Trump envía a JD Vance, Witkoff y Kushner a Pakistán para reanudar las conversaciones de paz
La marina estadounidense incauta un buque iraní tras violar el bloqueo, según Trump.
El precio del petróleo se dispara mientras Washington y Teherán ofrecen versiones contradictorias sobre si se iniciarán nuevas conversaciones de paz.
Donald Trump afirmó que un destructor de la armada estadounidense capturó un buque iraní en el Golfo de Omán, mientras Washington y Teherán ofrecían versiones contradictorias sobre si se iban a iniciar nuevas conversaciones de paz en Pakistán.
En una publicación de Truth Social el domingo, el presidente dijo que el buque de carga Touska, con bandera iraní, «intentó burlar nuestro bloqueo naval, y no les fue bien».
Según explicó, el destructor de misiles guiados USS Spruance interceptó el buque perforando su sala de máquinas después de que este ignorara las advertencias de detenerse. Añadió que Estados Unidos tenía ahora la custodia del buque, que estaba sujeto a sanciones del Departamento del Tesoro debido a un historial de actividades ilegales.
El Cuartel General Central de Khatam al-Anbiya de Irán prometió represalias por el ataque. «Estados Unidos, el agresor, violó el alto el fuego y se dedicó a la piratería marítima», declaró el organismo militar. «Advertimos que las fuerzas armadas de la República Islámica de Irán responderán a este acto de piratería marítima armada y tomarán represalias pronto».
El presidente había amenazado previamente con reanudar la campaña de bombardeos estadounidenses si Teherán no lograba un acuerdo de paz durante lo que, según él, serían nuevas conversaciones de paz la próxima semana.
En declaraciones a Fox News el domingo, Trump anunció que Estados Unidos enviaría una delegación a Pakistán el lunes, integrada por su enviado especial, Steve Witkoff, y su yerno, Jared Kushner. Un funcionario de la Casa Blanca indicó que el vicepresidente JD Vance, quien lideró la última ronda de conversaciones en representación de Estados Unidos, también asistiría, pero Trump declaró a ABC que no lo haría por motivos de seguridad. La oficina de Vance no respondió a la solicitud de comentarios.
Sin embargo, la agencia de noticias Tasnim, estrechamente vinculada a los servicios militares y de seguridad de Irán, informó de que Irán no tenía intención de enviar a sus negociadores debido al continuo bloqueo de los puertos iraníes por parte de la armada estadounidense.
“El equipo iraní ha dejado claro que no habrá conversaciones mientras se mantenga el bloqueo marítimo”, añadió Tasnim.
El empeoramiento de las perspectivas de paz provocó que los precios del Brent subieran un 7,3%, hasta los 96,94 dólares por barril, al abrir los mercados asiáticos el lunes, antes de retroceder ligeramente. El West Texas Intermediate, el referente del petróleo estadounidense, subió más de un 6%, hasta situarse en torno a los 87,70 dólares. Los precios se habían desplomado el viernes después de que Irán anunciara la reapertura del estrecho de Ormuz y Trump declarara que Washington y Teherán estaban cerca de alcanzar un acuerdo para poner fin a la guerra.
El Comando Central de Estados Unidos, que supervisa las operaciones militares estadounidenses en Oriente Medio, informó que el Touska fue interceptado cuando se dirigía al puerto iraní de Bandar Abbas tras repetidas advertencias durante seis horas en las que violó el bloqueo estadounidense.
Después de que el destructor estadounidense abriera fuego contra el Touska, tropas de la 31.ª Unidad Expedicionaria de Marines, que llegaron a Oriente Medio el mes pasado, abordaron el barco.
En una publicación de Truth Social a primera hora del domingo, el presidente estadounidense acusó a Irán de cometer una «grave violación» del alto el fuego de dos semanas entre ambos países al disparar «balas» contra buques franceses y británicos en el estrecho de Ormuz, la vía marítima estratégica que se encuentra en el centro del conflicto.
Trump reiteró su advertencia de que las fuerzas estadounidenses atacarían la infraestructura civil en Irán , incluidas centrales eléctricas y puentes, lo que generó nuevas preocupaciones sobre posibles crímenes de guerra por parte del ejército estadounidense.
“Estamos ofreciendo un trato muy justo y razonable, y espero que lo acepten porque, si no lo hacen, Estados Unidos destruirá todas las centrales eléctricas y todos los puentes de Irán. ¡Se acabó el ser un buen tipo!”, escribió Trump.
El tono del presidente estadounidense ha cambiado después de mostrarse optimista la semana pasada sobre las perspectivas de un acuerdo de paz.
Ese optimismo, que había impulsado los mercados bursátiles y hecho bajar los precios del petróleo, se vio frustrado por las autoridades iraníes, que anunciaron la imposición de «controles estrictos» al paso por el estrecho de Ormuz.
