Argentina: ARA San Juan, dolorosas misceláneas de una tragedia – Por Guillermo Carmona

Los conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea editorial de Nodal. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen a tener una visión integral de la región.

Por Guillermo Carmona (*)

Las diversas aristas del caso son abordadas por el autor a partir de la vivencia del dolor de la familia de uno de los tripulantes, del análisis de un contexto crítico en las políticas de defensa nacional y seguridad interior y de la identificación de la falta de información oficial como uno de los principales motivos que atentan contra el conocimiento de la verdad sobre la tragedia.

“Mi hermano va ahí. No los encuentran”, un mensaje de WhatsApp que pasé por alto: Tomé conocimiento de la desaparición del submarino por algún diario digital. La noticia fue adquieriendo centralidad en los medios hacia el viernes. Ese día, entre las decenas de mensajes que no había leído y había dejado para revisar al final de la jornada estaba uno de las 7:53 de Claudio Rodríguez, compañero de General Alvear al que conozco desde hace más de una década. La casualidad hizo que lo leyera al mediodía. Me pegaba en el chat la noticia de la desaparición publicada en un portal y me decía: “Mi hermano va ahí. No los encuentran”. Le respondí pasada las 14 hs: “Hola Claudio, no había visto tu mensaje. Dame detalles. Trataré de hacer averiguaciones en Defensa”. Me contestó: “Se perdió sub de mi hermano. Sub oficial maquinista Hernán Ramón Rodríguez. Mendocino. No lo encuentran”. El emoticón que enviaba Claudio en su mensaje mostraba una carita con una lágrima. Desde ese momento viví de cerca el calvario de esa familia ante cada noticia que alentaba la esperanza y que al rato se desvanecía o sucumbía violentamente, con el lógico estupor y bronca de los familiares. El desafortunado tuit del ministro Aguad, la información de que el submarino emergería pasada una gran tormenta, la supuesta localización de una baliza, etc., etc., etc. Tras la esperanza arrolladora llegaba la hecatombe anímica, hora tras hora, día tras día, incluso hasta hoy mismo, cuando el curso de los acontecimientos no deberían dejar margen para la esperanza. El gobierno y la Armada Argentina maltratan a las familias con un manejo de la información que no sabemos aún si es consecuencia de la impericia o de malicia.

Una peligrosa sobreactuación: Se ha notado demasiado la sobreactuación de Estados Unidos y Gran Bretaña en la cooperación ante la tragedia. El embajador británico publicó tuits como si fuera un rock star respondiendo a sus fans: agradecía los previos reconocimientos de fervorosos anglófilos argentinos que ponderaban la rápida respuesta solidaria de su país. La Embajada de Estados Unidos, por su parte, publicó tuits mostrando la parafernalia militar desplegada en Comodoro Rivadavia. Grandes medios festejaban la inserción argentina en el mundo.

Del análisis de los hechos resulta evidente que embarcaciones estadounidenses y británicas operaban en el área. La rápida llegada de la cooperación resultaría inexplicable si no hubieran estado en la zona. El ministerio de Defensa y la Cancillería argentina deberían brindar información fehaciente al respecto. No debe olvidarse que el Reino Unido, y por lo tanto la OTAN, operan desde la fortaleza militar en Malvinas. La monumental amenaza militar devenida en oficiosa cooperación solidaria debería ser objeto de recaudos no menores por parte de las autoridades argentinas.

No estoy en contra de la cooperación internacional ante esta tragedia en el mar, de ninguna manera. La cooperación está prevista en una convención internacional de la que nuestro país es parte y que exige reciprocidades a los Estados que la han ratificado. Mi preocupación, como la de muchos, se vincula con los modos y consecuencias del despliegue militar extranjero. No está claro que las fuerzas extranjeras que participan en la búsqueda estén respondiendo al comando de la Argentina. No se lo ve al ministro de Defensa al frente de un comando de emergencia ni al presidente tomando recaudos para que la cooperación se ajuste estrictamente en el derecho internacional. Trascendidos surgidos en Chubut, que deben por supuesto quedar sujetos a chequeo y confirmación, han dado cuenta de que el control de las operaciones en el puerto de Comodoro Rivadavia habían quedado de hecho bajo el mando de las fuerzas estadounidenses, una situación que en ningún caso debería producirse y que habría sido revertida tardíamente mediante la intervención de la Prefectura Naval.

