Argentina | Lucia Cavallero, militante feminista Asamblea 8M: “no hay oposición real sin las luchas del movimiento transfeminista”

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Argentina | Lucia Cavallero, militante feminista Asamblea 8M: “no hay oposición real sin las luchas del movimiento transfeminista”

En un contexto marcado por el avance de reformas regresivas y una ofensiva política y económica contra los derechos sociales, Luci Cavallero, militante feminista Asamblea 8M, analiza los principales debates que atraviesan hoy al movimiento feminista popular en Argentina. En esta entrevista reflexiona sobre los desafíos de las mujeres trabajadoras frente a la reforma laboral, el rol del feminismo y el transfeminismo en la construcción de una oposición social y política, y la importancia de articular estas luchas en el escenario latinoamericano.

¿Cuáles son hoy los principales debates del movimiento feminista popular en tu país?

En primer lugar, los debates. Creo que el movimiento feminista tiene el debate de cómo aportar a radicalizar una lucha general que está dando nuestro pueblo contra un proyecto de hambre, saqueo y crueldad que se expresó en tres reformas: la laboral, la de baja de punibilidad para los adolescentes y el intento de reformar la ley de glaciares. Pero también el de la producción de un proyecto alternativo a este de la ultraderecha.

Una segunda discusión, ligada a la anterior, es cuál es el rol del movimiento feminista frente a ciertas dirigencias que, en muchos casos, no están a la altura del nivel de destrucción que plantea este gobierno; en qué sentido el feminismo puede ser un vector de radicalización.

Y, por otro lado, obviamente, el debate que está siempre presente: cómo nombrar, desde el movimiento transfeminista, cómo esta economía colonial y de saqueo implica también una economía de la violencia sobre determinados cuerpos, donde los cuerpos racializados son los que más están sufriendo esta reorganización en términos de saqueo de la economía.

¿Cuáles consideras que son los desafíos de las mujeres trabajadoras en tu país?

El desafío de las mujeres trabajadoras de nuestro país es no dejar que se cristalicen nuevas relaciones de explotación con esta nueva reforma laboral. Si antes estábamos discutiendo la brecha salarial y el trabajo no remunerado, hoy esas discusiones se dan en un contexto más grave, con esta ofensiva patronal expresada en el gobierno.

La idea es extender y multiplicar la jornada laboral para hacer crecer la explotación. El movimiento feminista, en alianza con el movimiento sindical —en lo que se llama sindicalismo feminista—, tiene el desafío de llamar a la rebeldía contra esto y de impedir que se cristalicen estas nuevas relaciones de explotación.

¿Qué rol crees que debe jugar el feminismo popular en las luchas sociales actuales en América Latina y el mundo?

El movimiento feminista tiene un rol de dinamización, radicalización y sobretodo de trasversalización de la lucha contra el imperio, contra éstos proyectos de saqueos. Es un movimiento que permite que se encuentren luchas que a priori están separadas, que se produzca proximidad, que se tramen, que se enlacen, entender que son muchas las formas en las que, las sujetas y los sujetos, están en lucha contra el capital, en conflicto contra el capital . Ahí hay un punto muy fuerte el rol del movimiento feminista y transfeminista en transversalizar las formas de acción y la metodología política; y por supuesto en generar un proyecto de oposición, creo que no hay oposición real sin las luchas del movimiento transfeminista.

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