Conciliadora y firme posición sobre el mar – Página Siete, Bolivia

Los conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea editorial de Nodal. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen a tener una visión integral de la región.

A pocos días de iniciar una nueva importante fase en el proceso de la demanda marítima ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya, el presidente Evo Morales ha cambiado de tono en su relacionamiento con Chile; al visitar ese país para asistir a la ascensión del mando de Sebastián Piñera hizo declaraciones moderadas y positivas respecto a ese país.

“A nombre del pueblo boliviano traigo un mensaje de fraternidad e integración, vengo para hablarles de la impostergable necesidad de encontrarnos (…). Hago un llamado para que no escuchemos las voces de quienes quieren convertirnos en enemigos”, dijo el mandatario.

Después de años de polémicas y ríspidas declaraciones, el cambio de tono es, además de sorprendente, positivo y ojalá promoviera también que las autoridades chilenas moderaran la manera cómo se refieren a Bolivia.

El nuevo escenario es importante porque Bolivia espera el fallo del Tribunal de La Haya, que podría, si aceptan los argumentos del país, forzar a Chile a negociar una solución sobre la mediterraneidad marítima. Ante esa eventualidad, autoridades de ambas naciones tendrán que iniciar una fase de negociación y diálogo que sin duda será largo y trabajoso y requerirá de las mejores habilidades de convencimiento por parte de Bolivia. Y eso no será posible si el clima entre ambos países no mejora sustancialmente.

De hecho, las encuestas demuestran que la cantidad de personas en Chile dispuestas a solucionar el problema boliviano ha caído en los últimos años. El Ejecutivo chileno tendría algo más de flexibilidad de acción si su propia opinión pública favoreciera un acuerdo con Bolivia. Allí también radica la importancia de mejorar el relacionamiento y favorecer una atmósfera de mayor armonía y cordialidad. No hay duda de que para que ésta sea una realidad, el buen ambiente será un punto a favor de Bolivia, ya que dejará a Chile con menores pretextos para impedir el diálogo.

Es también debido a eso que el nuevo estilo más moderado debe ser, a partir de ahora, la política dominante al respecto, ya que después de los alegatos orales vendrá, quizás en el último cuatrimestre del año, el tan ansiado fallo y, ojalá, el inicio de las negociaciones.

El otro asunto que debe considerarse es qué se negociará. Y allí Bolivia debería estar abierta a todas las posibilidades. El presidente Morales ha hablado de mediadores, e incluso ha sugerido que el papa Francisco podría ser uno de ellos en caso de que la demanda marítima de Bolivia sea exitosa en la Corte de La Haya.

Otra posibilidad que se ha vuelto a barajar es la de un canje territorial. Ese aspecto fue parte de las negociaciones de Charaña de 1975 entre los presidentes Augusto Pinochet y Hugo Banzer, y sin duda aparecerá en la eventual mesa de debates. Ya el senador y excandidato a presidente Alejandro Guillier lo presentó como una posibilidad.

Sin embargo, Loreto Correa, historiadora y profesora de la Academia Nacional de Estudios Políticos y Estratégicos (ANEPE), y una de las mayores expertas en Chile sobre este diferendo, explicó en una entrevista exclusiva con Página Siete que para Chile el tema marítimo es un asunto bilateral, en el que no negociará la soberanía de su territorio, porque ningún fallo de la Corte puede obligarle a hacerlo. También afirmó que hablar o pensar en mediadores, “como que no está en un escenario posible”.

El nuevo canciller de Chile, Roberto Ampuero, también se pronunció sobre el tema insistiendo que “no hay obligación de negociar (…) para los chilenos es muy importante (que) en estos alegatos orales no está en juego ni un centímetro cuadrado de territorio chileno”, expresó.

Con todo, Bolivia y el presidente Morales se mantienen firmes en la intención de “cerrar una herida histórica”. Con este ánimo Evo ha partido a Europa para visitar primero España y luego La Haya. “Vamos con mucha confianza, mucha fortaleza porque vamos con la verdad, estamos con la justicia pero sobre todo es un derecho que corresponde al pueblo boliviano”. Todos esperamos que así sea.

Página Siete