Intensa jornada de protestas en Chile: estudiantes, camioneros y mapuches exigen demandas al Gobierno

La Confederación de Estudiantes de Chile (Confech) evaluó de manera positiva la marcha que se realizó este jueves en Santiago, manifestación que fue autorizada por la Intendencia.

La presidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (Fech), Valentina Saavedra cifró en 80 mil las personas que participaron de la marcha.

Durante la manifestación, un grupo minoritario de encapuchados aprovecharon la instancia para realizar disturbios y desórdenes en la Alameda lanzando piedras, destruyendo semáforos y levantando algunas barricadas, por lo que debió actuar personal de Fuerzas Especiales de Carabineros con el carro lanza agua. Hasta el momento no se ha dado cuenta de detenidos.

Valentina Saavedra explicó que uno de los motivos de la marcha es solicitar al Gobierno que “la educación sea un derecho” y buscar “la reconstrucción y el fortalecimiento de educación superior”, entre otros puntos.

En la ocasión además sostuvo que hablar hoy de gratuidad sin hacer ninguna transformación se traduce en cómo el Gobierno ha tenido poca voluntad de exigirle a las instituciones realizar transformaciones y donde finalmente son éstas las que se deben adaptar a las reformas.

Por su parte, la presidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Santiago, Marta Matamala, denunció que existe una falta de definición para poder entender cuándo el Gobierno habla de educación pública.

Así mismo, Nicolás Fernández, dirigente estudiantil de la Universidad Diego Portales, indicó que con esta marcha lo que se está haciendo es otorgarle una nueva oportunidad al Gobierno para que salve el proyecto de ley y con ello la educación chilena.

La Intendencia Metropolitana había autorizado un recorrido alternativo para el desarrollo de la movilización, situación que dijo no entender Valentina Medel debido a que si bien la intención era que no se encontraran con los camioneros de La Araucanía, finalmente la movilización de transportistas no se llevó a cabo.

Cabe destacar que personal policial trabaja retirando las rejas perimetrales instaladas para posteriormente habilitar el tránsito por Blanco Encalada.

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El día en que el conflicto mapuche llegó a Santiago

Fue un día tenso para La Moneda, una serie de decisiones que se contraponían en algunos casos y que llevaron a que se plasmara un desorden respecto a la forma en que se abordaría el arribo de un grupo de camioneros que viajaban en caravana desde Temuco, con el fin de demandar mayor seguridad y denunciar “ataques terroristas” en contra de sus máquinas. En paralelo diversas organizaciones que apoyan la causa mapuche se movilizaron en el centro de Santiago, para demostrar su rechazo a denuncias que plantean los dirigentes del gremio.

La alerta se levantó en la mañana, luego de que un decreto emanado desde la Seremi Metropolitana de Transportes, prohibiera el paso de los 14 camiones viajeros, a los que se les sumaron los camioneros de Valparaíso, quienes tuvieron bloqueado el paso de la Ruta 68 y el paso de Angostura. “No van a llegar 14 camiones a la Región Metropolitana”, dijo el subsecretario del Interior Mahmud Aleuy.

Los dirigentes gremiales aseguraron que no se moverían si no podían pasar, es por eso que mantuvieron el bloqueo en la carretera durante todo el día.

Cerca del mediodía se vivieron momentos de tensión frente a La Moneda, cuando los dirigentes de los camioneros llegaron a entregar una carta a La Moneda. Horas antes, un grupo de representantes del pueblo Mapuche entregaron otra carta dirigida a la Presidenta, en la que solicitaban la no militarización de La Araucanía.

Entre el grupo que apoyaba a los camioneros llegó el empresario Jorge Luchsinger, hijo del matrimonio Luchsinger-Mackay que murió en el ataque incendario en Vilcún en enero de 2013, quien llegó para respaldar las demandas de los transportistas. En el lugar Luchsinger fue insultado y recibió golpes y escupos de algunos exaltados.

Cerca de las 17:00 horas, el ministro del Interior, Jorge Burgos, dio una nueva información, esta vez el gobierno había decidido dejar que seis de los camiones pasaran frente a La Moneda. Luego de una conversación entre el ministro del Interior y el general de Carabineros Bruno Villalobos, los líderes de la movilización aceptaron la propuesta.

