¿Qué pasó en el Cabildo de la Central Obrera Boliviana? – Por Tupaj García

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¿Qué pasó en el Cabildo de la Central Obrera Boliviana?

Por Tupaj García*

El viernes 1ro de mayo, en la ciudad de El Alto, la Central Obrera Boliviana (COB) realizó un cabildo que tuvo la atención de todo el campo político nacional. El oficialismo, temeroso de una gran concurrencia, intentó fracturar a las dirigencias sindicales para que no convoquen a sus bases al evento. La derecha radical acusó al cabildo de ser un acto de conspiración para derrocar al gobierno electo. La izquierda esperó una concurrencia masiva que dé inicio a la lucha nacional en las calles. Cada trinchera política buscó en el cabildo lo que quería ver, no así lo que está pasando. 

Al evento concurrieron cerca de 5000 personas, principalmente maestros urbanos y rurales, fabriles y mineros. A nivel de dirigencias, sin embargo, estuvieron presentes todos los sectores: gremiales, campesinos y comunidades –las dos paralelas nacionales se sentaron lado a lado–, juntas vecinales y sindicatos de maestros, fabriles, mineros, ferroviarios y de servicios básicos (luz y agua). Los doce dirigentes que hablaron – cuatro campesinos, cuatro obreros, dos de juntas vecinales, un maestro y el ejecutivo de la COB– dejaron en claro que existe una lucha unificada en tres puntos: incremento salarial acorde a la inflación, eliminación inmediata de la ley de tierras y defensa incondicional de los recursos naturales frente a su privatización. 

Sin embargo, la prensa nacional, el oficialismo y la derecha, incapaces de leer entre líneas, se quedaron con la cifra de asistentes y bombardearon las redes anunciando que el cabildo fue un fracaso y que la COB no representa al país. No podía esperarse menos de la representación política de la agroindustria y la banca privada (derecha radical) y la clase media blanca (oficialismo), que a su vez direcciona a la prensa. Por su parte, la izquierda, confundida por el número reducido de asistentes, guardó silencio y se hizo una pregunta razonable: 

¿Y los campesinos y comunidades indígenas, por qué no fueron al cabildo?

Sin duda, el gran ausente del cabildo fue la conducción campesino-comunal, actor decisivo en cada conflicto nacional desde hace 25 años. Pero un boliviano que conoce su tierra sabe perfectamente la razón: el 3 de mayo es el día de la cruz, es la fiesta ritual más importante de toda el área rural. La celebración de la fertilidad es el epicentro de la reproducción social en el campo; en el norte de potosí se realiza el “Tinku”, baile ritual para ch´allar (agradecer) a la pacha; en el lago Titicaca, el altiplano aymara y en los valles se realizan numerosas fiestas patronales. Las fiestas son tan importantes que su planificación se realiza con un año de anticipación.

Como el gobierno responde a una clase social que solo conoce el campo desde la cabina del avión, su respuesta comunicacional solo reafirmó el sesgo preestablecido. Nuestra izquierda, un poco desarraigada de esta realidad, se extrañó por la ausencia, pero no dudó de la conducción de la COB. Y los sectores populares, pese a un feriado largo y la fiesta de la cruz, aportaron 5000 delegados de los nueve departamentos. Vayamos entonces a lo importante:

¿Cómo entender el impacto del Cabildo?

En lo simbólico, la presencia de las dos dirigencias nacionales campesino-comunales –la evista y la aymara– nos muestra una coordinación de tres vectores: COB, dirigencia aymara y evismo. De cara a una segunda ola de protestas, esta coordinación es estratégica para controlar el territorio, las carreteras y movilizarse sobre las ciudades capitales. 

En lo estratégico, la COB entiende que juega de armador, sus mineros son la defensa y sus goleadores las dos dirigencias campesinas. El Secretario Ejecutivo de la COB, Mario Argollo, anunció el Paro General Indefinido Movilizado para iniciar las protestas en las ciudades, pondrá a sus fuerzas en el primer tiempo (obreros y maestros) mientras busca alianzas con otros sectores disconformes con el gobierno (transportistas y gremiales). Se guarda a los mineros por si el Estado responde con brutalidad y aguardará pacientemente la incorporación del campesinado en el segundo tiempo.  

En lo político, el descontento popular por la agudización de la crisis económica, el mal combustible y un gobierno soberbio, pero ignorante, parece fraguar en tres grandes reivindicaciones: salarios, defensa de la tierra y defensa de los recursos naturales. Aún no es un “programa de gobierno” como espera la izquierda, pero es un avance significativo valorando que el gobierno lleva apenas 6 meses. 

En conclusión, el cabildo de la COB no fue el clímax de la lucha, fue el llamado general a iniciar una segunda ola de protestas contra Paz. Su anuncio fue en clave popular, burlado por la derecha y recibido con expectativa en la población. Ahora le toca la dirigencia de la COB demostrar nuevamente su capacidad de lucha y articulación, de paciencia, pero de canalización de la bronca popular.

*Tupaj García, es Corresponsal de NODAL en Bolivia. Movimiento de Resistencia Plurinacional (MRP)


 

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