El conocimiento estratégico en pocas manos – Por CLIIDA

Por CLIIDA *

La estructura de la cadena productiva de alimentos a nivel global ha tomado la forma de un reloj de arena, en el que en un extremo encuentra a los productores y en el otro a los consumidores, mientras que en medio se encuentran quienes controlan los eslabones estratégicos: el conocimiento estratégico; el comercio; y el financiamiento.

Cereales y oleaginosas -maíz, trigo, arroz y soja, los cuatro principales- son la base alimentaria global, tanto por su papel en la alimentación directa de la humanidad, como en la conversión en proteína animal (huevo, leche o carne), al ser fuente de la dieta animal.

La producción total de cereales en el mundo, creció casi un 30% durante los últimos 10 años, pasando de 2.123.4 millones de toneladas (Tn) en 2007/08, a 2.626.74 millones, esperado para la campaña 2017/18. Mientras que la producción de soja, aumentó casi el 36% en el mismo lapso, la campaña 2007/08 fue de 219,98 millones de Tn y en la campaña 2017/18 se proyecta una producción total de 345,87 millones de Tn.

La demanda de alimentos de la República Popular China, es la principal causante de este fenómeno. En 10 años la necesidad de China aumentó un 385% para los cereales y un 239.88% para la soja, mientras el resto de los países no han mostrado fluctuaciones importantes.

Cuarta Revolución Industrial, la del conomimiento estratégico

En las puertas de la Cuarta Revolución Industrial, el conocimiento estratégico es clave en la cadena alimenticia. La biotecnología y la tecnología, en sus diferentes aportes en materia genómica y agroquímicos, como así también en inteligencia artificial y robótica, se han convertido en parte de los eslabones que controlan la cadena, definiendo: qué, cómo, quién, dónde, cuándo y para quién producir alimentos.

Biotecnología: semillas y fertilizantes/herbicidas

La modificación de la información genética de microorganismos, plantas y animales ha permitido mejorar prácticas y productos agrícolas, lo que hace posible producir nuevas variedades de plantas con características nutricionales mejoradas, tolerancia a condiciones adversas, resistencias a herbicidas específicos, control de plagas y mucho más.

Los organismos biotecnológicos, transgénicos o modificados genéticamente, junto a los productos químicos (fertilizantes y herbi/pesticidas) conforman un tándem que aumenta considerablemente la productividad por superficie.

El mercado global de agroquímicos y semillas ronda los 100 mil millones de dólares, y está dominado por una trilogía de empresas fusionadas: Bayer-Monsanto, Syngenta-ChemChina, Dow-Dupont. Estas megacorporaciones controlan el 60% del mercado mundial de semillas comerciales (incluido casi 100% de semillas transgénicas) y 71% de los agroquímicos a nivel global.

La fusión Bayer-Monsanto, con un valor de 66 mil millones de dólares, implica una mega empresa que contiene a Bayer -séptima en genómica y segunda en química, y a Monsanto primera en genética y quinta en química. Mientras que la fusión de Dow-DuPont, por un valor de 130 mil millones de dólares, suma a Dow como la cuarta empresa de genómica y también cuarta en química y a DuPont la segunda en genómica y quinta en química. No se quedaron atrás las empresas chinas, en la fusión de ChemChina-Syngenta, por un valor 43 mil millones de dólares, posiciona a ChemChina séptima empresa de química, con Syngenta tercera en genómica y primera en química.

Solo quedó BASF fuera de las grandes operaciones y megafusiones, siendo la tercera empresa química en el mundo.

Hace 20 años Monsanto no tenía semillas y hoy es la más grande del mundo. Hace 30 años había más de 7000 empresas de semillas y ahora Monsanto tiene el 25% del mercado de todo tipo de semillas. Lo que ha pasado es que en 20 años se han dado más de 200 fusiones. que terminan en los seis gigantes genéticos. Son Monsanto, Syngenta, Dupont, Dow, Basf y Bayer, que dominan el mercado mundial de semillas… y todas son productoras de venenos.

