Venezuela: Inflación en dólares del 45% anual – Por Matías Strasorier y María Rizzo

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Venezuela: Inflación en dólares del 45% anual

Por Matías Strasorier y María Rizzo*

La inflación en dólares del 45% anual en Venezuela, ¿puede ser un indicador del éxito de las políticas económicas de Nicolás Maduro? 

La inflación es un fenómeno estrictamente monetario, una distorsión técnica provocada por el exceso de liquidez o el desbalance de los bancos centrales, según algunos economistas. Dicen que se emite mucho para cubrir el gasto fiscal como causa principal del problema.  Pero, ¿cómo es posible una inflación en dólares si Venezuela no emite dólares? 

En la cotidianidad, la dolarización informal atraviesa la vida de cada venezolano, solo al entrar en cualquier comercio uno encuentra los precios expuestos en dólares. Al igual que al realizar cualquier tipo de contratación se habla en dólares, desde la compraventa de bienes y servicios, hasta la contratación de un empleo formal o informal. 

En Venezuela el precio se mide en dólares, una moneda dura o estable, por lo cual, debería estar erradicada cualquier distorsión de precios. Sin embargo, los datos de los últimos 12 meses demuestran que no es así, que la inflación tiene otra causa que no es la emisión monetaria del gobierno venezolano. 

Venezuela se encuentra en un contexto de reactivación económica, el FMI proyecta un PBI de más de 120.000 millones de dólares para 2026, de los cuales alrededor de $90.000 corresponden al PBI no petrolero, los dólares en disputa por fuera del oro negro. Es decir, que la situación económica de la Venezuela actual, revela la verdadera naturaleza de la inflación: la puja por la distribución de la riqueza socialmente producida o puja distributiva. 

Para otros economistas las causas de esta agresiva inflación interna en dólares, se debe a la presión fiscal y el aumento de logística, la escasez de combustibles, que si Delcy usa un saco de Mafalda u otras causas. En realidad hacen un esfuerzo por negar la evidencia de que Nicolás Maduro y su equipo de gobierno en los últimos 3 años lograron reactivar la economía venezolana y en la actualidad existe riqueza en disputa, a pesar de las medidas coercitivas de la injerencia y la guerra económica impuesta por EEUU y sus aliados. 

CEDICE LIBERTAD, un Think Thank basado en los principios del libre mercado y la libertad individual, es decir una fuente que huele más a Javier Milei que a medio “independiente”, aseguró que la inflación en dólares para fines del 2026 será cercana al 45% para Venezuela. Mientras que en 2025 llegó al 95% según esta fuente libertaria. 

Ecoanalítica, una firma dirigida por el economista Asdrúbal Oliveros, afirma que la inflación en dólares del 2025 fue de alrededor del 15 % al 20 %, lo que significa que lo que comprabas con $100 a inicios de año, requería al menos $120 al finalizar. Y proyecta que el 2026 cerrará con una inflación en dólares entre el 20% y 30%.

Más allá de la diferencia de estas fuentes, realmente existe una inflación en dólares en la economía venezolana

¿Qué rubro eleva los precios en dólares en Venezuela?

El rubro que lidera de los repuntes inflacionarios en los mercados y supermercados es el de los alimentos y bebidas no alcohólicas. El impacto social de la inflación de los alimentos es devastador para la economía de los hogares, ya que las familias trabajadoras no tienen la opción de no consumir alimentos. El alimento es un bien de demanda absolutamente inelástica en sus niveles básicos. Una familia no puede decidir dejar de comprar leche, arroz, caraotas, aceite o café simplemente porque aumentaron de precio; está obligada a adquirirlos para subsistir.

Esta obligatoriedad convierte a la canasta de alimentos en el mecanismo para absorber el flujo monetario de la clase obrera. Cuando se produce una mejora en el ingreso de los trabajadores, ese dinero extra no se destina al ahorro de largo plazo, a mejoras en la vivienda o a una inversión productiva. Los incrementos salariales son succionados de forma inmediata por el aumento en dólares de los alimentos básicos en los supermercados.

Los Oligopolios que dominan la mesa venezolana

El mercado alimentario venezolano está configurado bajo estructuras oligopólicas donde unas pocas corporaciones controlan desde el acopio primario hasta la distribución minorista, lo que les otorga un poder de mercado determinante para fijar precios y defender sus márgenes de ganancia frente a cualquier variación salarial.

