La nueva fase del capital en Argentina: tres vacas privilegiadas y una Vaca Lola – Por Emilia Trabucco
La nueva fase del capital en Argentina: tres vacas privilegiadas y una Vaca Lola
Por Emilia Trabucco*
Desde el 10 de diciembre de 2023 la Argentina atraviesa una reestructuración económica de orientación productiva altamente centralizada y selectiva. Para caracterizarla, Lucas Aguilera propone la imagen de tres vacas que permiten identificar los tres grandes complejos privilegiados por las políticas implementadas por el gobierno de Javier Milei, por su potencial exportador y su articulación con las cadenas globales: la Vaca Blanca, del litio, cobre, tierras raras y minerales críticos; Vaca Muerta, del petróleo, gas y petroquímica; y la Vaca Viva, del complejo agroalimentario, las carnes, los cereales y los aceites.
El Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), la reducción de retenciones, la desregulación económica, la apertura importadora y los cambios regulatorios en minería y energía construyen desde el Estado condiciones diferenciales para esas actividades. El RIGI ya acumula proyectos aprobados por decenas de miles de millones de dólares, con Vaca Muerta como principal destino del capital comprometido, mientras el gobierno busca profundizar esa orientación con el denominado Súper RIGI, que obtuvo media sanción en Diputados y actualmente se encuentra en discusión en el Senado. Para inversiones superiores a US$1.000 millones propone una alícuota de Ganancias del 15%, exención de derechos de exportación, beneficios para las importaciones y estabilidad fiscal, aduanera y cambiaria durante 30 años, incluyendo actividades como baterías de litio, GNL, petroquímica, vehículos eléctricos, energía nuclear y grandes centros de datos (Ministerio de Economía, 2026; Cámara de Diputados de la Nación, 2026).
Los resultados permiten dimensionar el sentido de esa selección, la producción petrolera alcanzó en junio de 2026 un récord de 914.900 barriles diarios y las exportaciones de crudo acumularon US$4.693 millones durante el primer semestre, casi un 48% más que un año antes (Secretaría de Energía, 2026; RICSA ALyC, 2026). En el agro, el gobierno redujo las retenciones a la soja del 33% al 24% y CIARA-CEC registró liquidaciones por US$16.297 millones durante los primeros siete meses del año (CIARA-CEC, 2026). Energía, minerales y alimentos se consolidan como pilares de una inserción internacional asentada en bienes primarios y recursos estratégicos destinados al mercado mundial.
Esta orientación productiva queda hegemonizada por capitales cuya expansión combina diversificación, internacionalización y asociación con capitales extranjeros. Techint, de Paolo Rocca, articula acero, ingeniería, infraestructura y energía a través de Tecpetrol; Pampa Energía, de Marcelo Mindlin y sus socios, integra generación eléctrica, hidrocarburos y petroquímica; Corporación América, fundada por Eduardo Eurnekian, se extendió desde los aeropuertos hacia energía, minería, agroindustria, infraestructura, servicios financieros y real estate, con operaciones en América Latina y Europa; mientras el Grupo Petersen, de la familia Eskenazi, pasó de la construcción hacia bancos, seguros, tecnología financiera, agroindustria, biotecnología, energías renovables, mercado de capitales e inmobiliario. Su ingreso a YPF mostró tempranamente una modalidad de asociación entre capital local internacionalizado, Repsol y bancos globales como Credit Suisse, Goldman Sachs, Itaú, Santander y Citibank (Corporación América, 2026; Grupo Petersen, 2026).
La profundidad de estas transformaciones vuelve insuficiente la vieja antinomia entre producción y finanzas, porque asistimos a una reorganización de la producción bajo el mando general de una fracción de personas que Aguilera denomina Nueva Aristocracia Financiera y Tecnológica, y cuya capacidad de acumulación combina recursos naturales, producción, plataformas, crédito, datos, infraestructura y activos financieros. Su carácter extractivo alcanza los minerales, los hidrocarburos y la renta de la tierra, pero también extraem nuestras capacidades humanas, nuestro tiempo, la información, el conocimiento, la atención, los vínculos y la creatividad para su valorización. Nos extraen hasta el espíritu.
Una expresión local de esta nueva arquitectura de poder es lo que en NODAL hemos denominado Círculo Rojo Digital, articulado alrededor de redes como Endeavor y de empresarios como Marcos Galperin, Martín Migoya, Eduardo Elsztain y Alec Oxenford -actual embajador argentino en Estados Unidos-, vinculados a fondos de inversión y circuitos globales de capital tecnológico. Esta forma de organización tiene uno de sus antecedentes en la denominada PayPal Mafia, la red surgida alrededor de empresarios como Peter Thiel y Elon Musk, quien diversificó sus capitales desde las plataformas y las finanzas digitales hacia inteligencia artificial, defensa, energía, infraestructura y fondos de inversión, ampliando al mismo tiempo su capacidad de intervención sobre los Estados. Endeavor constituye uno de los nodos locales de articulación del empresariado argentino con esos circuitos financieros, tecnológicos y políticos globales.
La entrada de Peter Thiel en Vaca Muerta vuelve material esa convergencia: en agosto, Thiel Macro LLC adquirió aproximadamente 1,2 millones de ADR de Vista Energy por US$76 millones, cerca del 1% de la petrolera fundada por Miguel Galuccio, en una operación conocida cuatro meses después de que el cofundador de PayPal y Palantir fuera recibido por Milei en la Casa Rosada (Reuters, 2026). Rocca, Eurnekian, Eskenazi, Mindlin o Elsztain conviven, compiten y establecen alianzas con fondos, plataformas y empresas transnacionales dentro de una estructura donde la capacidad de desplazarse entre ramas, territorios y formas de valorización constituye una dimensión del mando.