En Irán crece la sospecha de que las conversaciones propuestas por Trump sean un pretexto para una nueva ola de ataques. Mahmoud Nabavian, diputado que formó parte del anterior equipo negociador en Islamabad, afirmó en una publicación en X que «el enemigo parece estar preparándose para una nueva operación militar». Añadió que la llegada de armamento a la región, sumada al bloqueo continuo, indica que las negociaciones podrían ser «nada más que un engaño».
Trump está sometido a una fuerte presión interna para que ponga fin a la guerra, lo cual es impopular entre el público estadounidense y ha provocado una crisis económica que ha elevado los precios de la gasolina antes de las elecciones de mitad de mandato de noviembre.
Una encuesta de NBC publicada el domingo mostró que dos tercios de los estadounidenses desaprobaban su gestión de la guerra.
Pero el presidente también se enfrenta a un régimen iraní que se resiste a sus demandas. Los puntos conflictivos abarcan desde el destino de las reservas de uranio altamente enriquecido de Teherán y su futuro programa nuclear hasta la gobernanza del estrecho de Ormuz.
“Creo que el resultado de estas conversaciones tendrá consecuencias trascendentales. Y como ha declarado el presidente, está preparado para intensificar o reducir la tensión”, dijo Mike Waltz, embajador de Estados Unidos ante la ONU, en ABC el domingo.
Waltz añadió que Trump estaba dispuesto a llevar el bloqueo naval a un nuevo nivel, con instrucciones a las fuerzas estadounidenses de «abordar y hacer retroceder a los barcos iraníes incluso tan al este como el Océano Pacífico».
El sábado, Trump convocó a los miembros más importantes de su gabinete y a altos funcionarios de seguridad nacional en la Casa Blanca para discutir el conflicto. Insistió en que las conversaciones con Irán iban bien, pero también advirtió a Teherán que no «chantajeara» a Estados Unidos intentando controlar el estrecho de Ormuz.
Irán ha declarado que no reabrirá el acceso a la vía marítima hasta que Estados Unidos levante el bloqueo naval a los buques que entran y salen de los puertos iraníes, que entró en vigor el lunes pasado.
Trump retoma las negociaciones, pero amenaza con hacer “volar Irán por los aires” si no acepta su plan
El presidente estadounidense envía a Vance, Witkoff y Kushner a Pakistán para reanudar el lunes las conversaciones de paz. Teherán no acudirá mientras prosiga el “bloqueo naval”
A menos de 72 horas para que venza el alto el fuego que acordaron Estados Unidos e Irán hace dos semanas, ambos países apuran las últimas opciones de negociación antes de que el conflicto en Oriente Próximo caiga en un nuevo escenario de consecuencias imprevisibles. En medio de una tensión creciente y con la tregua resquebrajada tras el nuevo bloqueo del estrecho de Ormuz y los ataques a varios barcos por parte de la Guardia Revolucionaria Islámica, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha anunciado que enviará una delegación diplomática a Islamabad (Pakistán) para reanudar este próximo martes las conversaciones en busca de un acuerdo de paz. Sin embargo, las autoridades iraníes insisten en que no acudirán a la cita “mientras exista un bloqueo naval” estadounidense, según la agencia iraní de noticias Tasnim. Aunque los medios locales iraníes aseguran que Teherán no enviará ninguna delegación a Islamabad, otras fuentes de la negociación confirmaron que un equipo iraní sí viajará a la capital de Pakistán, según la cadena CNN.
“Mis representantes se dirigen a Islamabad, Pakistán; estarán allí mañana por la tarde para entablar negociaciones”, escribió Trump en su red social, Truth. Steve Witkoff y Jared Kushner, su mejor amigo y su yerno, encabezarán la delegación diplomática estadounidense, según reveló el mandatario en llamadas telefónicas a varios medios. Finalmente, el vicepresidente estadounidense, J. D. Vance, viajará con la comitiva.
En medio de la confusión que rodea todo, Trump indicó este domingo por la mañana a la cadena de televisión ABC que su número dos no podrá desplazarse a Islamabad por motivos de seguridad, pero posteriormente altos funcionarios de la Casa Blanca confirmaron que liderará las negociaciones. “Las cosas han cambiado”, señalaron.
Trump, como es habitual, añade tensión. Mientras por un lado se mostraba dispuesto a mantener las negociaciones, por otro volvía a recuperar su discurso más beligerante: “Estamos ofreciendo un ACUERDO muy justo y razonable, y espero que lo acepten porque, de no hacerlo, Estados Unidos destruirá todas y cada una de las centrales eléctricas, así como todos y cada uno de los puentes de Irán. ¡SE ACABÓ EL SER EL “TIPO BUENO”!“, escribió. ”Caerán rápido, caerán fácilmente y, si no aceptan el ACUERDO, será un honor para mí hacer lo que se deba hacer; algo que otros presidentes deberían haber hecho a Irán durante los últimos 47 años ¡ES HORA DE PONER FIN A LA MÁQUINA ASESINA DE IRÁN!“.
