Piñera sobre Carabineros: “Cuando les damos el monopolio de las armas, tenemos que exigirles que actúen bajo la ley”

Contexto de Nodal
El 14 de noviembre el comunero mapuche Camilo Catrillanca fue asesinado de un tiro en la nuca por el Comando Jungla de Carabineros, lo que despertó múltiples protestas en todo el país. El hecho provocó la renuncia de Luis Mayol, intendente de La Araucanía y la Cámara de Diputados aprobó la interpelación al ministro del Interior Andrés Chadwick. Por otra parte, Carabineros reconoció la destrucción de la tarjeta de memoria con el registro de imágenes tomadas durante el operativo.

Piñera sobre Carabineros y FF.AA.: “Cuando les damos el monopolio de las armas, tenemos que exigirles que actúen bajo el marco de la ley”

“Cuando les damos el monopolio de las armas a nuestras policías y Fuerzas Armadas tenemos que exigirles siempre que actúen bajo el marco de la ley”.

Con esas palabras, el presidente Sebastián Piñera marcó este lunes su postura ante los hechos que han ocurrido en los últimos días tanto en Carabineros como el Ejército.

Esto luego de las irregularidades reconocidas en el marco del procedimiento en que falleció el comunero Camilo Catrillanca en Temucuicui, y la filtración del discurso en que el comandante en jefe del Ejército, Ricardo Martínez, señalara que hay efectivos de la institución que han vendido armamento a narcotraficantes.

La intervención del mandatario se dio en el marco de su intervención en el evento inaugural de la X Semana de la Seguridad Ciudadana, que se realizó en el Club de la Unión.

La Tercera


Carabineros congela entrenamientos “Jungla” en Colombia

La continuidad de las capacitaciones que efectivos de Carabineros realizaban en Colombia entraron en estado de pausa y en evaluación. Así lo informó este lunes la máxima autoridad de la policía uniformada, el general director Hermes Soto, quien manifestó que “por ahora” no se seguirán destinando funcionarios para que viajen a cursar el llamado “Comando Jungla”, impartido por la Policía Nacional de Colombia.

El entrenamiento de los carabineros en este curso ha sido duramente cuestionado, luego que el 14 de noviembre resultara fallecido el comunero Camilo Catrillanca, mientras efectivos del Gope realizaban un operativo en la comunidad Temucuicui de Ercilla, en la Región de la Araucanía.

Carabineros y el gobierno han señalado que el grupo de efectivos policiales en la macrozona es indispensable y que no serán removidos. Sin embargo, lo que sí fue puesto en duda ayer fue la continuidad de carabineros en el curso impartido en Colombia.

Así lo explicó el general Hermes Soto, quien dijo a La Tercera que “no tenemos proyectado seguir enviando gente para capacitarse allá, durante este y el próximo año”. Consultado qué pasará después de 2019 indicó que “es algo que tenemos que evaluar”.

A nivel interno, el tema ha sido tratando por Soto con el resto de los mandos. Sin embargo, zanjar el tema de las capacitaciones en Colombia también es algo que deberá ser consultado con el Ministerio del Interior. “Todo esto lo tenemos que evaluar con el gobierno”, dijo el general director.

La “Jungla”

Formalmente, el equipo de Carabineros que trabaja en la persecución de delitos desarrollados en el contexto de violencia rural se llama Grupo Fuerza Especial de Tarea de Carabineros.

Este equipo está formado por funcionarios del Gope, que suma 80 personas y está dividido en dos grupos: uno en La Araucanía y otro en el Biobío, con 40 efectivos cada unidad.

Según explicó el general Soto, este lunes en la Comisión de Derechos Humanos del Senado, de los 40 efectivos que hay en La Araucanía, 23 se capacitaron en Colombia, de los cuales 15 recibieron el curso “Jungla” este año. El resto había acudido al país cafetero en grupos de dos personas, desde 2007. “No hay más Carabineros capacitándose actualmente en esta materia. ¿Por qué el curso se denomina Comando Jungla? No lo sé. La policía de Colombia lo denomina así, no nosotros”.

El jefe policial, además, destacó que ninguno de los cuatro efectivos que estuvo en el operativo que terminó con la muerte de Camilo Catrillanca habría cursado la capacitación en Colombia.

En total, fueron 28 días los que estuvo el grupo de 15 policías en este curso. Ahí, los efectivos recibieron no solo instrucción de tiro y fuerza, sino que también en el análisis de movimientos, guías de exploración y enfermería.

