Argentina: Alberto Fernández visitó Bolivia y Perú y llamó a la reunificación de la región

Alberto Fernández: “La región tiene que volver a unirse”

Por Fernando Cibeira / Foto: Adrián Pérez

El lobby del hotel Sheraton es un pandemonio con la gente que circula entre sus dos restaurantes, un bar, el acceso a un shopping vecino y hasta un evento de un mayorista de productos cosméticos que termina con baile. Más tarde, cuando la cosa se calma un poco, Alberto Fernández vuelve con su comitiva de la cena de agasajo que le ofreció el alcalde de Lima y los representantes de todos los bloques del Congreso. Antes de compartir el último café de la minigira, el candidato del Frente de Todos hace un balance de las reuniones con los presidentes Evo Morales y Martín Vizcarra y de lo conversado allí.

-De lo que habló con Evo Morales surge la idea de reconstruir un poco lo que fue la región durante la época que coincidieron Néstor Kirchner, Lula, Evo y Hugo Chávez en las presidencias, ¿cree eso es posible ahora?

-El primer punto, creo que la región tiene que volver a unirse. Es inevitable que frente a un mundo que se globaliza, nosotros vamos a tener que enfrentar ese desafío y es mucho más fácil enfrentarlo si estamos unidos que separados. Lo que pasó en los últimos tiempos es que como consecuencia de la ruptura en la Unasur, la poca importancia que le dieron Brasil y Argentina al Mercosur, el conflicto que se armó con la indefinición del Tratado del Pacífico, todo eso fue generando que todo se divida y en esa división quedamos en una situación muy delicada.

-¿Usted plantea la necesidad de reflotar la Unasur?

-Es una propuesta. La propuesta central es volver a vincularnos. Con todos y más allá de la situación interna de cada país. Lo hablé con el presidente de Perú. Tratar de vincularnos en un acuerdo de intereses de la región, con prescindencia de la ideología de los partidos de los gobiernos de turno. Por ejemplo, alguien como el presidente de Chile, Sebastián Piñera, trabajó en la región. Pero después la presencia de algunos gobiernos en el continente favorecieron la ruptura. La verdad es que las reuniones fueron muy buenas. Con Evo está claro que tenemos una mirada común sobre ese punto. Incluso por su condición de líder indigenista es un gran impulsor de la unidad latinoamericana. Pero el presidente de Perú también me pareció muy acorde en su planteo sobre la misma necesidad.

-¿El tema Venezuela es un problema para la integración?

-Es un tema a ayudar a resolver. Una de las cosas gratas de parte del presidente y del canciller de Perú es que ellos creían que tenían que ayudar a los venezolanos a encuentren una solución en Venezuela. Lo está diciendo un país que tiene cerca de un millón de venezolanos que cruzaron la frontera. Me fue muy grato escuchar eso porque se supone que acá funciona el Grupo de Lima y la visión que uno tiene de ese grupo en verdad se parece más a la que muestra Mauricio Macri que la de este presidente de Perú. Yo le expresé que lo primero que tenemos que reconocer es que en Venezuela hay un problema y lo segundo es que la solución no es la intervención, sino ayudar a que Venezuela encuentre esa solución.

-¿Usted interpretó que cuando Nicolás Maduro habló de “estúpidos” se refería a usted, como salió en algunos medios?

-Me cuesta entender que haya sido para mí. Hace dos semanas me mataron porque me negué decir que allí había una dictadura. Como he dicho siempre, creo que es un gobierno con un sesgo autoritario, sobre el que pesan imputaciones serias en el informe que elaboró la ex presidenta chilena Michelle Bachelet, y a ese gobierno le reclamo que actúe para que las cosas se normalicen. Maduro dijo que “los que llaman esto una dictadura son unos estúpidos”. No debo darme por aludido porque me peleé con muchos medios por no decir que era una dictadura.

-Surgió un país europeo, Austria, cuyo parlamento se mostró en contra de la aprobación del acuerdo Unión Europea-Mercosur. ¿Qué cree que sucederá con eso finalmente?