Los algoritmos al servicio del agro

La tecnología moderna, vinculada a la inteligencia artificial y la robótica, viene revolucionando el sector del agro. La automatización de procesos, Start Ups, GPS, códigos de barras, información al instante por medio de móviles, tablets y ordenadores, donde se producen miles de datos, que analizados a través de algoritmos indican qué es lo que ocurre en los procesos biológicos, acelerando el proceso productivo agropecuario.

La empresa agropecuaria John Deere & Company, que ya en 1999 adquirió NavCom Technology, se convirtió en referente del uso de tecnología GPS en la agricultura y actualmente detenta la mayor base de datos georeferenciados a nivel mundial.

Su última adquisición a finales de 2017, fue Blue River Technology (de EEUU) por aproximadamente 305 millones de dólares, empresa que diseñó e integró la tecnología de visión por computadora y aprendizaje automático (Machine Learning). Su último desarrollo, See&Spray, detecta cada planta y la compara con una biblioteca de imágenes para determinar si es una maleza y efectuar la aplicación selectiva de herbicida, reduciendo el uso del insumo hasta un 90%.

En 2015, John Deere intentó adquirir Precision Planting (PP) a Monsanto, lo cual fue frustrado por las oficinas antimonopolio de Estados Unidos y luego de Brasil, que objetaron la compra. Finalmente PP fue adquirida por AGCO, uno de los cuatro grandes de la tecnología a nivel mundial junto John Deere, Kubota y CNH.

Lo que sí pudo comprar fue Monosem, fabricante europeo de sembradoras de precisión, para afianzar su liderazgo en agricultura de precisión, asociarse a Soucy Track para la distribución de sus productos a través de la red comercial, y firmar un acuerdo de cooperación con Pessl Instruments, uno de los principales proveedores de estaciones meteorológicas agrícolas, telemetría y otros equipos para agricultura de precisión.

La tendencia a invertir en emprendimientos de tecnología para el agro (AgTech) ha crecido de forma exponencial, en 2013 se invirtieron en AgTech u$s 800 millones, fueron u$s 2100 millones en 2014 y u$s 4800 millones en 2015. Según el último relevamiento realizado por MaquiNAC, entre el segundo semestre de 2016 y el primer cuatrimestre de 2017 se reportaron 17 operaciones empresarias de envergadura en el sector a nivel mundial, incluyendo adquisiciones, fusiones y alianzas estratégicas.

Quién decide sobre la seguridad y soberanía alimentaria

Todos los insumos agrícolas conforman un mercado de 400 mil millones de dólares, controlado por ocho empresas trasnacionales: Bayer-Monsanto, Syngenta-ChemChina, Dow-DuPont, BASF, John Deere, CNH, AGCO y Kubota.

Entre las trasnacionales de maquinaria agrícola y las de semillas-agrotóxicos, existen contratos de colaboración y hasta empresas compartidas de base digital-instrumental (por ejemplo: Precisión Hawk, Raven, Sentera, Agribotix). Monsanto y Syngenta, destinaron en 2017 25% de sus inversiones en capital a la compra de alta tecnología, y se espera para 2018 esa inversión alcance el 50%.

En la actualidad la información es fuente de rentabilidad, la tecnología nos da la posibilidad de medir en cada pixel el rendimiento del presente y de 30 años atrás de imágenes satelitales, construir monitores de rendimiento y correlacionar datos de diferentes variables, tomando decisiones a partir de la información precisa, que permita hacer más eficiente el uso de insumos.

Una agricultura intensiva en insumos e intensiva en conocimiento es la agricultura moderna. Quienes dominen el conocimiento estratégico, son/serán parte de los que decidirán sobre la seguridad y soberanía alimentaria de la población mundial.

* Centro Latinoamericano de Investigación, Innovación y Desarrollo Agrario (CLIIDA), asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)


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