El senador PPD por La Araucanía, Jaime Quintana, señaló que “desde un principio hemos dicho que el conflicto político no se resuelve con tanques y represión. Para enfrentar el problema de fondo, el gobierno debió adoptar experiencias de Nueva Zelanda o Canadá, pero en ningún caso la política antiguerrilla de Colombia”.

En tanto, el diputado RN Gonzalo Fuenzalida sostuvo que “yo creo que en la medida que mejora la efectividad y eficiencia de las policías hay que continuar con ello, ya sea en Colombia u en otro país. Mi duda es si eso a ocurrido con estos cuerpos tácticos especializados”.

El caso y el presupuesto

Durante la comisión de ayer, Carabineros señaló que solo se constataron heridas leves al adolescente de 15 años, detenido luego de la muerte de Catrillanca, lo que se contrapone con la versión del menor, quien dijo que fue apremiado por los policías. Soto expuso, también, que la tarjeta de video destruida por el sargento del Gope fue tirada por el baño.

El general Hermes Soto también tuvo palabras para la aprobación de $ 1 para los gastos reservados de Carabineros. “Esto no solo nos afecta a nosotros, afecta al país, ya que impactará en el desarrollo de la labor investigativa”, manifestó.

La Tercera


Padre de Camilo Catrillanca sobre Bachelet: “Ha avalado la violencia a los derechos humanos en Chile”

El padre de Camilo Catrillanca, Marcelo Catrillanca, estuvo en Marca Registrada, donde se refirió a las responsabilidades de distintos gobiernos en la militarización de La Araucanía y señaló enfáticamente que todas las administraciones desde el retorno a la democracia “han sido lo mismo”.

El padre del comunero mapuche fallecido el 14 de noviembre dijo que “ningún gobierno ha sido competente en su actuar”, y que continúan ocurriendo situaciones en que “los pobres y los mapuches seguimos sufriendo”.

Catrillanca criticó el rol de la ex presidenta Michelle Bachelet como Alta Comisionada para los Derechos Humanos de la ONU. A su juicio, la ex mandataria está representando “de mala manera” su cargo, ya que “ella ha ido avalando lo que ha sido la violencia a los derechos humanos en Chile”.

Además, sostuvo que fue ella quien “en un principio fomentó lo que es el Comando Jungla”.

“No están dadas las condiciones”

El padre de Camilo sostuvo que la razón por la cual no se ha querido reunir con el presidente Sebastián Piñera es que “no están dadas las condiciones”: la retirada del Comando Jungla, la salida de Andrés Chadwick del Gobierno y la reconstitución del territorio mapuche.

Un particular punto de interés para Marcelo Catrillanca es la renuncia de Chadwick, y es el motivo por el que él y su familia pidieron a la Fiscalía que tome su declaración. “Es la persona que en el primer instante trató a mi hijo de delincuente”, afirmó.

De paso criticó, también, al nuevo intendente de La Araucanía, Jorge Atton, por sus tuits en los que sugería “llevar militares” a la zona. Son este tipo de declaraciones las que hacen de él “un interlocutor no válido” para la familia Catrillanca.

Recuerdos de su hijo

Marcelo Catrillanca recuerda a Camilo como “un hijo ejemplar” que “nunca tuvo problemas con nadie”.

Reconoció que siente nostalgia, pero dijo estar enfocado en su nieta y en la pareja de Camilo embarazada. “Ellas han sufrido más que yo”, afirmó, y con eso en mente está construyendo para ellas la casa que Camilo se encontraba preparando. “Quiero dejar que descanse en paz en la casa que él quería tener”, agregó.

Le emociona ver el rostro de su hijo en todas partes y saber que “Camilo ha traspasado la frontera”.

CNN Chile


14 adolescentes mapuche denuncian violentas detenciones de Carabineros desde la muerte de Catrillanca

Un joven de 17 años casi pierde un ojo, otro de 15 recibió un portazo en las costillas y otro terminó con el rostro ensangrentado por un lumazo. A poco más de una semana del asesinato de Camilo Catrillanca, El Desconcierto recopiló otros casos de abuso policial que están fuera de los ojos de las autoridades, que demuestran que la violencia en la zona de conflicto está lejos de acabarse.