La estrategia del presidente estadounidense no es un secreto. Para desentrañar al autor de El Arte de la Negociación, un libro que tuvo cierto éxito a finales de la década de los ochenta, basta ojear su manual escrito hace casi cuatro décadas. “Mi estilo en la negociación es bastante sencillo y llano. Apunto muy alto, y a partir de ahí todo es tirar y tirar hasta que consigo lo que quiero. A veces me conformo con menos, pero en muchos casos logro lo que me había propuesto”, deslizaba entonces.
En conversaciones telefónicas con algunos medios, la nueva estrategia para colocar su mensaje, el presidente redobló este domingo las amenazas: “Estamos preparando para golpearlos más fuerte de lo que cualquier país ha sido golpeado antes porque no se les puede permitir tener un arma nuclear”, dijo a la cadena Fox News. “Si no firman este acuerdo, todo el país va a volar por los aires”.
Maneja, así, amenazas extremas y negociación en la misma mano de cartas en una partida que se le ha complicado. El mandatario republicano empieza a desesperarse por el desarrollo de una guerra que esperaba terminar en unas pocas semanas, pero parece enquistarse.
Este fin de semana ha sido un ejemplo de la situación impredecible en el golfo Pérsico. Las autoridades iraníes anunciaron el viernes la apertura del estrecho de Ormuz, un paso celebrado con cierta euforia por Trump, que creyó ver el fin del conflicto más cerca, pero pocas horas después el régimen islámico volvió a cerrar el estratégico paso al sentirse defraudado ante el mantenimiento del bloqueo de los puertos iraníes por parte de Washington.
Trump ha ofrecido este domingo su propia versión de los hechos a través de su principal plataforma de comunicación: “Irán decidió disparar ayer en el estrecho de Ormuz: ¡una violación total de nuestro acuerdo de alto el fuego! Muchos de los disparos iban dirigidos a un buque francés y a un carguero del Reino Unido. Eso no estuvo bien, ¿verdad? Irán anunció recientemente que cerraría el estrecho, lo cual resulta extraño, dado que nuestro BLOQUEO ya lo ha cerrado». Nos están ayudando sin saberlo, y son ellos quienes salen perdiendo con el cierre del paso: ¡500 millones de dólares al día! Estados Unidos no pierde nada. De hecho, muchos buques se dirigen ahora mismo a EE. UU. —a Texas, Luisiana y Alaska— para cargar mercancías, cortesía del CGRI, ¡que siempre quiere hacerse pasar por el tipo duro!”.
El magnate que se hizo rico construyendo rascacielos en Nueva York y gestionando casinos en Atlantic City (Nueva Jersey) parece atrapado en un conflicto que le está haciendo mella en las encuestas. A apenas seis meses de las elecciones de mitad de mandato, en las que se decidirá el futuro de la legislatura, su valoración está bajo mínimos. Por eso insiste en zanjar la guerra que él mismo inició siguiendo los consejos del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu.
Irán tampoco quiere alargar el conflicto, pero ha trazado varias líneas rojas. Quiere, en primer lugar, mantener el control sobre el estrecho de Ormuz, pudiendo cobrar peajes o tasas a los barcos que atraviesen los 34 kilómetros de la vía marítima en lo que ven como una nueva fuente de ingresos. “El llamado ‘bloqueo’ de Estados Unidos a los puertos o la costa de Irán no solo constituye una violación del alto el fuego mediado por Pakistán, sino que también es tanto ilegal como criminal”, escribió este domingo en X el ministro iraní de Exteriores, Ismael Bagaei.
En segundo lugar, Teherán no quiere renunciar a su programa nuclear porque considera que la legislación internacional le ampara. “Trump no tiene justificación para privar a Irán de sus derechos nucleares”, declaró el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, según la agencia Isna. Pero esos son, también, los límites de Washington, que no aceptará controles sobre el Estrecho y no fía de las intenciones atómicas de Teherán.
Los esfuerzos diplomáticos para calmar la tensión se suceden. Está previsto que el presidente de Irán, Masud Pezeshkián, mantenga una conversación telefónica con el primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, para definir las condiciones de las negociaciones y la posible asistencia de la delegación de Teherán a la nueva ronda de conversaciones.
En los últimos días, Trump coqueteaba con un acuerdo. El viernes aseguró en el avión presidencial a los periodistas que se prepararan para una gran noticia, que finalmente no se produjo. Al día siguiente, en la Casa Blanca, tras firmar una orden presidencial para facilitar el acceso a medicamentos psicodélicos, aseguró que la presión sobre Irán “ha funcionado bastante bien”. Y agregó: “En realidad, está yendo muy bien, y veremos, pero tendremos algo de información al final del día. Estamos hablando con ellos, y ya saben, estamos tomando una postura firme”. Pero la realidad es que el estrecho de Ormuz sigue bloqueado, Irán no cede a sus demandas y nuevas fuerzas del ejército estadounidense se dirigen al golfo Pérsico.
