativa y canalizaron una línea característica de su literatura en la que se conjugan la historia, el mito y la leyenda.

En esa misma dirección quedó orientada La canción de nosotros (premio Casa de las Américas, 1975), un testimonio que se desarrolla con una fuerte carga simbólica.

En 1973, se exilió en Buenos Aires donde fundó y dirigió la revista Crisis durante sus 40 primeros números. Después, cuando la represión en Argentina no le dejó margen, pasó a residir en España en 1976.

Dos años más tarde ganó el premio Casa de las Américas con Días y noches de amor y de guerra (1978), en el que compiló recuerdos, reflexiones, anécdotas y noticias, en breves, sobrias y sentenciosas narraciones, casi tan íntimas como tensas.

Las voces narrativas del autor, que fueron absorbiendo géneros literarios en un proceso de progresiva superposición, culminaron en una trilogía de acento épico, Memoria del fuego, cada uno de cuyos tomos llevaron como subtítulos Los nacimientos (1982), Las caras y las máscaras (1984) y El siglo del viento (1986). A principios de 1985, con la recuperación democrática regresó a Uruguay.

Dueño de un estilo personal, depurado e incisivo para sus fieles y renovados lectores, reiterativo según sus detractores, sumó otros títulos: Conversaciones con Raimón, Contraseña, El libro de los abrazos, Nosotros decimos no, Ser como ellos y otros artículos, Las palabras andantes, El fútbol a sol y sombra, Patas arriba. La escuela del mundo al revés, Bocas del tiempo, Espejos. Una historia casi universal. Entre varios importantes premios, recibió el American Book Award, el Aloa el premio a la Libertad Cultural de la Fundación Lannan y el Stig Dagerman.

El País

3 de setiembre de 1940: nace Eduardo Galeano

“Uno escribe a partir de la necesidad de comunicación y de comunicación con los demás, para denunciar lo que duele y compartir lo que da alegría […]
Uno escribe para despistar a la muerte y estrangular los fantasmas que por dentro lo acosan; pero lo que uno escribe puede ser históricamente útil sólo cuando de alguna manera coincide con la necesidad colectiva de conquistar la identidad[…]
“Creo en mi oficio, creo en mi instrumento…La palabra es un arma, y puede ser usada para bien o para mal: la culpa del crimen nunca es el cuchillo.
Creo que una función primordial de la literatura latinoamericana actual consiste en rescatar la palabra, usada y abusada con impunidad y frecuencia para impedir o traicionar la comunicación…” (1)
Eduardo Germán Hughes  Galeano nació en Montevideo el 3 de setiembre de  1940.   Comenzó a incursionar en los medios periodísticos a los catorce años, como dibujante, en el semanario socialista de Montevideo, bajo el seudónimo “Gius” ( que se corresponde con la pronunciación castellana de su primer apellido).   Hasta los dieciocho años  alternó los dibujos con algunas incursiones en el periodismo: crónicas de arte, y sindicales.  Fue además un “siete oficios”(2)desempeñándose como mensajero, peón en una fábrica de insecticidas, cobrador, taquígrafo y cajero de banco, entre otros.  Trabajó en “El Sol”,  en el semanario “Marcha” entre 1960 y 1964, donde se desempeñó como jefe de redacción,  y en el periódico “Época” (1964). Su labor periodística se destacó por la realización de reportajes de corte político. Entre estos se destacan   “China” (1964), “Crónica de un desafío” (1964), y  “Guatemala, un país ocupado” (1967).
En 1974, cuando sobrevino la dictadura en Uruguay, debió exiliarse en Argentina.  En el país hermano, fundó y dirigió la revista “Crisis” en la que trabajó junto al poeta Juan Gelman.  Más tarde, al suceder el golpe de estado en aquel país se exilió en España.
Luego de finalizada la dictadura, en 1985, regresó a Uruguay donde vive actualmente.
Publicó su primera novela, “Los días siguientes”, en 1963;  pero fue con  “Las venas abiertas de América Latina”, editada en 1971 por la Editorial Siglo XXI, con la que Galeano logró amplia difusión y ganó el reconocimiento internacional. Este ensayo, que fue escrito según su autor, en “tres meses, en noventa noches”(3), ha sido traducido  y editado en  diversos idiomas a lo largo del mundo.
 Su vocación y ejercicio de la escritura estuvieron siempre vinculadas a su militancia política. Así lo expresa  Galeano en estas palabras:
Desde los 13 o 14 años yo empecé a trabajar y a militar por una doble necesidad. Por un lado, el desafío a una realidad en la cual yo no lograba reconocerme y que quería cambiar. Era una realidad que yo quería cambiar, no tanto desde el punto de vista de la miseria, porque en Uruguay en estos años no tenía miseria… pero era una sociedad incapaz de aventura, incapaz de intensidad, de una mediocridad repulsiva, ganada por el conformismo. Y por otro lado, era una necesidad íntima de sustitución de Dios. Más que una explicación del mundo, es una complicidad en el mundo, un reconocimiento en el otro.(4)