El llamado del presidente de Rusia a Macri y la aceptación del ofrecimiento de colaboración rusa por el gobierno argentino dan cuenta del interés internacional en las tareas de búsqueda. La llegada de efectivos, embarcaciones y aeronaves rusas suma al complejo panorama el desafío de la convivencia y coordinación de fuerzas armadas de distintos países. La búsqueda del ARA San Juan está poniendo inesperadamente al mar argentino en un lugar central en el tablero geopolítico mundial. Que tal situación no entrañe un peligro para la seguridad de nuestro país es exclusiva responsabilidad del gobierno argentino. Su actuación al respecto no parece estar a la altura de las circunstancias, sobre todo si se toma en cuenta que la Argentina debe comandar la actuación de las fuerzas enviadas por las principales potencias militares mundiales. La situación es verdaderamente preocupante.

Cuando las fuerzas armadas extranjeras finalicen su misión no solo se irán con el agradecimiento argentino. También se llevarán la estratégica información colectada de nuestro mar, nuestras costas y nuestras instalaciones militares. Habrá que tener en cuenta esas circunstancias y tomar recaudos si es que importa garantizar la defensa de nuestro territorio en un contexto de crecientes tensiones mundiales y de un inusitado interés internacional por lo que ocurre en el Atlántico Sur.

Un “homenaje” en la frontera de la cordura: En el arranque de la última sesión de la Cámara de Diputados, el interbloque Cambiemos propuso un homenaje a los países que colaboran en la búsqueda del submarino ARA San Juan y a los tripulantes de la embarcación, en línea con la política del poder ejecutivo. Fue evidente que el gobierno quiso instalar una estruendosa ponderación de la participación de potencias extranjeras en la búsqueda del submarino como prueba de la “nueva inserción de la Argentina en el mundo”. El dramatismo de las horas que se vivían produjo el positivo efecto de que primara la cordura y que el énfasis en los discursos de los distintos bloques fuera puesto en la preocupación por los tripulantes y sus familias. Quedó evidenciado que no había margen para ningún oportunismo político, aunque sí para la advertencia: cualquier reconocimiento a los Estados extranjeros debía hacerse en la medida que respetaran los términos de la Convención de Búsqueda y Salvataje de Embarcaciones (SAR) de 1979, situación que hasta el momento no sabemos si está ocurriendo. La presencia militar en Comodoro Rivadavia, al menos en los primeros momentos, se pareció más a un despliegue de fuerzas de ocupación de la OTAN que a una puesta a disposición de la Argentina de parte de países solidarios.

Alimentando enigmas y misterios: La ausencia de información oficial sobre las circunstancias de la desaparición de la embarcación dispara las más variadas y exóticas hipótesis. La mención en esta nota de las posibles causas de la desaparición que han sido esgrimidas por estos días solo aportaría a profundizar la confusión.

Una de las cuestiones más inquietantes es que el silencio que mantienen las autoridades civiles está transformando a la tragedia del ARA San Juan en un caso de misterios y enigmas. Tal situación hace suponer que existe ocultamiento de información que, a esta altura de las circunstancias, ya debería haber sido dada a conocer a los familiares y a la opinión pública por parte del gobierno nacional.

El presidente Macri es el Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas y, como tal, cuenta con todos los resortes, a través del ministerio de Defensa, para poder recabar información. En primer lugar, no se ha comunicado con precisión la misión específica que estaba desarrollando el submarino. Las autoridades civiles no han brindado ninguna información al respecto. La que ha sido brindada por el vocero de la Armada Argentina deja lugar a muchísimas dudas.

Tampoco se han explicado aspectos relativos a la composición de la tripulación, los motivos de la presencia de 7 tripulantes en exceso en relación con la dotación habitual del San Juan y cuáles eran las tareas específicas que desarrollaban en relación con la misión de la embarcación. La presencia de al menos un integrante del área de inteligencia naval, confirmada por familiares de los tripulantes, acrecienta los interrogantes acerca de la misión que desarrollaban.

Además no se han revelado aspectos relativos a las condiciones de mantenimiento del submarino en los días previos a que zarpara desde Ushuaia.