Empresas Polar es el principal dominador del mercado en el sector de grasas y aceites vegetales, seguido por COPOSA (Consorcio Oleaginoso Portuguesa) y luego por Alimentos Diana. El sector de carnes y proteínas frescas está sujeta a la intermediación de grandes frigoríficos y mataderos industriales autorizados, tales como el Frigorífico Industrial Turmero (Frituca) y Frigorífico Maracay, sumado al control del sector avícola por corporaciones verticalmente integradas como Alimentos la Caridad (Familia Pinto) y Protinal / Proagro (Familia Machado), que manejan desde el alimento balanceado hasta la distribución del producto final.

El caso de la leche líquida de larga duración (UHT) es el ejemplo más dramático de inflación en dólares. En 2025, el precio del litro de leche fluida de marcas líderes en envase de cartón (Tetra Pak) oscilaba en los supermercados entre los 1,8 USD y 2,2 USD. En la actualidad, septiembre de 2026, el mismo producto cotiza en un rango de entre 3,3 USD y 3,7 USD por litro. Esta variación representa un incremento real de más del 65% en dólares. La cadena de la leche fluida industrializada está dominada por 2 empresas. El Tunal (Marca Purísima), controla aproximadamente el 45% del mercado formal de leche líquida a nivel nacional; y la Pasteurizadora Táchira (Marca: Paisa / Táchira) que absorbe cerca del 35% del mercado de fluidos. El 20% restante del mercado formal se atomiza entre marcas regionales o de menor escala como Alimentos Carabobo e Indulac.

La Caraota Negra bajo asedio

Durante el ciclo reciente, el precio de 1 kilogramo de caraota negra en bolsa de marca tradicional, en 2024 promediaba USD 1,90, mientras que en septiembre de 2026 oscila entre USD 2,90 y USD 3,30 por kilo en las grandes cadenas de supermercados, llegando a tocar los 3,50 USD en los bodegones minoristas.

La raíz de esta distorsión responde a la clásica combinación de dependencia externa y alta concentración oligopólica en el eslabón de procesamiento y empaquetado. Debido a que la producción primaria nacional es insuficiente para cubrir la demanda interna, el circuito depende de la importación de leguminosas a granel provenientes de mercados como China, Canadá o Argentina, quedando expuesta a los costos de fletes marítimos y tasas de nacionalización portuaria. El control del procesamiento, selección y distribución minorista en el país está capturado por Alimentos Mary, Corporación JHS (Marca: La Lucha) y Empresas Pantera.

La puja entre capital y trabajo

El crecimiento de los salarios en dólares de los últimos 3 años fue del 80%, pasó de alrededor de USD 150 mensuales en el año 2024, a USD 280 mensuales en septiembre de 2026, esta información es coincidente entre fuentes oficiales y no oficiales. 

Para algunos economistas este es el acierto del proceso de reactivación económica, basado en dinamizar el mercado interno. Para otros es producto del cese de los controles de precios y la libre circulación de divisas, por lo cual se produjo una recomposición parcial y progresiva de los ingresos de la masa trabajadora del sector privado formal. Lo que queda claro es que el salario de la clase trabajadora funciona como el principal motor de consumo interno del país.

Ahora este consumo interno que motoriza el mercado venezolano, genera justamente que las riquezas socialmente producidas se muevan, circulen. ¿Cómo la captan los empresarios? Aumentando los precios en dólares de los bienes y servicios, pero principalmente de la Canasta Alimentaria Familiar, que según informa Cendas-FVM, la tasa acumulada de los tres años supera el 95%. Es decir, 15% más que el salario.

No hay que ser un doctor en matemáticas para darse cuenta del resultado de la puja distributiva. El aumento de los precios de los alimentos neutralizó y superó el avance nominal de los salarios en dólares. Aunque el trabajador percibe y maneja una mayor cantidad de divisas en su cotidianidad que hace tres años, su capacidad real de compra de calorías y proteínas se ha estancado o deteriorado. La reactivación económica del mercado interno generó los consumidores que las empresas necesitaban para vaciar sus inventarios y expandir sus operaciones.

Así, la inflación en dólares resulta ser un indicador contundente de que el gobierno de Nicolas Maduro venía teniendo éxito en las políticas económicas. Antes de ser secuestrado junto a la diputada Cilia Flores, la economía venezolana logró reactivarse y tener riquezas en disputa. En el trienio 2017, 2018 y 2019, prácticamente no existían riquezas por las cuales pujar internamente.

El desafío de Delcy es sostener la activación económica y equilibrar la balanza distributiva en favor de las familias trabajadoras venezolanas. 

 

*Médicos Veterinarios, integrantes del Centro de Estudios Agrarios y miembros de la Brigada Argentina Permanente Diego Armando Maradona en Venezuela. 

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