Argentina | Noelia Naranjo, Secretaria de Relaciones Institucionales de la Federación Nacional de Docentes Universitarios: “Casi el 70% de quienes trabajan en las universidades se encuentran bajo la línea de la pobreza”

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Noelia Naranjo, Secretaria de Relaciones Institucionales de CONADU (Federación Nacional de Docentes Universitarios): “Casi el 70% de quienes trabajan en las universidades se encuentran bajo la línea de la pobreza”

Por Luciana Jouli, para el Instituto de Estudios y Capacitación (IEC) CONADU y NODAL

Noelia Naranjo es Secretaria de Relaciones Institucionales de CONADU (Federación Nacional de Docentes Universitarios), y Secretaria General de SIDUNCU (Sindicato de Docentes Universitarios de la Universidad Nacional de Cuyo). Además es politóloga y en dialogó con NODAL se refirió a la situación de crisis presupuestaria que viven las universidades argentinas en el gobierno de Javier Milei quién asumió el 10 de diciembre de 2023. 

¿Cuál es la situación de las universidades argentinas en relación al presupuesto? 

Hay varios aspectos que componen el presupuesto universitario. Lo que estuvo en mayor discusión son los gastos de funcionamiento de las universidades, que tuvieron una caída del presupuesto, porque el gobierno nacional lo que hace es transferir un 55% más que el monto que se había transferido devengado en el primer trimestre del 2023. Pero entre el primer trimestre del 2023 y el primer trimestre del 2024, el incremento promedio de precios fue de 273%, por lo que la caída del presupuesto ejecutado en ese concepto llegó a un 58%. Esta es una de las principales tensiones que atraviesa el gobierno de Milei con las gestiones y los rectorados de las universidades nacionales.

¿Cuál es el conflicto económico que atraviesan actualmente las y los docentes de las universidades nacionales?

Lo que venimos planteando es que el presupuesto universitario contiene una parte ínfima que está destinada a los gastos de funcionamiento. Sin embargo, la mayor parte del presupuesto universitario son los salarios de las y los trabajadores de las universidades, a lo que hay que sumarle el presupuesto para becas, investigación, extensión y articulación. En relación a los salarios docentes, entre abril del 2023 y abril del 2024, el salario nominal docente creció 181% (incluyendo el último aumento anunciado en abril de un 8%). En ese mismo lapso, según el índice de precios al consumidor INDEC, la inflación llegó a 296%, lo que, según datos del INDEC y del Banco Central, implicaría una caída del 29% en términos reales de los salarios de las docentes y los docentes universitarios.

Esto, ubica a los trabajadores de la universidad en una situación de extrema vulnerabilidad presupuestaria y salarial, porque con estos números, los índices de inflación que estamos analizando y los aumentos del salario de los docentes y las docentes, tenemos como resultado casi un 70% de los trabajadores y las trabajadoras de la universidad bajo la línea de la pobreza.

Más allá de los gastos de funcionamiento, lo que está en juego es la situación de las trabajadoras y los trabajadores de la universidad que no llegamos a fin de mes y para quienes el gobierno no tiene ninguna intención de hacer que, ni siquiera, nuestros salarios empaten a la inflación. Ahí está verdaderamente lo que le produciría al gobierno un desequilibrio fiscal, no es en los gastos de funcionamiento de las universidades, sino el presupuesto para los salarios de las trabajadoras y los trabajadores, que es lo que tienen pisado y sin intención de modificar. 

En el mes de mayo han llegado los indicadores a las universidades con un porcentaje de aumento del 9%, cifra que fue rechazada por las federaciones docentes y no docentes de las universidades en la mesa paritaria. De esta manera el gobierno va dando unas migajas a los trabajadores y trabajadoras, pero que no nos alcanzan porque seguimos estando bajo la línea de la pobreza y nuestros salarios muy por debajo de la línea de la inflación.

¿Cuáles son los desafíos que tiene la universidad pública frente al gobierno de Javier Milei?

Por un lado, la gran discusión presupuestaria, salarial, y por otro lado, una gran disputa de la educación como un derecho, una disputa de la educación centrada en el pueblo. 

Lo que tenemos que saber es que las universidades no van a cerrar sus puertas, sino que se van a ir achicando, ajustando y haciendo que ingrese en las universidades una lógica mercantil y privatizadora, que es la misma que hoy vemos en otros países latinoamericanos. Van a avanzar en la propuesta de reformular las carreras de grado y llevar todo lo que se pueda al nivel del posgrado (que es arancelado), dejar lo mínimo, dejar solo algunas carreras de acceso gratuito y el resto todo arancelado.

La universidad viene en discusión hace tiempo y hay aspectos que deben cambiarse, pero en este momento todos los cambios que se propongan desde el gobierno nacional van a ser en términos de un proyecto de exclusión social que va en línea con todo lo que vienen haciendo en términos de política económica, de política social, y de flexibilización laboral. Es un proyecto de exclusión donde se va a afianzar una clase económica en nuestro país, va a terminar de desaparecer la clase media y el resto quedaremos relegados a esto: a vivir sin llegar a fin de mes y bajo la línea de la pobreza. Esto es lo que está en disputa hoy y las universidades tienen mucho capital  en términos de conocimiento para poner a disposición y seguir disputando este modelo.

¿Cómo continúa el plan de lucha desde las y los trabajadores de la educación?

El jueves 23 de mayo realizamos una nueva jornada de paro y jornadas de visibilización. Después del 23 de abril, en donde hicimos una marcha de las más grandes, una marcha histórica universitaria, la tarea es seguir poniendo en el centro de la escena el conflicto universitario, pero dentro de todo un conflicto social. No es que las universidades están por fuera de todo el conflicto social que se viene desarrollando en el país. La tarea es, fundamentalmente, seguir trabajando en coordinación y en articulación con otros sectores, pensando de qué manera las universidades intervienen en las dinámicas sociales. La marcha federal universitaria del 23 de abril mostró un alto grado de acuerdo social, un gran consenso social en relación a la importancia de la universidad y de la educación pública y eso es lo que hay que seguir explotando. A este gobierno y a toda la casta política que hoy nos gobierna pudimos darle un mensaje fuerte en la calle. Nuestra gran tarea es seguir disputando desde la calle. Carlos de Feo, secretario general de CONADU decía hace ya dos o tres meses que a partir de la asunción de Milei, las paritarias iban a estar en la calle y ese está siendo el escenario. Nuestro lugar de construcción de poder y articulación es la calle. Por otro lado lo que falta es profundizar la construcción del tejido social y político nacional que de una respuesta que se le oponga totalmente al gobierno y al modelo que hoy encarna Javier Milei.

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