Honduras, una fábrica de miseria y migrantes – Por Javier Suazo

Por Javier Suazo *

Honduras se está convirtiendo en la Siria de Centroamérica, pero no por la guerra y desplazamiento de población refugiada, sino porque ha encontrado la fórmula para convertir a la mayor parte de sus habitantes en miserables cuya única opción es el éxodo. Esta fórmula mágica, avalada por el Fondo Monetario Internacional (FMI), grupos de empresarios corporativos, políticos corruptos y dueños de medios de comunicación, ha sido institucionalizada por los gobiernos del partido nacional después del golpe de Estado a Manuel Zelaya Rosales en 2009.

El país se benefició de la iniciativa de países pobres severamente endeudados (HIPC) que le permitió destinar los recursos del pago de deuda externa a una Estrategia Nacional de Combate de la Pobreza (2000-2015), que tuvo escasos resultados. De acuerdo a cifras del Foro Social de la Deuda Externa (Fisdeh), Honduras destinó entre 2000 y 2018 unos 500 mil millones de dólares, o sea que siguió endeudándose una vez que los recursos HIPC se agotaron y la ERP pasó a mejor vida, sin que los objetivos y metas de reducción de pobreza se cumplieran.

Existen cerca de seis millones de personas viviendo en pobreza y 4 millones de personas en pobreza extrema, o sea que superamos a Haití. Más aùn, según el FOSDEH, unas 3 millones de personas sólo comen una vez al día. Un factor causal es el aumento del desempleo ya que la tasa de desempleo abierta con cifras manipuladas del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) afecta a más del 8% de la PEA.

Pero lo preocupante es que más de 50% de la población se encuentra subempleada. El aumento del desempleo y subempleo está ligado al bajo monto de la inversión real y a que la Inversión Extranjera Directa (IED) que se capta no es de buena calidad, no es nueva sino reinversión de utilidades.

La población rural enfrenta serios problemas para acceder a activos productivos, en tanto la reforma agraria se paralizó, y muchas de las cooperativas y empresas asociativas tuvieron que vender la tierra, optando además por comprometer sus bienes para pagar deudas.

No es prioridad para el gobierno el agro ni el objetivo de la seguridad alimentaria, ya que inició una apuesta por el comercio a ultranza con el TLC con EEUU y los acuerdos bilaterales, donde resulta más barato importar alimentos por la agroindustria y supermercados que producirlos internamente.

Por el lado de la demanda, alarma el creciente endeudamiento externo total, superior a los 49 millones de lempiras por concepto de pago de servicios de la deuda externa para 2019 (FOSDEH: 2018), pero también las exoneraciones fiscales mayores a 33,000 millones de lempiras según cifras de SEFIN. Los ingresos tributarios han crecido exponencialmente, pero no hay una mejora notable en el crecimiento del gasto de inversión real /PIB y crédito para los pequeños productores y MiPymes.

“Yo me voy porque ya no aguantaba la carga de impuestos, ya que además de pagar alquiler de local tenía que pagar la energía más cara, comer y vestir a mis hijos, uno de ellos, mi niña, fue violada por mareros”, manifestaba una migrante de la caravana de la victoria, como la llaman dirigentes de la oposición, en recuerdo de la caravana de la victoria que llevó al poder al presidente Juan Orlando Hernández (JOH) en 2013, reelecto en 2017 en forma ilegal y con fraude.

El gobierno ha anunciado el eventual cierre de la ENEE, otrora junto a HONUTEL, gallina de huevos de oro. Se anuncia su partición en tres (3) empresas, siendo mayoritario el capital privado, no se sabe si de buena procedencia y ligado a los nuevos ricos de Honduras. Un nuevo trancazo con la emisión de placas de carro y la nueva licencia de conducir se cocina a juego lento.

