Representantes de ocho países del Caribe se reúnen para impulsar programas sobre VIH

Representantes del gobierno y la sociedad civil en ocho países caribeños analizaron aquí estrategias para fortalecer sus programas destinados a las personas que viven con el virus de inmunodeficiencia humana (VIH) y hacerlos más sensibles a los derechos humanos.

Durante un taller de tres días organizado por el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/sida (Onusida), los delegados discutieron sobre cómo eliminar el estigma y la discriminación, y aumentar el acceso a la justicia social.

En el Caribe la respuesta al VIH ha experimentado un progreso notable. Sin embargo, la desigualdad y la exclusión están obstaculizando los esfuerzos para reducir las nuevas infecciones por ese virus y para aumentar el número de personas en tratamiento, coincidieron los expertos participantes en esa cita.

El estigma y la discriminación hacia las personas que viven con el VIH siguen siendo un importante obstáculo para la expansión del acceso a los servicios y limita la capacidad de los individuos a vivir vidas plenas y productivas, manteniendo su dignidad, continuaron.

El director del Equipo de Apoyo Regional de Onusida, Ernest Massiah, dijo que las inversiones realizadas en la obtención de la justicia social en el contexto del VIH tendrían un impacto positivo en otras áreas de la vida del Caribe.

“El reto fundamental al que nos enfrentamos es el reconocimiento de la igualdad y la humanidad de todos. La falta de atención en las sociedades caribeñas por garantizar los derechos de todos los ciudadanos es la razón por la que seguimos en el subdesarrollo”, manifestó el funcionario.

Los participantes de Barbados, República Dominicana, Guyana, Haití, Jamaica, Santa Lucía, Surinam y Trinidad y Tobago exploraron formas prácticas para integrar los derechos humanos en sus respuestas al VIH.

Ellos sugirieron desarrollar planes detallados para hacer frente a una serie de cuestiones específicas de cada país, entre ellos, la discriminación laboral, la violencia basada en el género, las leyes y los prejuicios discriminatorios en el cuidado de la salud, la seguridad social, la policía y los sistemas judiciales.

De acuerdo con un informe revelado en diciembre último por la Organización Panamericana de la Salud/Organización Mundial de la Salud, tres de cada cuatro personas que necesitan tratamiento antirretroviral en América Latina y el Caribe lo están recibiendo.

Ello implica que una persona en cuatro no accede al tratamiento, pero representa un 10 por ciento de mejora con respecto a 2010 y pone a América Latina y el Caribe al frente de otras regiones en desarrollo en materia de cobertura de tratamiento antirretroviral para el virus.

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