Cierre de la Cumbre de las Américas: Castro y Obama se reunieron luego del plenario de presidentes donde los discursos se centraron en las relaciones de EEUU con Cuba y Venezuela y el problema del narcotráfico

50 años pasaron para que presidentes de Cuba y EEUU se reunieran

El encuentro más esperado en la VII Cumbre de las Américas se llevó a cabo. Se trata la reunión bilateral del presidente de Estados Unidos Barack Obama y el mandatario cubano, Raúl Castro, luego de 50 años de ásperas relaciones entre ambas naciones.

La cita histórica tuvo como escenario el Centro de Convenciones ATLAPA de Panamá, donde ambos mandatarios aprovecharon el receso entre la primera y segunda Plenaria de la Cumbre para dialogar sobre las relaciones diplomáticas entre sus países y el bloqueo económico que tiene el gobierno estadounidense contra la Isla.

Obama señaló que dentro de las labores inmediatas están abrir una embajada de EEUU en La Habana y que Cuba pueda abrir una en Washington.

El Jefe de Estado de EEUU destacó el “espíritu de respeto” en el diálogo y espera que juntos -Obama-Castro- “podamos darle vuelta a la página e iniciar unas nuevas relaciones”.

“Así que quiero agradecer al presidente Castro por su espíritu de apertura”, dijo y tiene la expectativa que “con el tiempo veamos una transformación en las relaciones entre ambos países y con todo el mundo”.

Sobre el discurso de Castro durante su disertación en la Cumbre, Obama señaló que el presidente cubano explicó las dificultades que ha pasado el pueblo, empero enfatizó que la “esencia” de su política “es poder ayudar al pueblo cubano y así puedan prosperar”.

Por su parte, Raúl manifestó que Cuba está dispuesta hablar de todo con paciencia, de derechos humanos, bloqueo, entre otros temas.

Lo que sí dejo claro fue que debe haber un “respeto a las ideas” y puede ser que en el camino EEUU convenza a la Isla de algunas cosas, pero de otras no.

El siglo

La incorporación de Cuba y las negociaciones entre La Habana y Washington dominaron la Cumbre de las Américas

El plenario, cuya sede fue el Salón de Convenciones Atlapa (Atlántico Pacífico), también tuvo como tema de debate el decreto dictado por el gobierno de EEUU que promueve sanciones contra funcionarios de Venezuela y declara al Estado bolivariano como una amenaza inusual y extraordinaria contra su seguridad interna.

Además del presidente venezolano, Nicolás Maduro, encabezaron la lista de países que se sumaron al rechazo al decreto la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, el ecuatoriano Rafael Correa y el boliviano Evo Morales.

La cumbre no contará con un documento final debido a divergencias evidenciadas anteayer por varias delegaciones acerca de si ese documento debía contener o no una referencia al decreto de EEUU sobre Venezuela, por lo que el gobierno de Panamá será, en su calidad de anfitrión, quien brindará un informe sobre la cita.

El cubano Raúl Castro supo aprovechar al máximo la condición de debutante en la Cumbre con un discurso no exento de gracia y centrado en apuntalar las conversaciones que está llevando adelante con EEUU para intentar una reanudación de relaciones diplomáticas, en cuyo marco hoy se reunió con su par estadounidense en un encuentro histórico.

“Ya era hora de que yo hablara aqui en nombre de Cuba”, dijo sonriente el veterano comandante caribeño, y luego se permitió una ironía referida a la fama que tienen tanto él como su hermano Fidel de pronunciar larguísimos discursos: “me pidieron que hablara ocho minutos, pero como me deben seis cumbres, voy a hablar 48”.

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, prometió por su parte que su país “no será prisionero del pasado” con Cuba ni con la región, remarcó que no se siente “atrapado por la ideología” y remarcó que Washington no pretende “inmiscuirse” en las políticas de ningún país, sino que señala lo que considera “correcto”.

Esta última aseveración pareció constituir una respuesta a Correa, quien un rato antes había denunciado que EEUU “continúa con ilegales intervenciones” en América Latina, por lo que llegó la “hora para la segunda y definitiva independencia” de la región.

Aquel no fue el único dardo que el jefe del Estado ecuatoriano lanzó durante su aclamada intervención, ya que -tal como es su costumbre- cargó contra los medios de prensa concentrados de la región, a quienes responsabilizó de hacer una prensa “mortal” para las democracias, toda vez que al mismo tiempo se involucran en política de una manera “descarada”.

Obama debió escuchar -en algunos casos presente en el salón, en otros no- duros cuestionamientos por su decreto sobre Venezuela no sólo de Maduro, sino también de Cristina, Correa y Morales, pero probablemente la frase más fuerte fue la de la presidenta, quien dijo que la decisión le causó “risa” y recordó una frase del general Juan Domingo Perón que dice que “de todo se vuelve, menos del ridículo”.

Menos irónico, Morales calificó a EEUU como “el primer promotor del mundo” de dictaduras militares y golpes de Estado. “La mirada colonial imperial de Estados Unidos sobre nuestra América Latina y el Caribe es una mirada de desprecio y de superioridad”, disparó.

Maduro, por su parte, en varios párrafos de su discurso miró a Obama con insistencia y le dijo frente a frente que le tendía la mano, que lo invitaba a “conversar” pero que no confiaba en él, aunque lo respetaba, y tampoco se privó de denunciar que “en la embajada de EEUU en Venezuela se encontraron planos y videos con un plan para matarme y para dar un golpe de Estado que son impulsados desde Miami y Nueva York”.

Sobre el lema de la cumbre, “prosperidad con equidad”, habló el primer orador, el colombiano Juan Manuel Santos, quien propuso la creación de un sistema interamericano de educación que garantice igualdad de posibilidades de conocimientos para todos los habitantes del continente por igual.

Correa retomó el tema al afirmar que “la paz no es sólo la ausencia de guerra. La pobreza más intolerable es también una bala cotidiana en contra de la humanidad. Por eso al lema de esta cumbre, que es ‘equidad para la prosperidad’, yo creo que hay que agregarle la palabra justicia”.

Télam