Una piedra en el camino de Trump – Por Editorial Revista Sera
Los conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea editorial de NODAL. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen a tener una visión integral de la región.
Editorial Revista Sera
Donald Trump está convencido de que Latinoamérica debería ser un protectorado de Estados Unidos, con todos los países del subcontinente subordinados a su voluntad imperial. Las últimas elecciones en países sudamericanos eligieron a aliados de Trump, algunos casi fanáticos, que ya se arrodillan a sus pies, y varios que han manifestado su disposición a permitir la entrada de tropas estadounidenses en su territorio, con el pretexto de combatir el crimen organizado.
Cuba es la principal preocupación del secretario de Estado Marco Rubio, y Trump prepara una operación en el pequeño país caribeño similar a la intervención militar llevada a cabo en Venezuela. Aún no la ha ejecutado porque alguien, con un destello de lucidez, a su lado, le informó que no tiene ninguna posibilidad de éxito en una operación similar en Cuba.
En un video reciente, el Departamento de Estado de EE. UU. afirmó que el dominio estadounidense en el «Hemisferio Occidental» jamás volverá a ser cuestionado, término que los estadounidenses utilizan para referirse a las tres Américas. En el video, Trump declara: «Según nuestra nueva estrategia de seguridad nacional, el dominio estadounidense en el Hemisferio Occidental jamás volverá a ser cuestionado».
La estrategia de Trump para dominar el continente implica la sumisión de los países latinoamericanos. Pero existe un obstáculo importante en el camino de Trump: Brasil. El país más grande de Latinoamérica, que representa el 48% de la población y el territorio de Sudamérica y el 52% del PIB del subcontinente, es un foco de insubordinación, visible para los países gobernados por líderes que se alinean con la estrategia hegemónica de EE. UU.
Por ello, el presidente Trump y su secretario de Estado consideran las próximas elecciones en Brasil como la máxima prioridad para lograr el dominio total del continente. Todo indica que no escatimarán esfuerzos para elegir a alguien que se sume a los países ya subordinados a los intereses estadounidenses e impida que el presidente electo en octubre mantenga ese obstáculo en su camino.
En las elecciones de 2026, los votantes brasileños deben estar alerta ante las amenazas externas que emanan de Donald Trump y asesores como Marco Rubio. Su voto decidirá no solo quién gobernará el país, sino también la posición de Brasil frente a una ofensiva imperialista contra América Latina.
Sin la libertad de decidir su propio destino, una nación puede conservar elecciones, partidos e instituciones, pero su democracia será meramente aparente. La soberanía nacional es uno de los atributos fundamentales de la democracia.
