Agencia de la ONU para los Refugiados alerta sobre incremento de desplazamiento forzado en Centroamérica

Incrementa el desplazamiento forzado en Centroamérica: ACNUR

La portavoz de la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), Aikaterini Kitidi, informó que incrementó en 58 por ciento la solicitud de asilo, en comparación con el año pasado, por parte de migrantes de la zona norte de Centroamérica: Guatemala, Honduras y El Salvador.

Los países destino son principalmente Belice, México y estados Unidos. Cabe recordar que hasta 2017 en todo el mundo se registraron más de 294 mil solicitudes de asilo en todo el mundo de personas provenientes de los tres países mencionados.

ACNUR detalló que los testimonios que cada vez se hacen más frecuentes son los de son los se niños, niñas y adolescentes que huyen de bandas criminales que buscan reclutarlos; de violencia sexual y explotación; además de que han registrado cada vez más casos de muertes de personas de la comunidad LGBTI.

Para el presente año ACNUR necesita 36.2 millones de dólares para promover protección y asistencia a los desplazados, sin embargo, solo ha recaudado 12 por ciento de los fondos necesarios.

Finalmente señaló que la Agencia sigue trabajando con gobiernos y socios de la sociedad civil para establecer un Marco Integral Regional de Protección y Soluciones (MIRPS), para que los desplazados pueden tener acceso a mejores condiciones de acogida, así como garantías de acceso a programas de asistencia social y al mercado laboral en los países receptores.

SDP Noticias


ACNUR se muestra alarmado por el fuerte aumento del desplazamiento forzado en el Norte de Centroamérica

ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, está observando un importante aumento del número de personas que huyen de la violencia y la persecución en el Norte de Centroamérica. Dado que son muchas las personas que se están desplazando en estos momentos y se hallan en grave peligro, ACNUR hace un llamamiento a la comunidad internacional para que les brinde protección y ayude a los países del Norte de Centroamérica a abordar a su vez las causas primarias de la situación.

A finales de 2017, en todo el mundo se había registrado a más de 294.000 personas solicitantes de asilo y refugiadas procedentes del Norte de Centroamérica, un 58% más que en el año anterior y dieciséis veces más que a finales de 2011.

Las solicitudes para obtener la condición de refugiado de personas de esta región también se están incrementando en el resto del mundo. Entre 2011 y 2017 se presentaron 350.000 solicitudes en todo el mundo, de las cuales, cerca de 130.500 son de 2017.

La gran mayoría de quienes huyen buscan protección en Belice, México y en Estados Unidos, o (y de manera creciente) en Costa Rica y Panamá. Muchas son personas vulnerables como mujeres o niños no acompañados o separados de sus familias.

ACNUR recibe constantemente testimonios de personas que han solicitado protección internacional –entre ellos cada vez más niños, niñas y adolescentes- tras huir del reclutamiento forzado por parte de pandillas criminales así como de amenazas de muerte. A medida que las personas cruzan las fronteras, se van enfrentando a numerosos peligros tales como la violencia perpetrada por grupos criminales, que a menudo deja a las mujeres en una situación particularmente vulnerable a la violencia sexual y la explotación. Sin embargo, al enfrentarse con altos niveles de homicidios, que afectan particularmente a las mujeres, así como violencia de género y contras las comunidades LGBTI en sus países de origen, las personas están realizando estos viajes por desesperación.

ACNUR está trabajando con gobiernos y socios de la sociedad civil para establecer un Marco Integral Regional de Protección y Soluciones (MIRPS). A través de este marco, los desplazados a la fuerza pueden tener acceso a mejores condiciones de acogida y cobijo, procedimientos de asilo más eficaces y eficientes, así como a mejores soluciones tales como garantías de acceso a programas de asistencia social y al mercado laboral. Respecto a este último aspecto, el marco ayuda a la integración, dado que supone que los refugiados pueden contribuir a su vez a las comunidades que les acogen. Además, el marco establece mecanismos colaborativos de reasentamiento u otras vías legales para aquellos que se encuentran en situación de mayor riesgo, a la vez que refuerza la cooperación con los actores de desarrollo para abordar las causas que subyacen al desplazamiento forzados en esta región.

Sin embargo, las necesidades en la región son enormes. Para este año, ACNUR necesita 36,2 millones de dólares para proveer protección y asistencia a los afectados por la situación del Norte Centroamérica. Hasta ahora sólo se ha recaudado un 12 por cierto de los fondos necesarios.