Entre gritos y gases lacrimógenos, Cristián sintió el impacto en su rostro: dos perdigones de goma le llegaron directo a la cara. Uno en la nariz, centímetros bajo el ojo izquierdo, y el otro bajo el labio. Se encontraba en el antejardín de su casa, en la comunidad Antonio Rapiman, comuna de Padre de Las Casas, junto a su hija de 2 años, su hermana y sobrinos de 6 y 1.

Horas después, el doctor del Hospital Regional de Temuco le diría a Ana, su madre, que Cristián se salvó por dónde se le mire. Unos centímetros más arriba y perdía el ojo; unos centímetros más adentro, y la bala llegaba al cerebro.

Ana llegó corriendo apenas le dijeron que estaba herido. Se encontró con su hijo de 17 años con las heridas en el rostro y a su otra hija aislada en la casa protegiendo a sus tres nietos de los gases lacrimógenos. La casa de Cristián está a un costado del camino y a alrededor de 100 metros de la carretera, donde estaban los vehículos de Carabineros. El disparo, le dirían después los manifestantes que exigían justicia por Camilo Catrillanca, fue de cerca. Su hijo no alcanzó a salir de su casa cuando recibió los balines.

Ana asegura que los Carabineros se negaron a abrir el camino que tenían cortado para que llegara la ambulancia que habían llamado los manifestantes, los mismos que finalmente tomaron al joven y lo llevaron al vehículo que lo trasladó a Temuco.

Cristián fue operado esa misma noche bajo un fuerte resguardo policial. De todo lo que pasó ese día, eso fue lo que más le shockeó a Ana. “Me sentí muy pasada a llevar como mamá”, cuenta. Oficiales acompañaron al joven en el box de atención –donde se desnudó para ponerse la bata del hospital- e incluso cuando estaba en la sala de recuperación, justo después de la cirugía. Ana entró corriendo a sacar al oficial que ingresó con un papel en la mano, le dijo a su hijo que no firmara nada porque es menor de edad y las enfermeras le pidieron disculpas por el incidente.

“Su hijo está detenido pues, señora”, le dijo uno de los carabineros que se puso como punto fijo en el Hospital de Temuco.

A las 10 de la mañana, Cristián fue dado de alta y se fue de vuelta a su casa en Licanco. Estrictamente, nunca estuvo detenido. El fiscal de turno dio la orden en la madrugada de no pasarlo a control de detención.

Es viernes y Ana cuenta que ha acompañado a su hijo toda la semana. Que no siente el labio y que solo puede comer alimento molido. Ese mismo día, Sebastián Piñera visitó La Araucanía y dio una confusa imagen de separación de poderes al reunirse con el fiscal nacional, Jorge Abbott, y con el persecutor regional, Cristián Paredes. Habló extensamente de su “Plan Araucanía”, de cómo eso ayuda a enfrentar la violencia y comparó a un camionero agredido en el rostro con Camilo Catrillanca.

“Nosotros no existimos, me siento desamparada”, dice Ana, quien solo tiene agradecimientos para organizaciones de Derechos Humanos en la zona, los únicos que no los dejaron solos “como gente de campo, de esfuerzo que somos”.

Cartucho de una bomba lacrimógena encontrada en el patio de la casa de Cristián

Violencia normalizada

A 10 días de la muerte de Camilo Catrillanca, El Desconcierto recopiló 14 casos de menores de edad que fueron detenidos por carabineros en la llamada “macrozona” del conflicto que enfrenta al Estado con el pueblo mapuche. 12 de ellos fueron liberados antes de las doce horas por disposición del Ministerio Público, que rechazó iniciar investigaciones por desórdenes en el marco de las movilizaciones por el joven comunero asesinado. De los otros dos que sí pasaron a control de detención, solo una fue declarada legal por el tribunal correspondiente.

El tránsito por el retén de Carabineros, ser golpeados ahí o en la comisaría y después ser liberados es un camino de violencia policial normalizado en la zona. “Lo típico que pasa acá”, dice una abogada antes de relatar esa misma secuencia que se repite en cada uno de los casos.

El martes 20 de noviembre, estudiantes de la Universidad Arturo Prat, sede Victoria, se sumaron a los alumnos del Liceo Politéctnico Manuel Montt en una marcha por las calles de la localidad. Ubicada en plena provincia de Malleco, la comuna está a corta distancia de Pailahueque, el lugar donde el Estado transformó un liceo en una base de Fuerzas Especiales de Carabineros y de Ercilla, donde está la comunidad de Temucuicui.