-Eso fue otra mentira de Macri, el acuerdo nunca estuvo tan sólido como se planteaba. Con esta lógica que tienen de mostrar que Argentina está “en el mundo”, simularon que la Unión Europea había resuelto repentinamente un acuerdo con el Mercosur. Y el acuerdo sigue siendo algo aspiracional, tanto para el Mercosur como para la Unión Europea, pero hay que trabajarlo. Ya no es Francia sola, Polonia, Irlanda. Ahora también se sumó Austria, así que es un tema que habrá que trabajar.

-¿Pero no se opone a que se avance en esa dirección?

-No estoy en contra de ningún proceso de integración, es irreversible que el mundo se ha globalizado. De lo que estoy en contra es que los procesos de integración se hagan desatendiendo lo que pasa a nuestro país. Todo proceso de integración supone superar asimetrías, y las asimetrías de la Argentina hoy respecto al mundo desarrollado son infinitamente mayores, porque fue un desastre la gestión de Macri y son espantosos los resultados. Eso hace más difícil la integración, pero hay que afrontarla con inteligencia. En ese contexto, la unidad latinoamericana puede ayudarnos.

-¿Tiene previstos otros viajes internacionales antes de las elecciones?

-Quedó pendiente lo de México que yo suspendí una vez, después propuse otra fecha y se le complicaba al presidente López Obrador. Yo tengo muchas ganas de avanzar porque creo que después de muchos años México ha vuelto a mirar al continente latinoamericano y quiero ayudar a que esa integración ocurra. Cuando lanzamos el grupo de dirigentes progresistas en Puebla lo hicimos con esa idea, sabiendo que México tiene sus compromisos con el Nafta y con Estados Unidos. No pedimos que reniegue de eso sino que también tenga un ojo en América Latina.

-¿Y Estados Unidos no está en sus planes?

-Estados Unidos es la primer potencia del mundo. Hablar y estar en Estados Unidos supone también una toma de posiciones más clara nuestra, y yo quisiera visitarlo luego de que los argentinos me consagren como presidente. Antes no.

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Miradas coincidentes sobre la región y Venezuela

El candidato del Frente de Todos, Alberto Fernández, se reunió ayer con el presidente de Perú, Martín Vizcarra, en quien encontró coincidencias respecto a su mirada sobre la región e incluso, un poco llamativamente, sobre la situación de Venezuela. Ambos estuvieron de acuerdo en la necesidad de evitar las intervenciones externas y que sean los venezolanos quienes encuentren la solución a sus problemas en base al diálogo. Dando por descontado su triunfo electoral, Vizcarra se adelantó a invitar Alberto Fernández a las celebraciones del Bicentenario peruano que se realizarán en 2021. El candidato le respondió invitándolo para que viaje para su asunción el 10 de diciembre. En caso de ganar, claro.

El tema de Venezuela es acuciante para Perú porque en una población de 30 millones de habitantes ya tienen un millón de venezolanos emigrados, que llegan al país por vía terrestre. “Los presidentes de la región tenemos que encontrar el modo de los que venezolanos encuentren una solución. Nosotros rechazamos las intervenciones externas y las militares”, expresó Vizcarra durante el encuentro. El gobierno peruano había dado muestras de esta posición cuando se abstuvo en la votación de la OEA cuando se propuso la aplicación del Tratado Americano de Asistencia Recíporca (TIAR) para el caso venezolano.

Llamativamente, los presidentes que promueven la remoción de Nicolás Maduro, que tiene entre sus miembros más activos a Mauricio Macri, están reunidos en el llamado Grupo de Lima, y fue el antecesor de Vizcarra, Pedro Pablo Kuczynski, quien lo activó. Ahora los vientos cambiaron con su renuncia por el escándalo Odebrecht y la asunción de su vice. Alberto Fernández y Vizcarra, que aparece como un moderado de centro, tuvieron un diálogo casi sin divergencias. Por ejemplo, repasaron la necesidad de apuntalar la unidad regional y preparar al subcontinente para las exigencias de la globalización. Respecto a la cuestión Venezuela, Alberto Fernández aconsejó consultar al ex presidente español José Luis Rodríguez Zapatero, quien trabajó mucho en el tema, y con quien el candidato del Frente de Todos coincide plenamente.

