Informe especial: Yemen y la paradoja de la asimetría – Por Ali Reza Peralta

Compartir:

Informe especial: Yemen y la paradoja de la asimetría – Por Ali Reza Peralta

Por Ali Reza Peralta*

Como Ansar Allah redefine la guerra moderna

En el panorama de la geopolítica contemporánea, el conflicto en Yemen -y específicamente el accionar del movimiento Ansar Allah- ha desafiado todos los manuales de la guerra moderna. Para los analistas de defensa, la capacidad de este movimiento para resistir, contraatacar y poner en jaque a coaliciones y fuerzas marítimas con una abrumadora superioridad en armamento y tecnología constituye un fenómeno de estudio militar altamente complejo.

Este informe desglosa los factores que explican cómo una fuerza teóricamente inferior sostiene un desafío de tales proporciones, ahora con las voces directas de sus protagonistas.

Origen, identidad y anclaje territorial

Para dimensionar el fenómeno militar, es imprescindible definir al actor. Los hutíes de Yemen, cuyo nombre oficial es Ansar Allah (Partidarios de Dios), adhieren a la rama zaidí del chiismo -a la que pertenece aproximadamente el 25% de la población yemení- y surgieron en la década de 1990 en el noroeste del país, en los alrededores de Saada, a partir del movimiento «Juventud Creyente».

Respaldado por Irán, forma parte del Eje de la Resistencia junto al Hezbollah libanés y Hamás de Palestina. Hasta ahora se calculaba que controlaban alrededor de un tercio del territorio (30-35%), pero donde vive el 70-80% de la población, incluida la capital y la costa del Mar Rojo.

En su ofensiva reciente, lanzada el 3 de septiembre, los hutíes expulsaron a las formaciones respaldadas por Arabia Saudí de seis distritos de Taiz y Al Hudeida, en el oeste, en dirección al puerto de Moca y el estrecho de Bab el Mandeb. Según su portavoz Yahya Sarea, la operación les permitió controlar 5.400 km² adicionales, a pesar de la cobertura aérea saudí, y capturando posiciones estratégicas como las islas Hanish.

Génesis política del conflicto actual 

El ascenso de Ansar Allah no puede desvincularse del colapso del orden pro-saudí, desde él derrocamiento por los hutíes de Abdrabbuh Mansur Hadi, quien fungía como presidente de Yemen tras la salida de Alí Abdalá Salé en 2011-2012.

En enero de 2015, las fuerzas hutíes tomaron el palacio presidencial en Saná, forzando la dimisión de Hadi y su Gabinete el 22 de enero de 2015. Tras ser puesto bajo arresto domiciliario, Hadi escapó a Adén y luego a Riad, donde quedó exiliado en Arabia Saudita.

Este derrocamiento desencadenó de manera directa la intervención militar de la coalición liderada por los saudíes promoviendo la guerra civil yemení en marzo de 2015 para restaurar al gobierno de Hadi.

El expresidente Alí Abdalá Salé inicialmente se alió con los hutíes en mayo de 2015 para debilitar a Hadi, pero tras romper la alianza en diciembre de 2017 y declarar su lealtad a Arabia Saudita, fue ejecutado por los propios hutíes.

La guerra asimétrica como doctrina

Ansar Allah no compite en el campo de batalla convencional. Ha perfeccionado la guerra de desgaste.

Su lógica es de costo-efectividad, utilizar drones de bajo costo y misiles antibuque adaptados para neutralizar o evadir sistemas de defensa que cuestan millones de dólares por cada intercepción. Su estructura descentralizada y el uso del terreno montañoso y accidentado de Yemen anulan gran parte de la ventaja de la vigilancia satelital y los bombardeos de alta precisión.

Esta no es una táctica improvisada, sino una estrategia coordinada a nivel regional. El propio líder del movimiento, Abdul-Malik al-Houthi, afirmó que el grupo está preparado para cualquier escalada y que se está «coordinando estrechamente con sus aliados regionales en relación con los acontecimientos en Líbano y los acontecimientos en la República Islámica de Irán».

La fe como centro de gravedad del  Eje de la Resistencia

El segundo pilar es el moral. Yemen es históricamente el «cementerio de los imperios» porque la resistencia a la intervención extranjera es identidad nacional.

El Eje de la Resistencia reconoce este factor como doctrina oficial.

El Líder mártir de Irán, el Ayatolá Alí Jamenei, lo definió con claridad teológica:

«Yemen lucha porque tiene fe. Hezbollah lucha porque el poder de la fe lo lleva a actuar. Hamás y la Yihad [islámica] luchan porque sus creencias los impulsan»

Jamenei rechazó la narrativa de «proxies» para explicar la autonomía, cuando sostuvo que «la nación yemení tiene su propia motivación y los grupos de resistencia de la región tienen sus propias motivaciones. Irán no necesita aliados». Y al mismo tiempo, celebró su accionar en el Mar Rojo, aplaudiendo los ataques y expresando su deseo de que «continúen hasta lograr la victoria» frente a Israel.