12 personas fueron detenidas ese día martes, de los cuales nueve eran menores de edad. Los registros se comenzaron a viralizar esa misma tarde en las redes sociales: Videos de los enfrentamientos con Carabineros y una foto de un adolescente, con vestimenta escolar, con la cara ensangrentada producto de un golpe de un policía.

Los nueve escolares varían entre los 14 y 17 años de edad.

Esa misma tarde, se presentó un recurso de amparo que solicitaba al juzgado de Garantía de Victoria declarar ilegal la detención de los menores, ya que habrían sido sometidos a “abusos de fuerza por funcionarios de Carabineros de Chile, sin identificación”. La solicitud pide a la policía que entregue los videos institucionales de los funcionarios de Fuerzas Especiales que participaron en el operativo.

“Los afectados han sido golpeados y vejados públicamente, configurándose una grave vulneración de los derechos a la integridad física y psíquica”, dice el recurso.

Ocho de los esos jóvenes fueron liberados antes de que la jueza Evelyn Zelaya tomara resolución sobre el amparo. Los tres adultos y uno de los menores, Marcos* de 16 años, fueron pasados a control de detención y acusados de desórdenes públicos y maltrato de obra a carabineros con resultados de lesiones leves.

La misma magistrada, el día miércoles, decretó que la detención de los cuatro se ajustaba a la legalidad y Marcos fue formalizado. La fiscalía aseguró que existe un testigo que vio al menor de edad tomar una piedra y lanzarla al carro policial.

En la audiencia, sin embargo, el joven de 16 años denunció que los médicos del Hospital de Victoria solo lo miraron en la constatación de lesiones y no lo examinaron de verdad. El adolescente tenía marcas de heridas en las muñecas –producto de las esposas- el cuerpo y el rostro, ninguna de las cuales quedó consignada en el respectivo informe. “Este tribunal ha logrado verificar que el adolescente sí presenta lesiones que no fueron constatadas por el médico de turno”, dice la resolución de la jueza Zelaya, en la que oficia al Hospital por el procedimiento irregular, a Carabineros por “no haber utilizado la fuerza necesaria y racional para proceder a su detención” y al Ministerio Público, para que inicie una investigación.

Hace dos años, El Desconcierto publicó el reportaje llamado “Niñez marcada: Historias de violencia policial contra la infancia mapuche”, que daba cuenta de, hasta 2016, más de 130 recursos de amparo presentados ante los tribunales de justicia por niños, niñas y adolescentes mapuche vulnerados física y psicológicamente por la policía.

La recopilación dio cuenta de cómo los menores naturalizan los violentos allanamientos policiales que sufren desde que tienen memoria. Desde el juego del “paco y el mapuche” a dibujos de tanquetas en la esquina de la casa; el conflicto adquiere dimensiones impensadas al hablar de los más pequeños.

“Uno puede ver cómo influye el proceso histórico en relación al pueblo mapuche y cómo, por ejemplo, lo han despojado de su cultura. Ves síntomas muy distintos que responden a la etapa evolutiva y edad que tengan los niños, según eso van a ser distintas manifestaciones emocionales. Está la línea de estrés postraumático que es evidente, la alteración de sueño, pesadillas, sobre todo en los más pequeños. Se da esto del terror nocturno. Por ejemplo un niño de tres años decía a cada rato que iban a matar a su papá”, dijo en ese entonces Carla Hormazábal, psicóloga de la Oficina de Protección de Derechos de la Infancia en Tirúa.

En marzo de este año, Juan* fue detenido en Ercilla junto a tres primos, dos niños y una niña, todos entre los 12 y 14 años de edad.

Venían saliendo la jornada escolar en el Establecimiento Educacional Alonso de Ercilla y Zúñiga e iban a la casa de uno de ellos, donde todos comparten en la semana para asistir a clases. Una patrulla de carabineros los interceptó y los obligó a caminar a un sitio eriazo cerca del lugar, con el pretexto de realizarles un control de identidad. La única del niña del grupo escapó y los siguió de lejos, sacando fotografías de cómo los carabineros no solo registraron sus ropas y pertenencias palpándolos, sino que también los obligaron a desnudarse.

Según el relato de los niños, un carabinero les preguntaba constantemente por Matías Huentecol, padre de uno de ellos y conocido dirigente de la comunidad Huañaco Millao, de Ercilla.

La Corte de Apelaciones de Temuco, en una resolución tomada en mayo de este año, desechó el recurso de protección presentado a favor de los jóvenes, que incluía pericias psicológicas de todos ellos, asegurando que Carabineros negó la existencia del control de identidad y que por lo tanto no se podía “acreditar la privación o perturbación de libertad de los amparados”.