Una de las cosas que Alberto Fernández propone -también lo conversó el jueves en Santa Cruz de la Sierra con Evo Morales- es la vuelta de la Unasur, un organismo insólitamente enterrado por los actuales gobiernos de derecha que intentaron cambiarlo por un neoliberal Prosur, que se lanzó una vez y nunca se volvió a convocar. Vizcarra se mostró de acuerdo con la propuesta, pero planteó que tenía que ser una Unasur sin “unidad ideológica”, de manera que estén representados todas las miradas y que deje abierto a cada país la posibilidad de resolver los problemas de la manera que le parezca. Puso como ejemplo el caso de Bolivia y la decisión de Evo Morales de presentarse para un nuevo mandato, pese a que la constitución se lo impide y el rechazo de un referendum. Un fallo judicial lo habilitó y ahora los bolivianos podrán votar si sigue un nuevo mandato o no. “Si los bolivianos lo votan, quiénes somos los otros presidentes para meternos”, fue lo que opinó Vizcarra sobre cómo deben funcionar los organismos regionales, debilitados durante estos años.

“Macri y Bolsonaro rompieron todo en la región por hacer seguidismo de Trump”, fue la conclusión de la comisión argentina a la salida de la entrevista dado el nivel de coincidencias que encontraban con una gestión con la que, a priori, no pensaban no tener una mirada tan afín.

La reunión se realizó en el Palacio de Gobierno, una construcción que dejó a todos impactados por su magnificencia. También se lo conoce como Casa de Pizarro porque fue construido sobre el solar en el que Francisco Pizarro instaló su residencia. La reunión se hizo con el formato que en la jerga dilomática se conoce como uno x dos, es decir el presidente -en este caso es un candidato, pero Alberto Fernández viene recibiendo un trato cuasi presidencial en sus viajes- más dos funcionarios: jefe de gabinete y canciller. Vizcarra estuvo junto a lo que aquí se llama presidente del Consejo de Ministros, Salvador del Solar, y el canciller Néstor Bardales. Fernández se sentó junto Santiago Cafiero y Felipe Solá, sus virtuales jefe de gabinete y canciller. Muy estrictos en las reglas protocolares, el resto de la comitiva no participó de la reunión y quedaron dialogando con otros funcionarios afuera de la sala: los intendentes Gabriel Katopodis y Juan Zabaleta, Miguel Cuberos y el dirigente chileno Marco Enríquez-Ominami, amigo de Alberto Fernández y gestor del encuentro.

En la reunión no se tocó la particular situación política de Perú, con varios ex presidentes detenidos en causas de corrupción y también ahora la líder opositora Keiko Fujimori. Justamente, Vizcarra sumó puntos en su imagen al exhibir un discurso anti corrupción y hace un mes se jugó una carta fuerte al plantear la necesidad de acortar su mandato un año y votar todos los cargos el año que viene. La propuesta todavía está en discusión, pero la gente la vio bien como una manera de renovar la clase política peruana, muy golpeada por los escándalos.

En cambio, sí se habló de la coyuntura argentina. El análisis común fue que las elecciones de octubre estaban resueltas, por lo que se anticiparon las invitaciones para la asunción en diciembre y el Bicentenario peruano. También hubo consultas sobre la situación económica, a lo que Alberto Fernández respondió sobre sus dudas acerca de lo que se iba a encontrar, su propuesta de acuerdo social y reactivaación económica. Vizcarra recordó que había conocido a Macri en la asamblea de las Naciones Unidas del año pasado y que le sorprendió porque sólo le habló de economía y de sus reuniones con el FMI.

Alberto Fernández cerró su visita por la noche con una cena de honor en el Club Nacional ofrecida por el presidente del Congreso, el alcalde de Lima y a la que asistirían todos los jefes de los bloques parlamentarios. Por la mañana, emprenderá la vuelta a Buenos Aires.

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