César Navarro Miranda, ministro de Minería y Metalurgia de Bolivia: “El mundo está avanzando así a un escenario multipolar, donde América latina y el Caribe están inscribiendo su presencia con identidad propia”

En diálogo con Cash, César Navarro Miranda, ministro de Minería y Metalurgia del Estado Plurinacional de Bolivia, evaluó las perspectivas electorales de Evo Morales en las elecciones presidenciales del próximo 12 de octubre. También analizó la situación regional y los liderazgos políticos del nuevo siglo en América latina. Además, precisó las características del importante crecimiento económico de Bolivia que el establishment internacional no destaca porque está siendo liderado por Evo Morales, político que cuestiona con firmeza las actuales reglas de funcionamiento del capitalismo global.

El domingo 12 de octubre hay elecciones en Bolivia. ¿Cuál es la importancia de estas elecciones?

–Esta elección marca un momento histórico, porque nos permite hablar de la consolidación del Estado, de la economía, de la sociedad, del territorio y de la cultura del nuevo Estado Plurinacional. No es un simple momento electoral, sino que estamos hablando de la consolidación de un proyecto político de Estado que hemos impulsado desde 2006.

¿Cuáles son las principales características de ese proyecto?

–El plan de gobierno que se presentó en 2005 tenía dos puntos centrales: la asamblea constituyente y la nacionalización; que marcaron la ruptura histórica con el viejo Estado republicano, capitalista y neocolonial. En un corto tiempo esas dos políticas se han constituido en el elemento fundamental de reorganización de la vida política y económica, territorial y cultural del país. Nuestro plan de gobierno de 2009 tenía como finalidad principal apuntar a la implementación de la Constitución y hoy, 2014, hablamos de la consolidación del Estado Plurinacional. Son pasos históricos que seguimos desde la construcción de la propuesta para construir el Estado Plurinacional, la Constitución, y hoy para consolidar el Estado Plurinacional. Además lo hacemos desde una perspectiva de largo alcance, que está planteado en la agenda 2020-2025, cuando conmemoramos 200 años de la fundación de la república.

Se vive una crisis financiera internacional que estalló a fines del 2007 en Estados Unidos y que se extendió después a Europa. Sin embargo, América latina ha soportado bien esta crisis y en particular Bolivia, que muestra indicadores macroeconómicos sobresalientes en empleo, estabilidad de precios, reservas internacionales, indicadores sociales. ¿Cómo lo ha logrado Bolivia?

–Cuando llegamos al gobierno, el Estado vivía de los impuestos, que pagábamos bolivianos y bolivianas y las empresas transnacionales. Del ciento por ciento de la exportación de gas, sólo quedaba el 18 por ciento para el país y el 82 por ciento para las transnacionales, y Bolivia vivía sólo de los impuestos. El presidente Evo Morales tuvo la capacidad de nacionalizar los hidrocarburos en mayo de 2006 y se revirtió el reloj de la distribución de la riqueza. Hoy el Estado boliviano se queda con el 75-85 por ciento, y esos recursos económicos son distribuidos a gobernaciones, gobiernos municipales, con un reparto del excedente económico a través de bonos para la niñez, para las madres, para personas de la tercera edad. Pero además hoy contamos con reservas internacionales que superan los 14.000 millones de dólares.

¿Cómo están administrando esas reservas?

–Esos recursos económicos los estamos invirtiendo en proyectos productivos. El presupuesto general de la Nación se caracteriza primero por dar un aumento salarial por encima de la inflación anual de manera constante; y no sólo eso, hemos incrementado el salario mínimo nacional que representaba aproximadamente 400 pesos bolivianos (menos de 60 dólares) del 2005 y que hoy representa 1400 pesos bolivianos (un poco más de 200 dólares), lo que incrementa la demanda y consumo interno. Estos hechos son vitales: incrementar las reservas, la distribución de la riqueza, la estabilidad de precios, un presupuesto equilibrado con inversión pública. Además, un elemento adicional a considerar es que hemos ingresado en una fase de invertir recursos económicos en garantizar la soberanía alimentaria. Es decir, superar la dependencia de la producción externa para depender fundamentalmente de nuestra producción interna.

¿Qué importancia le adjudica a la constitución de la Unasur, de la Celac, al encuentro G-77 que se realizó del hace poco en Bolivia?

–En América latina se han vivido pasos importantes, que tienen que ver con la llegada a los gobiernos de líderes regionales que tienen una fuerte raíz democrática. Valoramos inicialmente la resistencia activa y militante del gobierno y sociedad cubanos, del compañero Fidel y del Partido Comunista. Segundo, la presencia de un presidente Chávez, Rafael Correa, Daniel Ortega, Lula, Lugo, los Kirchner en la Argentina, el Frente Amplio en Uruguay y del presidente Evo Morales marca una lógica diametralmente diferente en el contexto latinoamericano y mundial.

¿Cuáles fueron las principales iniciativas?

–El primer paso que dimos los países antiimperialistas fue la creación y la consolidación de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA). El segundo paso fue la creación de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) y el tercer paso la creación de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac). Hasta antes de eso, América latina aparecía como un apéndice y dependiente de Estados Unidos. La creación de la Celac marca la ruptura con la lógica de dependencia de la OEA. Este conjunto de factores explica que a nivel mundial se haya reconocido la importancia del liderazgo de Evo Morales asignándole la presidencia del G-77 en 2014. No simplemente para tener una administración circunstancial de ese grupo de países, sino, primero, para organizar Bolivia en Santa Cruz de la Sierra el encuentro de conmemoración de los 50 años del G-77, y segundo plantearse en el G-77 un Nuevo Orden Mundial, donde se habla de “Vivir bien”, como concepto paradigmático que nos permite entender la relación de los hombres y las mujeres: con los Estados, con sus economías, con la naturaleza o Pachamama. “Vivir bien” es pacifista y rechaza todo tipo de agresión. El mundo está avanzando así a un escenario multipolar, donde América latina y el Caribe están inscribiendo su presencia con identidad propia y es un elemento saludable que debemos destacar.