Solo semanas después, la Corte Suprema analizó el mismo caso y no puso en duda los testimonios, sobretodo porque ninguno de los afectados tenía la edad suficiente como para ser objeto de un control de identidad. “Las actuaciones de Carabineros constituyen una vulneración a la libertad personal y seguridad individual de los amparados”, dice la resolución, que revocó la sentencia de la Corte de Temuco y acogió el amparo de los menores.

Dicha sentencia implica que Carabineros de la IX Zona Araucanía “deberán adecuar tanto sus protocolos como sus actuaciones a lo establecido en las leyes, en la Constitución y en los tratados internacionales de derechos humanos, especialmente lo dispuesto en la Convención sobre los Derechos del Niño, informando a la Corte de Temuco acerca de las medidas concretas que se adopten”.

Juan* fue uno de los cuatro adolescentes detenidos el fatídico miércoles 14 de noviembre en Ercilla. Salió del liceo esa tarde, tal como lo había hecho meses antes con sus primos, solo que ahora vio a Carabineros sacar un cuerpo del carro policial e ingresarlo al Cesfam. Era Camilo Catrillanca, solo momentos después de recibir el disparo en la nuca que terminó con su vida.

El joven dice que los carabineros los corrieron a “patadas, palmetazos y puñetazos”. Esa secuencia quedó grabada en el celular de un testigo y se difundió inmediatamente por las redes.

Dos adultos y cuatro adolescentes fueron detenidos esa tarde. Dentro del carro policial se encontraron el joven M.P.C., el único testigo del asesinato de Catrillanca y por quien el INDH y la Defensoría de la Niñez se querellaron por torturas y homicidio frustrado contra Carabineros por lo que pasó esa tarde en Temucuicui.

El informe de constatación de lesiones de Juan esa tarde en el Hospital de Collipulli dice que no tiene ninguna lesión física, pese a que el joven asegura que un carabinero lo cerró la puerta de uno de los carros contra su  cuerpo.

El grupo fue detenido alrededor de las 5 de la tarde en Ercilla y salió en libertad recién a las 3 de la madrugada –salvo M.P.C., el único que fue formalizado- después de que un recurso amparo resuelto por la jueza María Fernanda Lagos. Uno de los adolescentes tenía 13 años de edad, lo que lo hacía inimputable según la ley.

Matías Huentecol es tío de Juan y dirigente de su comunidad, el mismo por el cual preguntaron constantemente los carabineros que detuvieron a los menores meses atrás. Cuenta que su sobrino mantiene dolores hasta hoy y marcas en sus costillas, que no fueron consignadas en la constatación de lesiones.  Dice que los vio esa madrugada con hambre después de tantas horas encerrados, pero sobretodo con “mucha pena por lo que había pasado con el peñi Catrillanca”.

“Nosotros como familia, como comunidad, vemos que esto es una persecución. Mi sobrino siempre ha participado en cosas de la cultura mapuche, porque es su cultura, y los carabineros tienen el ojo sobre quienes pueden ser futuros werkenes. De chicos los empiezan a asustar para que de grandes no sean dirigentes de la comunidad”, afirma.

“Ellos a estas alturas no piensan como niños, no tienen una niñez normal, piensan que están en una guerra porque los controlan todos los días al ir al colegio, les preguntan por sus familiares. Todos los días está el Comando Jungla en las esquinan, ¿cómo van a vivir tranquilos?”, se pregunta Jorge Huenchullán, werken de la comunidad de Temucuicui.

El amparo presentado ante la Corte de Apelaciones por el Instituto Nacional de Derechos Humanos a favor del joven M.P.C. por la detención del miércoles 14 de noviembre, enumera un total de seis recursos presentados por el mismo organismo, de distintos casos en que el actuar policial ha afectado los derechos de niños y niñas del Lof Temucuicui.

“La observación documentada del INDH en relación a la actuación policial en dicha comunidad, permiten concluir la prevalencia de determinados modos de ejecutar los procedimientos, que tienen como elemento común el resultado de vulneración de derechos que queda impreso traumáticamente en las experiencias vitales de los afectados/as”, dice el documento.

Cada fallo a favor ordenó a Carabineros adecuar sus procedimientos a la Constitución y las leyes.

*Todos los nombres de los menores de edad fueron cambiados para la protección de su identidad.

El Desconcierto