Juventudes en América Latina preocupadas por la economía, su familia y el regreso a clases

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El informe Las juventudes latinoamericanas y caribeñas y la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible da a conocer que la contracción de la economía y el aumento en el desempleo tendrán un efecto profundo en el nivel de pobreza de la región, situación que ya afectaba de manera importante a las personas adolescentes y jóvenes.

Ciudad de México, 16 de agosto de 2021 (CINU México) — La situación de la economía familiar, perder a amigos o seres queridos y el retraso en sus estudios son las tres principales preocupaciones que plantearon los jóvenes de la región de América Latina y el Caribe ante la pandemia por COVID-19.

En el informe Las juventudes latinoamericanas y caribeñas y la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA, por sus siglas en inglés) da a conocer que la contracción de la economía y el aumento en el desempleo tendrán un efecto profundo en el nivel de pobreza de la región, situación que ya afectaba de manera importante a las personas adolescentes y jóvenes.

“Este escenario compromete gravemente la posibilidad de llegar a 2030 como un continente libre de pobreza en todas sus manifestaciones. Esto no solo tiene una manifestación objetiva en los datos, sino también en las percepciones”, señala.

Según datos de la Encuesta de las Naciones Unidas sobre Juventudes de América Latina y el Caribe dentro del Contexto de la Pandemia del COVID-19, 64% de las personas consultadas entre 15 y 29 años de edad expresa preocupación respecto de la situación financiera de su familia en el futuro, y un 45% lo hace respecto de la suya personal.

La mitad de ellos tiene miedo de perder a familiares, amigos o amigas a causa de la pandemia y la otra mitad, al retraso en sus estudios debido al confinamiento.

Entre 12% y 22% de las y los jóvenes, es decir entre 1 y 5 de cada 10 personas en la región, está preocupada por la escasez de alimentos, por la falta de dinero para adquirir productos de primera necesidad, o servicios de salud pública, por tener que dejar la escuela y perder su empleo después de la pandemia.

Pandemia ha generado estrés y presión adicionales

UNFPA destacó que las y los jóvenes enfrentan desafíos específicos distintos a los de la población en general en materia de salud mental: desde el cierre de las escuelas y la incertidumbre sobre la trayectoria académica, hasta la limitación de las interacciones sociales y las preocupaciones por la situación laboral y familiar.

“El impacto social de la pandemia causa una presión y un estrés adicionales para las juventudes de la región, lo que puede aumentar la depresión y la ansiedad”, señala el reporte.

En la encuesta virtual, un 52% de las personas jóvenes dijo haber sentido más estrés y un 47% dice haber tenido momentos de ansiedad o ataques de pánico durante la cuarentena. Uno de cada 2 jóvenes exprese que le gustaría recibir apoyo psicológico en el contexto de la pandemia; las más afectadas son las personas con discapacidad y las mujeres jóvenes.

En 12 países de la región, entre ellos México, las tasas de suicidio de las personas de 15 a 29 años de edad son superiores a las de la población de 30 a 49 años de edad. Se considera que el suicidio es el exponente máximo de los trastornos de salud mental,

La pobreza, trabajar o vivir en la calle, y el hecho de vivir circunstancias como el acoso escolar, la violencia doméstica, los acontecimientos traumáticos y las experiencias de conflicto y posconflicto son factores de riesgo importantes para la salud mental de las personas jóvenes.

Entre los factores de riesgo específicos de la etapa de la adolescencia y la juventud se encuentran el deseo de tener más autonomía, la presión por amoldarse a los compañeros, la exploración de la identidad sexual, y un mayor acceso a la tecnología y el uso más intensivo de ella.

Aumenta sobrepeso y obesidad en mayores de 18 años

En la región ha aumentado el consumo de comida poco saludable y ha disminuido la actividad física, lo que se refleja en una mayor incidencia del sobrepeso entre las personas mayores de 18 años.

La prevalencia de la obesidad entre las personas adolescentes de América Latina y el Caribe se triplicó de 1990 a 2016, para llegar a 11 millones de personas, 10% de la población adolescente. La proporción de adolescentes con sobrepeso pasó de un 15% a un 29%, lo que representaba casi 32 millones de personas.

Durante la pandemia por COVID-19, 31% de las personas jóvenes expresó escasez de alimentos en su comunidad, y 16% dijo que no tenía dinero para comprar comida; 36% de las personas jóvenes con al menos un hijo expresó esta preocupación.

La situación es más grave para personas indígenas: 45% expresó su percepción de escasez de alimentos en su comunidad y 32% dijo que tiene problemas para comprar alimentos.

“En el contexto de la pandemia actual, el cierre de los programas de alimentación escolar, la disminución considerable del ingreso de los hogares, sobre todo de los que ya se encontraban en una situación vulnerable, y las restricciones a la movilidad impuestas para evitar la propagación del COVID-19 son todos factores que llevarían a que las personas jóvenes tuvieran una alimentación menos nutritiva, menos fresca y más económica”, señala el reporte.

Aumenta riesgo de abandono escolar

Si bien en la región se han logrado importantes avances en la cobertura en los distintos niveles de la educación, persisten brechas de progresión, conclusión y calidad que afectan especialmente a los grupos excluidos y obstaculizan el cumplimiento del Objetivo 4, Educación de calidad.

Los procesos de aprendizaje de las personas jóvenes han sido afectados por la discontinuidad de los estudios o la imposibilidad de acceder al mismo tipo de continuidad por la vía virtual debido a la crisis provocada por la pandemia.

Según estimaciones del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), es posible que en América Latina y el Caribe más de 3 millones de niños, niñas y adolescentes nunca regresen a la escuela, y es probable que la matriculación en la educación primaria disminuya más de un 1.8%. Los cierres de las escuelas llegaron a afectar a 165 millones de niños, niñas y adolescentes en la región.

“Ello, sumado a la crisis económica que afectará los ingresos de los hogares, aumentará el riesgo de abandono escolar, sobre todo en los niveles de enseñanza secundaria y terciaria. Por consiguiente, habrá que centrar los esfuerzos en priorizar y proteger el presupuesto educativo y la educación, poniendo a esta última en el centro de las respuestas políticas y financieras que se brinden en los países”, señala el reporte.

Los factores que moldean las trayectorias educativas e inciden en las posibilidades de concluir los estudios son distintas entre los hombres y las mujeres jóvenes.

Para los varones, es la necesidad temprana de ingresar al mundo laboral, mientras que para las mujeres jóvenes las principales causas son el embarazo, el matrimonio y las uniones tempranas, así como las tareas de cuidado.

ONU


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