Otra vez las caravanas – El Heraldo, Honduras

Los conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea editorial de Nodal. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen a tener una visión integral de la región.

Un nuevo grupo de hondureños y hondureñas, incluidos jóvenes, niños, adultos, ancianos mayores, ha emprendido una caminata en busca del sueño americano. Ni las amenazas del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, de no dejarlos entrar a su territorio ni los llamados del gobierno hondureño a no hacerlo y las campañas del riesgo que ello conlleva han evitado que centenares de personas inicien la peligrosa ruta.

Aunque parezca inconcebible, las autoridades no saben quiénes están organizando las movilizaciones, incluso los caminantes no saben identificar a los organizadores. Todos dicen estar allí por su deseo de ir a buscar las oportunidades de trabajo que no tienen en Honduras, o que huyen de la intensa ola de violencia que abate al país.

Quedan atrás las ofertas de trabajo y los anuncios de inversión de millones de lempiras y dólares en programas y proyectos de atención a los más desposeídos hechos por la administración del presidente Juan Orlando Hernández en octubre del año pasado, y el gobierno de los Estados Unidos con su plan de apoyo para los países del Triángulo Norte centroamericano.

Queda claro también que el tema de la migración desde los países centroamericanos, y en especial de Honduras, hacia los Estados Unidos es un tema de responsabilidad compartida; un problema real que desgraciadamente está siendo aprovechado por los políticos en ambos lados del muro que tanto ansía construir el presidente Trump en la frontera de su país.

Además de que este es un tema que debe ser tomado en serio por los políticos de aquí y de allá, tomando acciones concretas y garantizando que la ayuda que se destine a los más necesitados llegue a ellos y no se quede en los bolsillos de unos pocos. Mientras no entiendan esto y sigan, cada uno por su lado, halando agua a sus molinos, los hondureños y centroamericanos con menos posibilidades de sobrevivir a los círculos de pobreza en los que nacieron y las sociedades violentas en las que crecen, seguirán teniendo en la migración la única esperanza de escaldar un peldaño en la estructura de inequidad social en la que viven.

El Heraldo


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