El Partido Militar es la verdadera amenaza a la democracia en Brasil – Por José Dirceu

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Por José Dirceu*

Lento, seguro y paulatino ha sido el ascenso al poder de los militares que, tras la victoria de Dilma en 2010, iniciaron nuevamente la politización de las Fuerzas Armadas.

¿Qué es más grave: la continua y permanente crisis militar o la acción cada vez más evidente del Partido Militar? De hecho, las supuestas crisis con los militares son la expresión del desempeño del gobierno militar como institución.

Volvemos a los tiempos anteriores a la Constitución de 1988 y 30 años después de la dictadura militar, en que el Partido Militar logró su objetivo estratégico, que perseguía desde la victoria de Getúlio Vargas en las urnas en 1950, en los golpes de Estado del 55, en los intentos de golpe en el 56, en Jacareacanga, y en el 59, en Aragarças, en el 61 y, finalmente, en el 64.

No hace falta ser historiador para saber que el Estado Novo, llamado Getulista, fue instaurado por un golpe de Estado respaldado por el Estado Mayor del Ejército. Baste recordar que el alguacil del régimen protofascista era el general Góes Monteiro, cabeza indiscutible del Partido Militar.

En la práctica, nuestras instituciones militares se remontaban a los tiempos de la dictadura donde la formación de los oficiales estaba dictada por la doctrina de la seguridad nacional y el enemigo interno, con el alineamiento incondicional a Occidente bajo la hegemonía de los Estados Unidos.

Reflejo de este alineamiento es la subordinación de las Fuerzas Armadas al Comando Sur norteamericano, sólo comparable a nuestra participación en la 2ª Guerra Mundial.

Es un error subestimar esta realidad. O, lo que es más grave, aceptar a los militares como actores y agentes políticos, con derecho no sólo a opinar sino a actuar, como sucedió en el caso de las máquinas de voto electrónico. Como parte de la estrategia castrense, el Presidente de la República acusa a la justicia electoral de fraude a través de las máquinas de votación electrónica y con ello busca generar convulsión social para postergar las elecciones sabiendo que no tiene esa oportunidad en las urnas.
Pronunciamientos

Una vez más, tenemos una cosecha de pronunciamientos políticos de los militares. Solo en las últimas semanas, se han pronunciado en 3 ocasiones: en la Orden del Día 30 de marzo , firmada por los tres comandantes y el Ministro de Defensa, Paulo Sérgio Nogueira, en “defensa” de la institución frente de denuncias de torturas, asesinatos, desapariciones de cuerpos, durante la dictadura militar; y, más recientemente, con el pretexto de defender el “honmor militar” ante declaraciones del ministro Luis Rob erto Barroso , expresidente del TSE (Tribunal Superior Electoral).

Ni una palabra de los militares sobre las denuncias de corrupción en el Ministerio de Educación. Asimismo, no sólo callaron cuando el blanco de las denuncias fue el general Eduardo Pazuello, sino que intentaron encubrir las evidencias de su funesto y criminal paso por el Ministerio de Salud.

El escenario de la confraternización del Presidente de la República, sus ministros y congresistas con el diputado Daniel Silveira (PTB-RJ), condenado por el STF por ataques a la corte e indultado por Bolsonaro, expresa hasta dónde puede llegar el Partido Militar. En el acto, el general Braga Netto, exministro de Defensa que dejó el gobierno el 31 de marzo como consecuencia de la ley electoral, aparece junto al excabo de la Policía Militar.

La militarización de la política se da a través de la elección de miembros de la Policía Militar y de las Fuerzas Armadas. La militarización de la sociedad se produce a través de la venta indiscriminada de armas y fomentando los clubes de tiro , de caza y de coleccionistas, los nuevos CCC. Y también por la aceptación de las milicias e incluso el apoyo a su desarrollo. Las milicias dominan hoy el tráfico y venta de protección y prestación de servicios en varias capitales del país.

Militares en política, comandantes de las 3 Fuerzas haciendo declaraciones políticas, el apoyo abierto a la candidatura de Jair Bolsonaro en 2018, la ocupación del Palacio del Planalto y de todo el gobierno por parte de los generales muestran el continuo avance de la reanudación del poder por parte de los militares .

El tuit del general Vilas Boas abrió el apoyo militar al golpe de Estado de 2016. Su continuidad ahora está dada por la estrategia de reelegir a Bolsonaro e imponer a las Fuerzas Armadas como actor político, como poder moderador, árbitro de la nación o con la derecha. intervenir en la vida politica .constitucion del pais en caso de crisis entre los poderes o convulsion social. Obviamente, los militares pretenden ser los jueces de su necesidad y urgencia.

Este es el principal peligro que amenaza nuestra democracia y el estado de derecho. Jair Bolsonaro es solo el instrumento. No nos dejemos engañar.