Bolivia tiene un enorme potencial humano y de recursos naturales: petróleo, gas, litio. En el caso del litio, Bolivia, Argentina y Chile tienen un poder casi monopólico sobre ese recurso. ¿Cómo apropiarse de la renta de ese recurso natural y avanzar hacia una integración de los países en ese terreno?

–En el caso minero, en metales y no metales, estamos dando un salto cualitativo en pleno siglo XXI, consolidando una estructura productiva más diversificada, que no esté basada sólo en la exportación del mineral sin valor agregado. En el estaño, por ejemplo, se invirtió en un horno de fundición en la Empresa Metalúrgica Vinto, en Oruro, que va a tener la capacidad de fundir todo el estaño que se produce en las minas estatales de Huanuni y de Colquiri y las cooperativas mineras de Chorolque, con lo que tendríamos un mercado importante de fundición. En Potosí estamos con una planta polimetalúrgica para fundir los minerales de plomo y plata y esto nos garantizaría tener un mercado en la producción de complejos que se desarrollan en el sur de Bolivia. A la vez estamos en la fase última de garantizar la construcción de dos plantas de refinación y fundición de zinc. Por lo tanto, con los complejos de estaño, plomo, plata y zinc estaríamos garantizando un paso histórico que no se daba desde la época de la invasión española. Es decir, no sólo producir y exportar concentrados de los minerales, sino que además se fundan en nuestro país y a partir de la fundición tengamos un mercado mundial mucho más grande y entrar así en la fase de la industrialización de nuestros minerales metálicos.

¿Y con el litio?

–El otro gran paso son los no metálicos. En la década del ’90, en el gobierno de Jaime Paz Zamora, nuestra gran reserva de litio (que tenemos en el sudoeste potosino) intentaron privatizarla, entregándola a la Lithium Corporation por un lapso de 40 años. Una gran movilización cívica y regional en el departamento de Potosí impidió que este recurso natural pasara a manos privadas y el presidente Evo Morales, el 1º de abril de 2007, en el aniversario de la fundación de Potosí, anunció de manera pública “la era del litio”. A partir de ese momento, con capital estatal, empezamos la fase de construcción de la planta de carbonato de litio en el sudoeste potosino. Estamos en la fase de consolidación de un proyecto con una tecnología desarrollada en base al capital humano que tenemos en nuestro país, con una inversión principalmente estatal; complementariamente a este hecho tenemos otra planta, la de baterías de litio, que se está construyendo también en el departamento de Potosí, que nos va a permitir disponer de un recurso estratégico.

¿Cómo se apropian y distribuyen la renta minera?

–Los recursos minerales, metálicos y no metálicos, son un recurso no sólo estratégico para la producción, sino para consolidar las economías de los Estados. En el caso de Bolivia, los minerales, juntamente con los hidrocarburos, la energía eléctrica, generan una riqueza o excedente para sentar las bases de una estructura económica y un Estado nacional económicamente sólido que pueda disponer de recursos materiales para emprender nuevos proyectos de inversión, en servicios y otros de carácter estratégico para el desarrollo integral de la sociedad.

¿Cuáles son las principales amenazas que viven Bolivia y nuestro continente en su proceso de integración y desarrollo?

–Una de las principales amenazas estructurales es el imperialismo, que no se irá a dormir, no va a cesar en sus esfuerzos de impedir que este proceso revolucionario se consolide. Recordemos por ejemplo, que el presidente Chávez soportó un paro y bloqueo de la petrolera y un golpe. Lo mismo pasó en Ecuador, un motín policial, que intentó derrocar al presidente Correa; y en nuestro país, en 2008 soportamos un golpe cívico-prefectural, que intentó sacar al presidente por vía de la violencia organizada y la toma de instituciones del Palacio de Gobierno. En esos tres casos los movimientos populares y patrióticos lograron derrotar a las amenazas del imperialismo. Pero no logramos parar, por ejemplo, dos golpes desde el Parlamento, contra dos presidentes democráticos, uno en Honduras al presidente Zelaya y el otro en Paraguay contra el presidente Lugo. En esas dos acciones la derecha se impudo por la vía parlamentaria para derrotar a dos presidentes que tenían una lógica diametralmente distinta de las elites de sus países. Los diferentes momentos de renovación democrática –posteriores a los hechos mencionados– en Venezuela, Ecuador y en Bolivia, ratificaron esos liderazgos. Pero el imperialismo no ha descansado y no ha cesado en su interés por desestabilizar y dividir. Por eso la principal amenaza que tiene este proceso de integración es esa Alianza del Pacífico que ha sido impulsada y organizada por el ex presidente del Perú Alan García, donde se incorpora Chile, Colombia, México y Perú. Creo que es una seria amenaza a un proceso de integración continental, donde buscamos fortalecer a las economía locales.

¿Y las fortalezas?

–Están basadas en las capacidades de liderazgos que tenemos en cada uno de los gobiernos. En el caso nuestro, está el liderazgo del presidente Evo. La fortaleza de Ecuador, de Nicaragua, de Venezuela, de la Argentina, de Brasil, están dadas principalmente por la capacidad de acudir de manera constante y permanente al voto popular; validando, ratificando y profundizando de esta forma este proceso de transformaciones estructurales y de integración continental.

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