Pueblos originarios andinos celebran el año nuevo o Willka Kuti

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Año Nuevo Andino o Willka Kuti ¿El retorno del ciclo andino?

David Mendoza Salazar

¿Por qué las culturas andinas aymara-quichwa, mestizos se disponen a celebrar el 21 de junio el año nuevo, willka kuti del 5530? ¿Desde cuándo los andinos festejan este acontecimiento de cambio de año? ¿Qué significa esta terquedad ilógica o irracional de las culturas andinas de seguir celebrando una festividad centrada en una cosmogonía propia? ¿Qué pretenden transmitirnos con la puesta en escena de continuar celebrando el Año Nuevo Aymara-quichwa en un mundo (post) moderno, donde el año nuevo se celebra el 1 de enero? ¿Será posible que los aymara-quichwa continúen viviendo un tiempo totalmente diferente al nuestro, es decir que su lógica cósmica y social son tiempos diferentes?

MEMORIA DE SOLSTICIOS

Gran parte de las culturas del mundo diseñaron saberes en el manejo del tiempo y el espacio relacionado con la producción agrícola regido en los solsticios y equinoccios. Los amautas o los llamados laramas/astrónomo aymara conocían con precisión científica las épocas de cambios naturales y estacionales ecobióticas que, hasta ahora, son motivo de asombro traducido: mara/año, Paxsi/mes, uru/día, Mara t’aka/año arrancado, machaka mara/nuevo año.

Los pueblos andinos, cuando fueron colonizados por los españoles, les impusieron un calendario cristiano regido por un santoral y con una lógica lineal de 12 meses, mientras los andinos tenían un año lunisolar basado en la agricultura del maíz y la papa. A pesar de esta imposición dominante y abusiva, los indígenas primigenios del mundo andino continuaron cultivando su calendario agrícola propio que fueron transfiriendo y heredando a sus descendientes.

Durante mucho tiempo este calendario andino fue encubierto por la fiesta cristiana de San Juan, hasta que las luchas de los movimientos sociales indígenas en su largo camino de liberación neocolonial recuperaron el machaq mara aymara-quichwa para celebrarlo cada año de manera fastuosa. Así como todo calendario es una invención o convención aceptada por la cultura y lo que hoy celebramos es una re-invención cultural que fue recuperada desde las bases de la consciencia andina material y renovación energética.

LA PALABRA EN EL CICLO DEL WILLKA KUTI

La pacha/tiempo espacio es un paradigma que nos explica el modo de ubicación del ser andino en el cosmos. Las sociedades andinas prehispánicas fueron culturas regidas por un calendario lunisolar que orientaba un sistema de producción agrícola. Los conceptos sobre el calendario estaban estudiados matemáticamente para predecir los tiempos de preparación, siembra, crecimiento y cosecha de los productos agrícolas, sobre todo de la papa y el maíz. Cada uno de esos momentos de la producción estaba acompañado de grandes rituales que congregaban a la comunidad alrededor de creencias sociales y religiosas. El Año Nuevo o machaq mara comenzaba en el tiempo de juipipacha o invierno y pasaban por varios ciclos rituales de celebraciones festivas. Los numerosos cronistas coloniales describen la concepción entre los pueblos andinos, por ejemplo: Los incas (indios) contaban la duración del año, por los solsticios, o sea de 365 días, información que utilizaban para sus siembras. Asimismo, se señala que los ‘indios’ o naturales miraban mucho el cielo y predecían con señales las leyes de comportamiento del tiempo y el espacio es decir la expresión de la pacha.

EL MACHAQ MARA O AÑO NUEVO
Según los cronistas coloniales, los pueblos andinos tenían 13 meses de 28 días y 365 días. Los conceptos de temporalidad estaban inscritos en el lenguaje o el idioma aymara-quichwa: al mes se decía paxsi, al año mara o wata, al día uru y al año nuevo machaq mara. Los meses tenían sus propias nominaciones, sobre todo entre los aymaras que luego fue desechada por los colonizadores que impusieron un calendario gregoriano.

En junio o tiempo de juipipacha se celebraba el Año Nuevo Aymara-Quichwa porque en esa fecha se concluye con un año agrícola. Los indígenas se congregaban en santuarios para celebrar con rituales y fiestas sociales para agradecer a las deidades por la cosecha; asimismo, hacían rituales al Sol porque creían que se estaba alejando de la tierra. Entonces se les ofrecía ofrendas para rogarle que vuelva a renacer el tiempo.

Esta celebración andina no se entiende si no nos ubicamos en el contexto que surge como es la relación panteísta que existe entre el jaqi (persona) con su medio natural. Esta es una de las explicaciones que nos muestra la lógica cósmica y cultural que movía las sociedades andinas. Como consecuencia de la dominación colonial y neocolonial de los pueblos andinos, la concepción paso a ser subterránea pero ahora renace con más fuerza en todo el país, incluso en los países donde se encuentran aymaras como Chile, Argentina y Perú.

Este calendario de los pueblos andinos aún está en pensamiento y la práctica ritual en el modo de producción agrícola ligado a la lógica andina y tejida con el calendario gregoriano católico impuesta.