Los migrantes no creen ya en cuentos chinos, ya que se ha prometido un bono para aquellos que consumen menos de 300 kilovatios, efectivo hasta el mes de mayo próximo. La clase media-media es la que está recibiendo desde ya el impacto de trancazo, igual las microempresas e industria, justificado por el aumento del precio del barril de petróleo, cuya facturación posibilita que el gobierno obtenga una gran tajada.

Se agrega la corrupción e impunidad como carcoma endémica, que corroe la institucionalidad pública, partidos políticos y sociedad en general. En Honduras, un político que no robe, o sea que no le entienda al trámite, debe retirarse; un ejemplo es Luis Zelaya, presidente del partido liberal, que recibe presiones, amenazas y agravios por denunciar actos de corrupción dentro de su partido. Estos recursos sustraídos por los corruptos merman el desarrollo y hacen de Honduras un país sin futuro ya que, además, el narcotráfico y la violencia interna no permiten salir del atolladero.

Hay una creencia generalizada en funcionarios de gobierno alimentada por dueños de medios de comunicación, que la caravana de migrantes está siendo liderada por dirigentes de los partidos de oposición, tipificados como coyotes modernos para los cuales el Congreso de la República debe aumentar penas traducidas en más años de cárcel. Igual, que los migrantes sufrirán muchos en su cruzada y no llegarán a EEUU, por lo que deben regresar a su paraíso terrenal, donde los esperan un empleo justo, vivienda digna y la garantía que no serán maltratados ni asesinados por la policía si protestan por lo caro de la vida y las violaciones sistemáticas de sus derechos humanos.

La encargada de negocios de la Embajada de EEUU en Honduras, Heide B. Fulton, sigue insistiendo que el futuro para los hondureños está en Honduras, no fuera, o sea en el país del norte, pero fue cómplice del fraude electoral y de avalar muchas de las decisiones del gobierno que afectan la democracia y el desarrollo.

El presidente de EEUU, Donald Trump, amenazó con cortar la ayuda a Honduras y demás países del Triángulo Norte, si se permite que los migrantes lleguen a la frontera con USA ya que, si pasan, serán arrestados y deportados. Ello ha disparado las alarmas, y tanto el gobierno de Guatemala y el Salvador, en plena violación del CA-4 y derecho a migrar, han cerrado las fronteras; sin embargo, no ha sido impedimento para que nuevos migrantes decidan desafiar el poder constituido y cruzar la primera frontera en su ruta.

En el caso de México, hay evidencia que el presidente electo Manuel López Obrador, brindarà todas las garantías necesarias (incluyendo visas y empleos dignos), recibiendo los migrantes la solidaridad y ayuda del pueblo mexicano, tal como sucedió en la caravana anterior.

El gobierno de Honduras ha tratado de minimizar la amenaza de Donald Trump, argumentado que solo ha contribuido con 2,000 millones de dólares para apoyar las actividades de la estrategia de seguridad y desarrollo de los países del Triángulo Norte, y ellos (Guatemala, Honduras, el Salvador) unos 10,200 millones de dólares.

El problema, de materializar esta advertencia, es el impacto negativo en la balanza de pagos, el recorte de ayuda que brinda USAID y el efecto contagio con los fondos de préstamos de organismos multilaterales donde EEUU es miembro de sus directorios, y demás ayuda bilateral, lo que dejaría al país en una calamidad económica y social, y de rodillas.

Las soluciones no son fáciles, pero deben ser radicales. Por el lado de la oposición política, se plantea la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente para redactar una nueva Constitución y refundar el país, con un nuevo gobierno. Igual, que JOH renuncie o adelante las elecciones, y entregue el poder a Salvador Nasralla; incluso, se habla de algo que les gusta a los militares, la creación de una Junta Cívico Militar conformado por prominentes miembros de los partidos políticos y FFAA, para acelerar las elecciones.

Desde la óptica económica y social existe un problema mayor. ¿Qué modelo alternativo anteponemos al modelo actual, que excluye y genera miseria y migración?, es la pregunta a responder.


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