Bolsonaro bajo fuego – Por Francisco Lavolpe

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Bolsonaro bajo fuego

Por Francisco Lavolpe (*)

Los incendios en la región de la Amazonia marcan el pico de la política de explotación de recursos naturales en la que se han embarcado muchos de los gobiernos de nuestra América Latina. El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, había definido ya su intención de ceder espacios a los hacendados para la explotación de tierras, especialmente destinadas a la soja, las pasturas y las industrias de madera, papel y minería, profundizando un modelo productivo primario y extractivista, en sintonía con las aspiraciones de los principales intereses políticos y económicos mundiales. Acaso una forma de resucitar el neocolonialismo en una periferia reprimida en sus intentos de explorar su desarrollo autónomo.

Las aspiraciones de Bolsonaro incluyen a los pueblos originarios que habitan la Amazonia, quienes deberían “integrarse” a formas productivas abiertas a los negocios. Se estima que en esta región viven más de 34 millones de personas, incluyendo 385 grupos indígenas. La relajación de las medidas de protección y desregulación de actividades aceleró la deforestación de la región que contiene las reservas de oxígeno, el hogar del 10 % de la diversidad de fauna y flora, y la disponibilidad de agua potable, más importantes del planeta.

La Amazonía es un tesoro natural irremplazable. Esta región, compartida por ocho países, Brasil, Perú, Bolivia, Colombia, Venezuela, Guyana, Surinam y Ecuador, es una de las principales responsables de la regulación climática en el mundo y sus ecosistemas son esenciales para la provisión mundial de agua, alimentos y energía. Es la selva tropical más grande del planeta, representa 4,9% del área continental mundial

Las imágenes de la destrucción llamaron la atención y el interés de la comunidad internacional, en especial las organizaciones ambientalistas y los principales líderes mundiales. En oportunidad de la reunión del G7 en Biarritz, Francia, el presidente Emmanuel Macrón manifestó la necesidad de proteger una región declarada patrimonio de la humanidad y ofrecieron asistencia al gobierno de Bolsonaro ante lo que es interpretado como “inacción” frente a semejante catástrofe ambiental. Claramente diferenciado, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien comparte con Bolsonaro una visión laxa sobre la protección del medio ambiente, respaldó al presidente brasileño y expresó que “está haciendo lo correcto” para salvaguardar la Amazonia. La posición de Trump coincide con la negativa del gobierno estadounidense en suscribir los acuerdos globales para reducir el calentamiento global.

El G7 acordó una asistencia de 20 millones de dólares para contribuir con el control de los incendios en la Amazonia. Bolsonaro “aceptaría” la ayuda siempre que Brasil decida cómo utilizarla. La reacción de las principales economías del mundo no escapa al dilema de la soberanía territorial por el control de los recursos estratégicos. Si Amazonia se pretende “patrimonio de la humanidad” podría abrir la puerta a que otras potencias intervengan en la protección y control de la región. Una hipótesis que pondría bajo amenaza la soberanía de toda esta rica región sudamericana.

La controversia llegó a que algunos gobiernos como el de Finlandia, proponga sanciones comerciales al Brasil sino pone bajo control el fuego indiscriminado y corrija lo que consideran “prácticas productivas desleales” que atentan contra el medio ambiente.

“Un país, aunque soberano, no debe disponer unilateralmente sobre el futuro ecológico y ambiental de la humanidad”, señalan desde las organizaciones ambientalistas. Frente a semejante dilema se suma también la amenaza de nuevas formas de intervención externa.

La magnitud del desastre es enorme y, a pesar de los esfuerzos para mitigarlo, aún parece fuera de control. En casos extremos es cuando se comprueba la calidad de los liderazgos para proteger la seguridad y el bienestar de los pueblos.

(*) Periodista, Especialista en economía política internacional; MBA; profesor titular de Relaciones Internacionales en la Facultad de Ciencias Sociales de la UNLZ y los departamentos de Derecho y Ciencias Políticas y Humanidades de la UNLaM; Director del Instituto de Estudios Internacionales de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora. [email protected]


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