Acnur


México es el segundo país de acogida a centroamericanos: ONU

México, con 12 mil 700 solicitudes de asilo, es el segundo país de acogida para centroamericanos que piden refugio, seguido por Costa Rica, con 3 mil 200; Panamá con mil 400; y Nicaragua, con 700, alertó la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

El principal país de destino es Estados Unidos, donde se encuentran 260 mil refugiados y solicitantes de asilo. Sin embargo, la agencia de la ONU ha constatado que los desplazados están llegando a nuevos lugares.

En 2017, el número de refugiados y solicitantes de asilo procedentes de Honduras, Guatemala y El Salvador ascendió a 294 mil, dieciséis veces más que en 2011.

Ante este panorama, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados ha dado la voz de alarma este martes acerca de los desplazados por la violencia en el norte de Centroamérica, en concreto en El Salvador, Honduras y Guatemala.

Las cifras son abrumadoras: 294 mil ciudadanos de esos países estaban registrados en 2017 como refugiados o solicitantes de asilo, lo que supone un aumento del 58 por ciento con respecto a 2016, pero 16 veces más que en 2011. Las solicitudes para el estatus de refugiado desde ese año hasta el pasado fueron 350 mil, de las que 130 mil fueron cursadas en 2017, un 38 por ciento más que el año anterior.

“Están huyendo de la violencia, de la persecución, del crimen organizado y de las maras o pandillas”, explicó a Noticias ONU Francesca Fontanini, responsable de comunicación del ACNUR para América, que añadió que la mayoría son mujeres. Mujeres como Karla Torres, una refugiada salvadoreña en Costa Rica, cuya dura pero esperanzadora historia contamos recientemente en Noticias ONU.

Además de las mujeres, muchos de los que huyen son menores que escapan del reclutamiento forzoso de las organizaciones criminales y de las amenazas de muerte.

Huyen por desesperación, ya que los viajes que emprenden son también muy peligrosos y durante el camino tienen que afrontar la violencia de los grupos criminales locales. El riesgo es mayor aún para las mujeres que son más vulnerables a los abusos sexuales.

“El año pasado hemos observado el nuevo fenómeno de que están llegando más a Costa Rica, Panamá y Belice. Y a México ya no podemos considerarlo como un país de tránsito, sino como un país de destino”, comentó Fontanini.

Otro fenómeno, según Fontanini, es que los refugiados están llegando para quedarse, al menos por ahora: “estas personas quieren instalarse, quieren tener la posibilidad de una vida libre de la violencia” y “de momento, no pueden y no quieren volver a su país de origen”.

La respuesta de la ONU

Por ese motivo, la agencia de la ONU está buscando soluciones integrales.

“Solución significa garantizar el acceso a servicios básicos, como la salud, poder enviar de nuevo los niños a la escuela, porque debido a la violencia tuvieron que interrumpir varias veces el ciclo escolar, y también poder encontrar un trabajo. Cosas que para nosotros pueden parecer normales, pero que para ellos son fundamentales para poder continuar con su vida”. La respuesta de ACNUR es doble. En un primer momento, es informativa y humanitaria.

“Hemos reforzado mucho nuestra presencia en la frontera para darles una primera respuesta que consiste, antes de nada, en informarlos sobre la posibilidad de pedir asilo en los países vecinos de Centroamérica y cómo pedir ese asilo, porque muchos de ellos huyen de un día para otro, en un plazo muy corto, sin ninguna documentación y no tienen idea de cómo y dónde pedir refugio. También estamos haciendo un esfuerzo con los albergues, para aumentar la capacidad y atenderlos de forma particular, por ejemplo, para las mujeres, porque muchas vienen solas con bebés, pero también para menores no acompañados, para hombres y para personas de la comunidad LGTBI”, dijo Fontanini.

Al mismo tiempo, también se está dando una respuesta más política, “trabajando mano a mano con los Gobiernos y los municipios para integrar a los refugiados en la economía y la sociedad local”.

Finalmente, se está preparando además una estratega regional, según comentó la portavoz. “El ACNUR está trabajando con los Gobiernos, la Iglesia, la sociedad civil y las organizaciones no gubernamentales y que involucra a los países de origen, los de tránsito y los de destino, para dar una respuesta que, además de concentrarse en la respuesta humanitaria, también se focaliza en los aspectos de integración, de reducción de la xenofobia y la discriminación, y de solidaridad”.

Para hacer frente al desafío que suponen todos estos nuevos refugiados, la agencia ha solicitado a la comunidad internacional 36 millones de dólares.

México Quadratín