El ministerio de Defensa debe brindar esa información. Sería sumamente grave que transcurridos más de 10 días de la tragedia el poder ejecutivo no contara con esos elementos que podrían comenzar a develar las causas de la desaparición. Sería más grave aún que los estuvieran ocultando. Los familiares de los tripulantes y el pueblo argentino merecen contar con información precisa y fidedigna que eche luz a lo que hoy permanece en el campo del misterio.

Un contexto crítico: En junio de 2016, el presidente Macri derogó un decreto de Raúl Alfonsín que acotaba la autonomía de las fuerzas armadas, poniéndolas bajo el mando civil. Macri restableció de esa manera el amplio margen de autonomía para los jefes militares que existía durante la dictadura.

En paralelo, el gobierno ha anunciado y concretado recortes presupuestarios en el área de Defensa. El último ajuste fue planteado en un documento titulado “Contribución de la Jurisdicción Defensa al Esfuerzo Fiscal”. Se trata de un ajuste de más de 4.600 millones de pesos que afecta en especial a las áreas de producción y mantenimiento de equipamiento militar. Un interesante informe sobre la delicada situación presupuestaria decidida por el gobierno puede leerse en http://www.unsam.edu.ar/tss/el-arte-del-engano-el-ajuste-en-defensa/. En la nota Natasa Loizou y Carlos de la Vega destacan que “En 2016, el 80,3% del presupuesto reducido recayó sobre las partidas destinadas a ciencia, tecnología y producción para la Defensa; en 2017 será otro 10%”.

La conjunción de discrecionalidad militar más la insuficiencia de recursos para mantenimiento del equipamiento militar constituye un contexto crítico que debe ser tenido en cuenta al momento del análisis de qué pudo haber pasado con el ARA San Juan. Son muchos los indicios que marcan como muy probable que el mantenimiento del submarino en tiempos recientes haya sido postergado por decisiones de los mandos de la Armada. La desatención de estas delicadas cuestiones por parte del ministerio de Defensa no habría sido fruto de la negligencia sino la consagración de una política de autonomización de la conducción de las fuerzas impropia en tiempos de democracia.

¿Cumplirá con su misión el Congreso Nacional? Las Cámaras legislativas cuentan con atribuciones muy concretas para obligar al Poder Ejecutivo a informar sobre sus acciones y omisiones. Muchas veces, lamentablemente, el gobierno queda liberado de dar cuentas gracias al bloqueo de iniciativas sobre temas urticantes mediante la acción de los legisladores oficialistas y de una parte de la oposición. La próxima semana será clave para dilucidar si prima el cumplimiento de la responsabilidad de exigir respuestas o la complicidad con el silencio.

Junto a otros diputados estamos impulsando tres iniciativas:

En primer lugar, un pedido de informes al ministerio de Defensa para que responda por escrito sobre toda distintos aspectos relativos a la desaparición del submarino y la cooperación internacional en la búsqueda.

Además hemos solicitado la interpelación al ministro de Defensa a fin de que el funcionario comparezca ante la Cámara y responda a todas las preguntas que formulen los legisladores.

En tercer lugar, impulsamos la sanción de una ley para crear una comisión de expertos independientes conformada por marinos retirados y especialistas en la materia con el objeto de que se realice una investigación sobre la desaparición, búsqueda y toda circunstancia que esté vinculada con la tragedia. El antecedente y referencia de esta iniciativa es el informe Rattenbach, investigación sobre la guerra de Malvinas que fuera elaborado por un equipo conducido por un prestigioso militar retirado que actuó con plena autonomía de las autoridades. El caso del ARA San Juan amerita una investigación similar. Proponemos que la Comisión pueda solicitar el aporte del Consejo Suramericano de Defensa de la Unasur para el cumplimiento del objeto de la investigación.

Una foto que nos compromete con la verdad: Mientras me preparaba para escribir esta nota recibí la foto que ilustra esta publicación. El protagonista de la foto es el Suboficial Hernán Rodríguez. Me la envió por WhatsApp su hermano. La elocuencia de sus gestos y el majestuoso entorno invitan a contemplar más que a comentar. Me quedo con ese sol de esperanza y con la V de la Victoria. En esos íconos de alto valor simbólico se sintetiza el compromiso que asumimos con el conocimiento de la verdad sobre la dolorosa tragedia del ARA San Juan.

Va Con Firma Mendoza