Prisión, COVID19, Pérdidas, Convivencia y Resistencia – Por Ivan Seixas

El COVID19 se expande por todo el planeta y en numerosos países existe lo que se llama “distanciamientos físicos” o “cuarentenas” que recluyen a miles de personas en sus hogares. Si bien se trata de evitar la propagación del virus, los confinamientos tienen múltiples efectos sobre ellas. En esta sección “reflexiones sobre la pandemia” NODAL comparte testimonios de quienes han pasado por diversas experiencias de falta de libertad. Es un espacio de pensamiento abierto, para contribuir a visibilizar otros aspectos de la pandemia.

Prisión, COVID19, Pérdidas, Convivencia y Resistencia

Por Ivan Seixas*, especial para NODAL

En estos tiempos de aislamiento provocado por el Covid-19, obviamente, me vienen recuerdos de los tiempos en que estuve en la cárcel. También es obvio que no se pueden comparar las condiciones de vida en las manos de una dictadura asesina como la brasileña, con el estar en casa sin poder salir por el mundo. Pero, la restricción de poder andar sin impedimentos, es siempre motivo de comparación.

En los tiempos en que estábamos en la cárcel durante la dictadura militar, confinados en celdas muy reducidas, con un gran número de personas en ese pequeño espacio, personas de formación y orígenes totalmente diferentes, nos obligaba a todas las personas allí recluidas a cambios de hábitos y de comportamientos. Antes que nada, todas las personas tenían que respetar el espacio y las características de los demás. Además de esto, la convivencia diaria y constante de 24 horas al día y todos los días, nos llevaba a tener una disciplina y una rutina que contemplase lo colectivo. Todo se refería a lo colectivo y las individualidades deberían ser respetadas. Era triste la cárcel, pero teníamos que enfrentarla con dignidad.

En estos tiempos de coronavirus ocurre lo mismo. Aunque es un confinamiento voluntario y una convivencia también voluntaria, las mismas reglas y características de la vida en común precisan respetarse, para que las personas no lleguen a agredirse mutuamente y no rompan el aislamiento por esos motivos. Es triste, pero, es la realidad que tenemos que vivir. Como si estuviéramos en una prisión política, tenemos que enfrentarla con entereza aunque nos resulte difícil.

En ambas situaciones es fundamental mantener la tranquilidad y el buen humor. A nuestros captores y carceleros les resultaba incomprensible como personas que habían sido destrozadas en la tortura y mantenidas presas, podían tener buen humor, sonreír y hacer chistes con la propia situación tenebrosa en la que vivían. A pesar de ser contradictorio, era lo que nos mantenía vivos. Ahora también, es lo que nos mantendrá vivos.

En las cárceles sufríamos mucho al saber que otra compañera -o un compañero- había sido capturado y asesinado por la dictadura militar. La pérdida nos golpeaba, pero precisábamos mantener la calma y la entereza para continuar enfrentando a la fiera dictatorial y genocida. Esto es muy similar a lo que vivimos en el momento actual. Nos desanima y entristece saber que murió víctima del virus un amigo o una amiga, un intelectual o artista del cual todos gustamos. Pero, tenemos que mantener la calma y la firmeza para no ceder al desánimo y a la insensatez de romper con las recomendaciones médicas.

Nosotros, en Brasil, vivimos una situación doblemente dramática. Además del riesgo de contaminación del coronavirus, tenemos que enfrentar un gobierno dirigido por un psicópata, con características genocidas, respaldado por una burguesía esclavista y extremadamente especulativa. Como enfrentamos y conseguimos superar una dictadura militar de veintiún años, vamos también a superar la actual dictadura malsana e ignorante, a la que estamos obligados a soportar.

*Capturado por el ejército en abril de 1971 por ser militante del MRT –Movimiento Revolucionario Tiradentes- junto con su padre, el obrero Joaquim Alencar de Seixas, que fue asesinado en la tortura. Pasó casi seis años en las cárceles de la dictadura militar.


Original en portugués

Prisão, COVID19, Convívio e Resistência

Por Ivan Seixas*, especial para NODAL

Nesses tempos de isolamento provocado pelo COVID-19, obviamente, me vem à lembrança os tempos estive na prisão. Também é óbvio que não se pode comparar as condições de vida nas mãos de uma ditadura assassina com estar em casa sem poder sair pelo mundo, mas a restrição de andar sem impedimentos é sempre motivo de comparação.

Nos tempos de prisão durante a ditadura militar éramos obrigados a ficar confinados em celas muito pequenas, com um grande número de pessoas juntas no mesmo espaço, pessoas de origens e formação totalmente distintas, e isso obrigava a todas pessoas lá reclusas a uma mudança de hábito e de comportamento. Antes de tudo, todas as pessoas tinham que respeitar o espaço e as características das demais. Além disso, a convivência diária e constante 24 horas ao dia e todos os dias obrigava a ter uma disciplina e uma rotina que contemplasse ao coletivo. Tudo se referenciava ao coletivo e as individualidades deveriam ser respeitadas. Era triste a prisão, mas tínhamos que enfrentar altivamente.

Nestes tempos de corona vírus acontece a mesma coisa. Mesmo sendo um isolamento voluntário e uma convivência também voluntária, as mesmas regras e características de vida em comum precisam ser respeitadas para que as pessoas não passem a se agredir mutuamente e não rompam o isolamento por esses mesmos motivos. É triste, mas é a realidade que temos que viver. Como se estivéssemos numa prisão política, temos que enfrentar altivamente mesmo que seja difícil.

Em ambas as situações é fundamental manter a tranquilidade e o bom humor. Aos nossos captores e carcereiros era incompreensível como pessoas que tinham sido trituradas na tortura e eram mantidas encarceradas poderiam ter bom humor, sorrir e fazer piadas com a situação tenebrosa em que vivíamos. Apesar de ser contraditório, era o que nos mantinha vivos. Agora também é o que nos manterá vivos.

Nas cadeias sofríamos muito ao saber que mais uma companheira ou mais companheiro havia sido capturado e assassinado pela ditadura militar. A perda nos abatia, mas precisávamos manter a calma e altivez para continuar enfrentando a fera ditatorial e genocida. Isso é muito similar ao que vivemos no momento atual. Nos abate e entristece saber que morreu vítima do vírus um amigo ou amiga, um intelectual ou artista que todos gostamos. Mas, temos que manter a calma e a firmeza de não ceder ao desânimo e à insensatez de romper com as recomendações médicas.

Nós, no Brasil, vivemos uma situação duplamente dramática. Além do risco de contaminação do corona vírus, temos que enfrentar um governo dirigido por um psicopata, com características genocidas, respaldado por uma burguesia escravagista e extremamente gananciosa. Como enfrentamos e conseguimos superar uma ditadura militar de vinte e um anos, vamos também superar a atual ditadura da insanidade e da ignorância a que estamos obrigados a suportar.

*Ivan Seixas – Capturado pelo exército, em abril de 1971, por ser militante do MRT – Movimento Revolucionário Tiradentes, junto com seu pai, o operário Joaquim Alencar de Seixas, que foi assassinado na tortura, passou quase seis anos nas prisões da ditadura militar.


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