A las 21 horas los camioneros llegaron a Santiago. Seis camiones pasaron por el frontis de La Moneda, mientras un grupo de personas se reunió para mostrar su apoyo, al tiempo que otros demostraron su oposición a la demanda levantada por los transportistas. El resto de las máquinas llegaron hasta Santa Isabel, en donde se estacionaron todas luego de que el otro grupo transitara por la Alameda.

En paralelo diversas organizaciones convocaron a un banderazo por la causa mapuche, que tenía como objetivo dar a conocer de forma pública el apoyo al pueblo mapuche y su causa, además de remarcar que no son terroristas y mostrar su rechazo a las declaraciones que han entregado, debido a que “criminalizan la causa del pueblo mapuche”, manifestación que terminó con la dispersión de los asistentes por parte de FF.EE. de Carabineros.

Postales de un día que demostró que Santiago no es Chile, que los conflictos son transversales y que la causa que lleva el pueblo mapuche y el denominado conflicto de La Araucanía requiere más que una solución a distancia.

El Mostrador

Camioneros ¿misma ruta del ’73? – Por Myriam Verdugo Godoy

Un grupo de camioneros partió desde la novena región con los restos de algunas máquinas quemadas, producto, para algunos, de “acciones terroristas” o de la “delincuencia que campea” al no haber “estado de derecho”.

Objetivo: marchar por la Alameda para entregar una carta de protesta a la presidenta.Pero ¿es realmente ese su objetivo, o es el de hacer una exhibición de fuerza y traer a la memoria, como amenaza, la imagen de los camioneros que en 1973 fueron actores principales –generosamente financiados por la CIA- para desestabilizar al gobierno de izquierda?

Para cualquiera que analiza el diario acontecer es obvio que la respuesta es esta última.Ellos representan la punta de lanza de nuevo de la derecha política y económica y por eso cuentan, además, con una prensa complaciente, afín a los intereses de los “dueños de Chile”.

Que el país tiene problemas no hay quien pueda negarlo. Hay problemas de gestión, de eficiencia, de coordinación.

Los partidos de la Nueva Mayoría creen que hacer política es entregar “cuñas” a los medios de comunicación y pasarse el tiempo respondiendo, atacando, replicando. Ganar cámara es la consigna aun cuando muchos sólo consiguen exponer sus escasas luces y precarios conocimientos.

Los camioneros marchan y afirman que no hay estado de derecho y en eso se unen a las múltiples voces que ponen como principal problema del país a la “seguridad pública”, eufemismo con el que se llama a la delincuencia pura y dura, esa del arma blanca, del revólver, del asalto, del tráfico de drogas.

¿Qué dicen las cifras de carabineros sobre lo ocurrido en el país en el primer semestre de este año? Bueno, que “los delitos de mayor connotación social a nivel nacional disminuyeron en un 1%”. Entonces, la oportunidad de la manifestación es decidora.

¿Por qué ahora y no en el período en el que se produjo la mayor cantidad de ataques, incluida su expresión más brutal con la muerte del matrimonio Luchsinger-Mackay? Tristemente, nuestra clase política vuelve a mostrarse en toda su mediocridad; por un lado de gestión, al no ser capaz de dar una salida viable y justa al conflicto en La Araucanía, y por el otro lado de mediocridad moral, al utilizar éste como punta de lanza de una campaña mediática destinada a generar un clima de inseguridad y enfrentamiento.

Estamos viviendo un período pleno de campaña de terror con un objetivo no confesado, pero evidente: la derecha no quiere modificar ni una línea del diseño político institucional que les creó Pinochet para crecer sin control, para pelear por instalarse cada vez más arriba en el ranking de la revista Forbes, pero no para retribuir a cada trabajador y trabajadora lo que con su esfuerzo mal pagado construyen día a día.

Por eso su histeria para rechazar la reforma tributaria, la posibilidad de dar educación gratuita a los más pobres, la de entregar pequeñas herramientas a los sindicatos y trabajadores para negociar mínimas condiciones laborales. Eso quieren, en eso está la UDI, RN, y los medios de comunicación afines, es decir casi todos.

Sin embargo, hay algunas diferencias respecto a lo ocurrido en 1973. Uno, el financiamiento para sus arranques sediciosos tendrá que ser interno, pero para eso tienen mucho dinero; dos, hoy tenemos redes sociales para contrarrestar la orquestación mediática y, lo más importante, tenemos una bella juventud valiente, decidida, independiente que no permitirá que el lado oscuro de la fuerza vuelva a imponerse a sangre y fuego.

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