La contracara de esa concentración y diversificación del capital es la subordinación de la producción destinada al mercado interno, la ruptura parcial de las cadenas de reproducción ampliada y una creciente dependencia económica y política respecto de los procesos globales de digitalización. Frente a las tres vacas privilegiadas aparece entonces una cuarta, invisibilizada, subordinada y fragmentada, pero materialmente decisiva: la Vaca Lola, que tiene cola y hace “muuu”, y está compuesta por las PyMEs, la industria orientada al mercado interno, los pequeños comercios, los pequeños productores y campesinos y, fundamentalmente, por millones de trabajadores y trabajadoras cuyos ingresos sostienen la demanda y la reproducción de ese entramado productivo.
Desde noviembre de 2023 se perdieron alrededor de 235.000 empleos asalariados privados registrados y la informalidad alcanzó el 44,2% en el primer trimestre de 2026 (Secretaría de Trabajo, 2026; INDEC, 2026). La industria manufacturera perdió alrededor de 83.000 empleos privados registrados desde el inicio de la gestión, mientras minería e intermediación financiera aparecen entre las ramas con mayores incrementos de productividad y otros sectores intensivos en mercado interno retroceden (INDEC, 2026).
La crisis actual es parte constitutiva de este régimen y uno de sus mecanismos puede observarse en las transferencias y circuitos que articulan recursos públicos con valorización privada. Desde abril de 2024, ANSES habilitó el cobro de AUH, asignaciones familiares, Progresar y Programa Hogar mediante billeteras virtuales como Mercado Pago; alrededor de 1,3 millones de beneficiarios de AUH comenzaron a cobrar mediante la fintech, mientras las cuentas vinculadas a ANSES pasaron de 24.000 a 340.000 en siete meses y seis de cada diez usuarios incorporados por esa vía accedieron posteriormente a su primer crédito. La transferencia social, el consumo popular, el endeudamiento y la rentabilidad financiera quedan integrados de esta manera dentro de un mismo circuito de intermediación privada.
La política financiera completa esa dinámica mediante tasas usurarias impuestas a las familias y las pequeñas empresas. Los adelantos en cuenta corriente llegaron a registrar tasas cercanas al 190% nominal anual, tensionando la cadena de pagos de las PyMEs, mientras desde noviembre de 2023 la cantidad de cheques rechazados casi se duplicó y los rechazados por falta de fondos se triplicaron (BCRA, 2026; CEPA, 2026). En los hogares, la mora crediticia alcanzó niveles no registrados en más de dos décadas, con un 12,8% en mayo de 2026; los préstamos personales registraron una irregularidad del 15,9% y las tarjetas de crédito del 13,1% (BCRA, 2026; Consultora 1816, 2026). El endeudamiento absorbe así una parte creciente de la reproducción cotidiana, destruyendo capacidad de consumo y, fundamentalmente, de ahorro.
La recaudación fiscal ofrece otra dimensión de la misma economía partida: en agosto los ingresos tributarios nacionales alcanzaron $20,5 billones y permanecieron prácticamente estancados en términos reales, mientras durante los primeros ocho meses de 2026 acumularon una caída real del 3,8%. La composición resulta todavía más significativa, porque los derechos de exportación aumentaron 91,1% real interanual, mientras el IVA neto cayó 6,1%, el impuesto a los débitos y créditos 9% y los recursos de la Seguridad Social 1,2% (ARCA, 2026; IARAF, 2026). La expansión de los circuitos exportadores convive con el debilitamiento de buena parte de las actividades vinculadas con el mercado interno.
La política fiscal, la regulación, la infraestructura y el crédito operan, en este sentido, como mecanismos de una financiación social de la acumulación, mediante la cual el conjunto de la sociedad sostiene las condiciones de valorización privada mientras se socializan costos y pasivos. La conclusión que surge de esta secuencia y de las acciones del gobierno es que esta fracción del capital no depende de un mecanismo exclusivo de valorización: puede hacerlo mediante producción exportadora, rentas financieras, deuda pública, apropiación de activos estatales o ventajas fiscales como las establecidas por el RIGI y las proyectadas en el Súper RIGI.
Como plantea Aguilera, su continuidad reside en la capacidad de articular esos mecanismos bajo una estrategia común y no en permanecer confinada a una rama. La diversificación es, por eso, una dimensión del mando: permite trasladar recursos, absorber shocks y convertir decisiones públicas en oportunidades de acumulación.
Esta es la nueva gobernanza y esta es también su personificación social: Milei aparece como un empleado excepcional de esta Nueva Aristocracia Financiera y Tecnológica, capaz de acelerar una transformación que venía gestándose y colocar recursos, territorios y capacidades sociales de la Argentina a disposición de una nueva arquitectura global de acumulación. Las tres vacas permiten reconocer hacia dónde se orientan los flujos privilegiados del capital, mientras la Vaca Lola muestra la contracara social y productiva de esa reorganización y el espacio donde todavía permanece una potencia material compuesta por millones de trabajadores y trabajadoras, PyMEs, pequeños productores y campesinos, capacidades productivas, conocimiento acumulado y formas de organización social que, aún fragmentadas, endeudadas y subordinadas, siguen ahí: tienen cola y todavía hacen “muuu”.
*Psicóloga, Magíster en Seguridad. Directora de NODAL. Analista del Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE) en Argentina.