RENACIMIENTO DEL PACHAKUTI

Según los místicos sabios andinos estamos en la era del quinto sol. Como no hay opresión que dure mil años y pueblo que lo resista la liberación tuvo que llegar, no solo política, sino también simbólica y de representaciones culturales que estuvieron desterradas en las comunidades. Los encargados de recuperar el machaq mara o Año Nuevo Aymara-Quichwa fueron los líderes, intelectuales y místicos religiosos andinistas que junto a instituciones de investigación se dieron a la tarea de reinventar una tradición que estuvo mezclada con valores modernos en una expresión de hibridismo cultural.

El centro de ese renacimiento del Año Nuevo Aymara-Quichwa fue Tiwanaku, desde la década de los años 80 organizaciones aymaras, líderes, intelectuales, estudiosos, sindicatos campesinos de Tiwanaku y agencias de turismo se encargaban de organizar todo un espectáculo de celebración “original” de lo que fue el Año Nuevo Aymara en esas ruinas arqueológicas. Luego esas celebraciones se volcaron a la ciudad de La Paz y a todo el país. Hoy es un día feriado para celebrar en libertad la fiesta del sol.

El Año Nuevo Aymara-Quichwa es una celebración de la resistencia que se niega a desaparecer, es un patrimonio cultural simbólico de las culturas andinas. Si bien es cierto que hoy la celebración del machaq mara es un fragmento de recuperación de la memoria andina, para los “originarios” y líderes místicos religiosos son suficientes para interpelar al mundo (post) moderno del capitalismo depredador de la Pachamama.

Ahora El Pueblo


¿Cómo celebran los pueblos originarios el Año Nuevo?

Los pueblos originarios de Bolivia, Chile, Argentina y Perú celebran este 21 de junio el Año Nuevo, en coincidencia con el solsticio de invierno, es por eso que se tienen preparadas varias ceremonias tradicionales para celebrar la festividad.

Los pueblos originarios que habitan en Chile y Argentina tienen como su celebración más importante el We Tripantu o Nquillatún, término mapuche que significa “salida del nuevo Sol”.

En la tradición inca el festejo se conoce como Inty Raimy, que también toma al Sol como fuente de renovación y sabiduría. Durante la ceremonia se le agradece y se elevan ruegos.

En el hemisferio sur, este 21 de junio, cuando ocurre el solsticio de invierno, transcurre la noche más larga, de la cual surge un nuevo Sol.

Para los pueblos originarios, este fenómeno es considerado como un renacer porque la época de cosecha culmina y la tierra se prepara para su nuevo tiempo de fertilidad.

En Chile, la festividad se celebra en las zonas de la comuna de Lautaro en la Araucanía o en Temuco. La comunidad mapuche prepara su propia celebración en las grandes ciudades chilenas de Concepción y Santiago (capital).

La base de la sabiduría y ciencia mapuche es la observación permanente y sistemática de la naturaleza, su metodología de aprendizaje se conoce como “inarrumen”, el mismo método utilizado en la ciencia occidental: observación e inducción.

“En la naturaleza está todo dado, sólo se debe observar”, explicó el historiador mapuche encargado del Programa Patrimonio Indígena de la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena (Conadi), Juan Ñanculef Huiaquinao.

Ñanculef precisó que los conocimientos astronómicos del pueblo mapuche los llevaron a distinguir los movimientos de la Tierra. La rotación fue llamada chünküz mapu (redondez de la Tierra) y la traslación tüway mapu (giros de la Tierra).

Como el resto de los pueblos precolombinos, el conocimiento de estos fenómenos sirvió para la creación de su calendario, que indica un año de 364 días exactos, distribuidos en 13 meses (küyen) y 28 días (antü).

Tierra de Fuego

La Fiesta Nacional de la Noche Más Larga se celebra cada 21 de junio en Ushuaia o Tierra del Fuego en Argentina. En esta fecha se conmemora la llegada del invierno y muchas culturas reconocen el inicio de las estaciones en provecho de las actividades relacionadas con la agricultura.

Desde la noche del 20 de junio y hasta la víspera de la salida de los primeros rayos del Sol el 21 de junio se hace la velación al fuego esperando su energía.

Los asistentes a la ceremonia se sientan de manera circular a compartir el calor del fuego en la primera noche del invierno y los más sabios y ancianos se suman a compartir sus saberes en toda la noche, explican cómo el fuego es dador de vida y por qué agradecemos su compañía porque los seres humanos también son fuego porque contienen la energía que los moviliza a luchar por la justicia.

Los indígenas ofrecen al padre Sol inciensos, hoja de coca, tabaco, plantas aromáticas, panes, dulces y bebidas, comparten sus alegrías, anhelos y le solicitan al Tata inti (Sol) que les dé fuerza y los sane.

Bolivia y el “retorno del Sol”

Los indígenas que habitan algunas zonas de Bolivia celebran el “Willkakuti” también conocido como “retorno del Sol” o “Año Nuevo Andino”, la celebración se caracteriza por los rituales ancestrales que realizan los sacerdotes indígenas en la madrugada del 21.

La “apthapi” o merienda indígena comunitaria, en la que la comunidad de Oruro comparte los alimentos, suele ser visitada por centenares de personas.

Los indígenas aguardan en Tiwanaku con ofrendas y fogatas en altares dedicados al Willkakuti, celebración que en 2009 fue bautizada por el entonces presidente Evo Morales como “Año Nuevo Andino Amazónico”.

Telesur

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