Eduardo Galeano ha recibido numerosos reconocimientos por su obra y trayectoria, en América Latina y Europa, entre ellos,  el   Premio “Casa de las Américas” en dos ocasiones,   en 1975  y 1978 por las obras Días de noches de amor y de guerra  y La canción de nosotros; el Premio del Ministerio de Educación y Cultura  en  1986 por la trilogía Memorias del fuego  ̶ por la que también recibió el premio “American Book Award” ̶    otorgado por la Universidad de Washington.

En sus “Apuntes para un auto-retrato” el autor de “Las venas abiertas de América Latina” afirma sobre sí mismo:

Podría remontarme a mi infancia, muy católica,…o podría hablar de mis posteriores conflictos con las versiones dogmáticas del marxismo, que proclaman la Verdad Única y que divorcian al hombre de la naturaleza y a la razón de la emoción.  O podría contar que he jineteado diversas desventuras y que varias veces me ha volteado el caballo; que he conocido por dentro algunos engranajes del terror y que el exilio no ha sido siempre fácil.

Podría celebrar que al cabo de mucha pena y mucha muerte siga manteniendo viva mi capacidad de asombro ante la maravilla y mi capacidad de indignación ante la infamia, y que continúe creyendo en la voz del poeta que me aconsejó que no tome en serio nada que no me haga reir.

[…] Podría decirse que detesto las óperas y los manteles de plástico y las computadoras, que soy incapaz de vivir lejos del mar, que escribo a mano y tacho casi todo, que me casé tres veces que… Pero tanto hablar de mí, me abure.  Me aburre: lo compruebo, lo confieso y lo celebro. (5)

Cronología literaria

•    Los días siguientes  (1963)
•    China 1964: Crónica de un desafío (1964)
•    Guatemala, país ocupado (1967)
•    Reportajes. Tierras de Latinoamérica, otros puntos cardinales, y algo más (1967)
•     Los fantasmas del día del león y otros relatos (1967)
•    Su majestad el fútbol  (1968)
•    Las venas abiertas de América Latina (1971)
•    Siete imágenes de Bolivia (1971)
•    Violencia y enajenación (1971)
•    Crónicas latinoamericanas (1972)
•    Vagamundo (1973)
•    La canción de nosotros (1975)
•    Conversaciones con Raimón (1977)
•    Días y noches de amor y de guerra (1978)
•    La piedra arde (1980)
•    Voces de nuestro tiempo (1981)
•    Memoria del fuego I. Los nacimientos (1982)
•    Memorias del fuego II.  Las caras y las máscaras (1984)
•    Contraseña (1985)
•    Aventuras de los jóvenes dioses (1986)
•    Memorias del fuego III. El siglo del viento (1986)
•    Ventana sobre Sandino (1985)
•    La encrucijada de la biodiversidad colombiana (1986)
•    El descubrimiento de América que todavía no fue y otros escritos(1986)
•    El tigre azul y otros relatos (1988)
•    Entrevistas y artículos (1962-1987) (1988)
•    El libro de los abrazos (1989)
•    Nosotros decimos no. Crónicas (1963-1988) (1988)
•    América Latina para entenderte mejor (1990)
•    Palabras: antología personal (1990)
•    Ser como ellos y otros artículos  (1992)
•    Amares (1993)
•    Las palabras andantes (1993)
•    Úselo y tírelo (1994)
•    El fútbol a sol y sombra (1995)
•    Patas arriba: Escuela del mundo al revés (1998)
•    Bocas del Tiempo (2004)
•    Carta al señor futuro (2007)
•    Espejos. Una historia casi universal (2008)

BIBLIOGRAFÍA

Galeano, Eduardo:  Contraseña,  Montevideo, Editorial Arca, 1987

Palaversich, Diana, Silencio, voz y escritura en Eduardo Galeano, Frankfurt: Vervuert; Madrid: Iberoamericana, 1995.

(1)    Galeano, Eduardo: “Defensa de la palabra” en  en Contraseña, Montevideo, Editorial Arca,  1987  p. 7-23

(2)    Galeano, Eduardo: “ Apuntes para un auto-retrato” en Contraseña, Montevideo, Editorial Arca,  1987 p. 136
(3)    Ibídem p. 137
(4)    Palaversich,  Diana, Silencio, voz y escritura en Eduardo Galeano, Frankfurt: Vervuert; Madrid: Iberoamericana, 1995.p 7
(5)    Galeano, Eduardo: “Apuntes para un auto-retrato” en Contraseña, Montevideo, Editorial Arca, 1987

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