UE cierra la puerta a la carne de Brasil por el uso de antibióticos

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UE cierra la puerta a la carne de Brasil por el uso de antibióticos

El Gobierno de Lula negocia a contrarreloj para revertir el veto, que entra en vigor tras cuatro meses de aplicación provisional del acuerdo con Mercosur

Brasil, el mayor productor de carne bovina del mundo, el país del churrasco, se queda fuera de uno de sus principales mercados. Desde este jueves, encontrar un filete brasileño en las estanterías de los supermercados europeos será misión imposible. Entra en vigor la decisión de la UE de prohibir la entrada en su territorio de carne y otros productos de origen animal procedentes de Brasil. La medida se justifica por razones sanitarias.

El bloque europeo alega que Brasil no logró demostrar un uso responsable de antimicrobianos en la cría de su ganado, lo que además de los antibióticos engloba a antivirales, antifúngicos y antiparasitarios. Bruselas lo enmarca en una estrategia de salud global para acabar con la creciente resistencia a los antibióticos entre la población, que se está convirtiendo en un problema de salud pública de primer orden.

El veto se anunció en mayo, cuando Brasil quedó fuera de la lista de países aptos a exportar a la UE, por no haber aportado garantías suficientes. Desde entonces, los esfuerzos negociadores del Gobierno brasileño no han surtido efecto. El veto afecta básicamente a la carne roja, carne de aves, huevos, pescado y miel, pero la carne bovina es el punto más sensible. El golpe para la economía brasileña no es menor, y puede que también lo sea para el bolsillo de los consumidores europeos

El año pasado, Brasil fue el segundo mayor proveedor de carne bovina en las mesas de la UE, por detrás del Reino Unido. Exportó casi 370.000 toneladas, unos 1.800 millones de dólares. Los principales compradores son España, Italia, Alemania, Bélgica y Países Bajos. El mercado europeo no es poca cosa para el sector ganadero de Brasil, tan solo China está por delante.

El disgusto para los empresarios llega poco después de que en mayo entrara en vigor, de forma provisional, el acuerdo comercial entre Brasil y el Mercosur, que se llevaba negociando más de 20 años y se aprobó con todo el sector del campo europeo en contra. En Brasil, desde ciertos círculos políticos y empresariales, no deja de verse en este veto una estrategia de Bruselas, un guiño interno para calmar los ánimos, a pesar de que, sobre la mesa, los argumentos son exclusivamente técnicos. De hecho, el resto de países del Mercosur pueden seguir vendiendo su carne a la UE sin problemas.

La Asociación Brasileña de las Industrias Exportadoras de Carne expresó en un comunicado su preocupación con la medida y alertó de que sustituir el mercado europeo no es algo que se haga de un día para otro, por lo que confían en que el veto caiga cuanto antes. Aseguran que han creado un protocolo privado de control de los antimicrobianos al que se han sumado todas las empresas que exportan a la UE. Según el sector, la pelota ahora está en el tejado del Ministerio de Agricultura y Ganadería, que, con todos los datos en la mano, es quien está negociando directamente con Bruselas.

Hay cierto optimismo con el caso de la carne de aves y la miel, ya que esta semana terminará una auditoría que podría volver a abrirles las puertas. El caso de la carne bovina se aventura más complejo, porque a pesar de los eventuales ajustes a las exigencias europeas el ciclo de producción es más largo, lo que puede retrasar más los embarques.

Las autoridades europeas confían en que el impasse se resuelva pronto. “Podemos confiar plenamente en Brasil y en su compromiso de resolver esta cuestión, para que podamos retomar las importaciones cuanto antes”, dijo esta semana en una comparecencia de prensa la portavoz de la Comisión Europea Paula Pinho, según recoge la agencia ANSA. En Brasilia el tema se trata como un asunto de Estado. El ministro de Agricultura y Ganadería, André de Paula, decía hace poco que el veto es “inadmisible” y que en las negociaciones participa también el Ministerio de Relaciones Exteriores, bajo la supervisión del presidente Lula.

El País


 

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