El admirado Secretario General de Hezbollah, el maestro de los martires, Sayyed Hassan Nasrallah, aportó la visión geoestratégica. Agradeció públicamente a las «fuertes y valientes» fuerzas respaldadas por Irán en Yemen e Irak por haberse involucrado en la guerra y años antes había elogiado la «firmeza» del pueblo de Yemen.

Para Nasrallah, el efecto de Ansar Allah fue transformar el mapa marítimo mundial al sostener que «el mar se ha convertido en un campo de batalla de misiles, drones y buques de guerra»

Y advirtió que los ataques estadounidenses en el Mar Rojo «perjudicarán la seguridad de toda la navegación marítima».

Esta resiliencia bajo asedio es celebrada por todo el Eje de la Resistencia. Uno de los asesores del Líder Supremo iraní, Mojtaba Jamenei, calificó el reciente avance hutí en Bab el-Mandeb como «contundente victoria de Ansar Allah», mientras la Guardia Revolucionaria iraní lo celebró como una «victoria divina».

Los arquitectos, Soleimani y Al-Houthi en primera persona

El General mártir Qassem Soleimani, el Arquitecto Estratégico. 

Soleimani fue quien inscribió a Yemen en la doctrina de exportación de la Revolución. En 2015, en Kermán, declaró:

«Hoy estamos viendo los signos de la exportación de la Revolución Islámica en toda la región, desde Bahréin a Irak a Siria, Yemen y el Norte de África»

En 2019, tras los ataques con drones yemeníes a Aramco, elevó a Ansar Allah a un nivel espiritual:

«Nuestras victorias en todos los frentes estuvieron garantizadas por el apego a la cultura del Imam Husein… Hoy, Ansar Allah en Yemen sigue el camino del Imam Husein y de su familia.»

Para Soleimani, Yemen era la prueba de que el modelo Hezbollah era replicable.

Sayyed Abdul-Malik Badr al-Din al-Houthi, la Doctrina Operacional. 

El líder yemení ha sido explícito sobre sus objetivos y su pertenencia al frente único.

Sobre su control del Mar Rojo:

«Mantenemos los ojos abiertos para vigilar y buscar constantemente cualquier barco israelí en el mar Rojo, especialmente en Bab el-Mandeb y cerca de las aguas territoriales yemeníes.»

Sobre la vinculación total con Palestina:

«La batalla en Yemen está completamente vinculada a lo que está sucediendo en Gaza»

Sobre su postura disuasiva actual:

«Estamos manteniendo una disposición constante para intervenir de inmediato si el enemigo israelí reanuda cualquier escalada, comete actos de genocidio, impone un asedio a Gaza o niega alimentos y medicinas al pueblo de Gaza»

Y sobre la unidad del Eje, tras el martirio de Ismail Haniyeh, líder mártir de Hamas, sentenció que «debe haber una respuesta militar a estos crímenes peligrosos […] existe un consenso en tomar acciones de represalia entre los grupos que integran la alianza antiisraelí de la resistencia».

Epílogo profético

Para cerrar, es imposible entender la resiliencia yemení sin el sustrato espiritual que el Islam le otorga. El Profeta Muhammad mencionó a Yemen en recordados hadices.

Dos de ellos son la base moral que citan los combatientes:

Narró Abu Huraira que el Mensajero de Alah -la paz y las bendiciones sean con él- dijo: «La fe es del Yemen y la sabiduría es del Yemen, encontré la misericordia y buenos sentimientos en (la gente) del Yemen»

En otra narración, señalando con su mano en dirección a Yemen, dijo:

«Os llegaron la gente del Yemen con el mas débil de los corazones, el mas delicado de los corazones; el entendimiento es Yemenita, la sabiduría es Yemenita».

Conclusión

El caso de Yemen demuestra que en los conflictos del siglo XXI la supremacía tecnológica no garantiza una victoria automática.

Si Soleimani vio en Ansar Allah el camino del Imam Hussein (a.s.), Jamenei vio la fe que da la victoria, Nasrallah vio la firmeza que convirtió al mar en campo de batalla, y Al-Houthi ejecuta la batalla vinculada a Gaza, es porque para el Eje de la Resistencia, Yemen no es una guerra importada. Es, como dicen los hadices, la tierra donde la fe y la sabiduría se hicieron pueblo.

Por eso un dron de bajo costo puede desafiar a una flota, porque no pelea solo con tecnología, pelea con una convicción de 1.400 años que ha transformado a este pueblo en un rival formidable que ha obligado a las superpotencias a replantear sus estrategias de control global, sin encontrar de momento respuestas frente a las victorias en el campo que vienen obteniendo los honorables resistentes del Yemen libre.

 

*Director de la Academia del Pensamiento Estratégico y su plataforma comunicacional ApeTv.

Más notas sobre el tema