*José Dirceu de Oliveira e Silva, es abogado. Fue diputado estatal y federal por el PT y ministro de la Casa Civil (gobierno Lula). Fue condenado en Lava Jato a 32 años y 1 mes de prisión y liberado cuando el STF prohibió las detenciones postcondenatorias. (Publicado en portugués en https://www.poder360.com.br/opiniao/o-partido-militar-e-a-verdadeira-ameaca-a-democracia/)

O Partido Militar é a verdadeira ameaça à democracia

Jose Dirceu

Lenta, segura e gradual tem sido a ascensão ao poder dos militares que, a partir da vitória de Dilma em 2010, iniciaram de novo a politização das Forças Armadas…

O que é mais grave: a contínua e permanente crise militar ou a atuação cada vez mais evidente do Partido Militar? Na verdade, as supostas crises com os militares são a expressão da atuação no governo dos militares enquanto instituição. Voltamos aos tempos anteriores à Constituição de 1988 e aos 30 anos pós-ditadura militar, na qual o Partido Militar alcançou seu objetivo estratégico, que perseguiu desde a vitória de Getúlio Vargas nas urnas em 1950, nos golpes de 55, nas tentativas de golpe em 56, em Jacareacanga, e em 59, em Aragarças, em 61 e, por fim, em 64.

Não é preciso ser historiador para saber que o Estado Novo, chamado de getulista, foi instaurado por um golpe respaldado pelo Estado Maior do Exército. Basta recordar que o condestável do regime protofascista era o general Góes Monteiro, chefe inconteste do Partido Militar.

Na prática, nossas instituições militares recuaram aos tempos da ditadura onde a educação dos oficiais era ditada pela doutrina de segurança nacional e do inimigo interno, com alinhamento incondicional ao ocidente sob a hegemonia dos Estados Unidos.

Reflexo deste alinhamento é a subordinação das Forças Armadas ao Comando Sul norte-americano, só comparável à nossa participação na 2ª Guerra. É um erro subestimar esta realidade.

Ou, mais grave ainda, aceitar os militares como atores e agentes políticos, com direito não só de opinar mas de atuar –como ocorreu no caso das urnas eletrônicas. Como parte da estratégia militar, o presidente da República acusa a justiça eleitoral de fraude via urnas eletrônicas e, com isso, busca criar uma convulsão social para adiar as eleições –sabedor que é de que não tem essa chance nas urnas.

Reflexo deste alinhamento é a subordinação das Forças Armadas ao Comando Sul norte-americano, só comparável à nossa participação na 2ª Guerra. É um erro subestimar esta realidade. Ou, mais grave ainda, aceitar os militares como atores e agentes políticos, com direito não só de opinar mas de atuar –como ocorreu no caso das urnas eletrônicas. Como parte da estratégia militar, o presidente da República acusa a justiça eleitoral de fraude via urnas eletrônicas e, com isso, busca criar uma convulsão social para adiar as eleições –sabedor que é de que não tem essa chance nas urnas.

Pronunciamentos De novo, temos uma safra de pronunciamentos políticos dos militares. Só nas últimas semanas, eles se pronunciaram em 3 ocasiões: na Ordem do Dia de 30 de março, assinada pelos 3 comandantes e pelo ministro da Defesa, Paulo Sérgio Nogueira, em “defesa” da instituição frente às denúncias de tortura, assassinatos, desaparecimento de corpos, durante a ditadura militar; e, mais recentemente, a pretexto de defender a “honra militar”, frente às declarações do ministro Luis Roberto Barroso, ex-presidente do TSE (Tribunal Superior Eleitoral).

Nem uma palavra dos militares sobre as denúncias de corrupção no Ministério da Educação. Da mesma forma, não só ficaram calados quando o alvo das denúncias era o general Eduardo Pazuello, como trataram de encobrir as evidências de sua desastrosa e criminosa passagem pelo Ministério da Saúde. A cena da confraternização do presidente da República, seus ministros e congressistas com o deputado Daniel Silveira (PTB-RJ), condenado pelo STF por ataques ao tribunal e indultado por Bolsonaro, expressa até onde pode chegar o Partido Militar.

No evento, o general Braga Netto, ex-ministro da Defesa que deixou o governo em 31 de março em função da lei eleitoral, aparece ao lado do ex-cabo da PM. A militarização da política se dá pela eleição de integrantes das PMs e das Forças Armadas. A militarização da sociedade acontece por meio da venda indiscriminada de armas e pelo estímulo aos clubes de tiro, de caça e aos colecionadores, o novo CCC.

Militares na política, comandantes das 3 Forças fazendo declarações políticas, o apoio aberto à candidatura de Jair Bolsonaro em 2018, a ocupação do palácio do Planalto e de todo o governo pelos generais mostram o avanço contínuo da retomada do poder pelos militares.

O tweet do general Vilas Boas escancarou o apoio militar ao golpe de 2016. Sua continuidade se dá agora pela estratégia de reeleger Bolsonaro e impor as Forças Armadas como ator político, como poder moderador, árbitro da nação ou com o direito de intervenção na vida política constitucional do país em caso de crise entre os poderes ou de convulsão social. Obviamente os militares pretendem ser os juízes de sua necessidade e urgência. Esse é o principal perigo que ameaça nossa democracia e o Estado de Direito. Jair Bolsonaro é apenas o instrumento. Não nos iludamos….

 

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