Argentina | Durante su participación en la ONU, Javier Milei pidió al Reino Unido “reanudar las negociaciones” por las islas Malvinas 

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Milei atacó a la ONU y pidió apoyo por Malvinas

Por Melisa Molina

Milei se paró frente al estrado de la Asamblea General de las Naciones Unidas para vociferar que quienes conforman la organización son una manga de burócratas y “parásitos inútiles”, pero, al mismo tiempo, le pidió a la ONU que lo respalde en su repentino pedido por la soberanía de las islas Malvinas. Luego del discurso de Milei, el Reino Unido lanzó un comunicado en respuesta que consignó: “No puede haber diálogo sobre soberanía a menos que los habitantes de las Islas Malvinas así lo deseen”. Es decir, desde Londres hicieron referencia al principio de autodeterminación de los isleños. Un argumento con el que Milei siempre estuvo de acuerdo, pero contra el que ahora despotrica.

El presidente argentino cuestionó el manejo que tuvo la ONU sobre la causa Malvinas a lo largo de la historia. Criticó también la agenda ambiental y de derechos humanos que promueve la organización y llamó “genocidio”, el tratamiento de la pandemia. Guillermo Carmona, exSecretario de Malvinas, Antártida y Atlántico Sur opinó en diálogo con este diario que “Milei no ataca a la ONU por su inutilidad, sino por lo que hace bien a pesar de sus debilidades: la coordinación de medidas durante la pandemia y las iniciativas para regular el desarrollo de la IA son dos claros ejemplos de ello”. Y puntualizó: “Critica la acción del organismo frente al genocidio en Gaza y ante cualquier acción para evidenciar las violaciones del derecho internacional por parte de Israel; cuestiona a la Corte Penal Internacional por sus investigaciones contra genocidas de países aliados de EEUU y busca favorecer el predominio de los magnates de las corporaciones tecnológicas frente a cualquier intento de regulación de la IA”.

Si bien Milei dijo -copiando a Donald Trump- que Naciones Unidas es un organismo “inútil” que alimenta “a una casta de parásitos fatalmente arrogantes disfrazados de burócratas bien intencionados”, la Argentina, al mismo tiempo, sigue firme y sostiene la postulación del argentino Rafael Grossi, director general de la Organización Internacional de Energía Atómica, como candidato a Secretario General de, justamente, la ONU. Diplomáticos de carrera en la Cancillería argentina se rieron con ironía mientras escuchaban absortos el discurso del Presidente: “Grossi debe estar re contento con el discurso de Milei”, deslizaron.

“Uno puede imaginar que el discurso de Milei es el fin de la candidatura de Grossi. Lo postula como secretario general el gobierno argentino que, al mismo tiempo, dice que la ONU no sirve para nada”, opinó el exsecretario de Malvinas, Antártida y Atlántico Sur, Daniel Filmus. Que, además, consideró que “Milei no entiende la naturaleza del reclamo ni tampoco el papel que tiene que jugar la ONU porque ahí tiene que pedir apoyo, no criticar”. En relación al juego nacional con el organismo durante la gestión libertaria, precisó: “Argentina ha tenido en los últimos años un comportamiento totalmente adverso. Votó en la ONU en contra de resoluciones que, por ejemplo, condenaban la esclavitud, es decir, en contra de lo que vota la gran mayoría de los países que apoyan históricamente la causa argentina”, añadió y subrayó: “Milei va a la ONU a criticar criticar a los países que acompañan a la Argentina y a votar en contra de ellos”.

El discurso de Milei se dividió en tres partes, las primeras dos relacionadas entre sí: las críticas a la ONU y el pedido para que lo acompañen en su repentino interés por la soberanía de las islas Malvinas. En tercer lugar, eligió realizar una oda a la Inteligencia Artificial y ofrecer al país y a sus recursos naturales a las empresas que la desarrollan. Sin embargo, no mostró ningún tipo de recaudo ni preocupación por la soberanía.

En cuanto a Malvinas, se trata de un reclamo que el mandatario se había olvidado de hacer en los dos discursos anteriores que dio en ese mismo sitio. En aquellas ocasiones, además de criticar a la organización, solo mencionó una vez, y al pasar, el pedido histórico que todos los presidentes argentinos hicieron ante esa asamblea.

Cuestionó los proyectos de explotación petrolera avalados por el Reino Unido en las islas y calificó a esas actividades como “ilegales e ilegítimas”. Más allá de que las sanciones a las empresas que operan en las islas ya existían desde antes de su llegada a Balcarce 50, el mandatario afirmó que “durante demasiado tiempo los gobiernos argentinos optaron por una defensa solo discursiva”.

Luego, afirmó que su administración eligió “una defensa pacífica, práctica y efectiva”, pero minutos después disparó que: “La Argentina no se va a sentar a esperar a que la ONU y la comunidad internacional estén a la altura de su propio mandato. Va a tomar cartas en el asunto”.

Filmus se refirió a esa frase del Presidente y se preguntó: “¿A qué se refiere cuando dice que Argentina no va a esperar sentada lo que haga la ONU? Seguramente imagina una cuestión vinculada a Defensa o Seguridad, pero eso es algo inconstitucional».

Mientras daba su discurso desde el estrado, abajo lo escuchaban funcionarios argentinos como el Canciller Pablo Quirno, el ministro de Economía Luis Caputo y el secretario de Culto, Agustín Caulo, entre otros. La que no estuvo presente fue la Secretaria de Malvinas, Paola Di Chiaro, que ocupó el centro de la polémica semanas atrás por trabajar para programas de formación con la Fundación Argentina Global, de fondos británicos.

La magister en Política y Economía Internacionales, Julia Goldenberg, opinó en diálogo con Página/12 que en el discurso de Milei apareció, nuevamente, el “alineamiento automático del gobierno argentino con Estados Unidos e Israel, que deja en evidencia que no hay una política exterior autónoma, sino la suscripción a una agenda ajena”. “Para un país como el nuestro deslegitimar la ONU no es estratégico”, finalizó y advirtió sobre el peligro de “romper la lógica de las coaliciones con pares del sur global”.

Al finalizar su discurso, además de elogiar a Israel, Milei atacó a Brasil y volvió a tensar el vínculo diplomático con el gobierno de Lula da Silva. Pidió que en las próximas elecciones del país vecino “se logre quebrar el curso socialista decadente que el país ha tomado durante el último tiempo”.

La Inteligencia Artificial

El mandatario, en línea con Donald Trump, comparó a la IA con “la imprenta, la máquina a vapor, la electricidad e Internet”. “Donde muchos ven una amenaza, nosotros vemos una frontera”, expresó. Anunció que pretende que nuestro país sea “el lugar más competitivo del mundo para desarrollar la IA con un marco jurídico de vanguardia”, y se comprometió: a no regular de manera preventiva, a darle a las empresas “responsabilidad limitada”, y, por si fuera poco, beneficios fiscales.

Juan Grabois opinó que “lo que dice Milei es que básicamente le vamos a entregar el territorio, los minerales críticos, la energía y la soberanía nacional a la tecnocracia”, y lo acusó de “monstruo”.

Por su parte, la diputada nacional de UxP e investigadora del Conicet, Adriana Serquis, destacó: “Tengo dudas acerca de que nuestro país pueda ser un lugar competitivo para desarrollar la IA, dado el desfinanciamiento que sufren las Universidades y el sector científico-tecnológico”. Y cerró: “Es lamentable pensar que la falta de regulación pueda ser un marco jurídico de vanguardia. Pareciera que Milei quiere que nos convirtamos al lugar de experimentación sin ética, sin humanos y sin responsables”.

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