Doris Soliz Carrión, secretaria ejecutiva del Movimiento Alianza País (Ecuador): “La propuesta de enmienda no es para eternizarnos sino para darle más poder al pueblo”

La oposición, la coyuntura y un pedido de consulta popular plantean al Gobierno un escenario complejo. ¿Qué postura tiene el Movimiento PAIS frente a esa realidad?

En Alianza PAIS creemos que el 2017 es desde ahora un escenario de disputa, pero es muy importante construirlo de cara a nuestro pueblo y no olvidar el proceso de transformación que vive el país, de dónde salimos y hacia dónde queremos ir. He leído las declaraciones del banquero Guillermo Lasso en donde asegura que somos una sociedad de orden espontáneo donde conviven 15 millones de proyectos. Me parece fundamental que él y la élite de la derecha lean la Constitución para entender qué tipo de sociedad y de Estado se construye en el Ecuador. Estas élites creen que el pueblo es un ente pasivo, sin embargo, el 93% cree que en los últimos 7 años se han producido cambios positivos y el 80% califica la situación del país como buena o muy buena. ¿Por qué? Porque ha existido una transformación profunda del Estado y no es cierto que haya un orden espontáneo de 15 millones de proyectos –como recoge la entrevista de EL TELÉGRAFO- porque ellos siempre apostaron por un Estado al servicio de las élites y los gobiernos a los cuales sirvió Lasso son la expresión de esa concentración de decisiones y políticas a espaldas del pueblo. En los próximos 2 años y medio los ecuatorianos deben madurar su conciencia política y allí está el trabajo de Alianza PAIS.

La realidad que explica podría resignificarse si hay una consulta popular. ¿Qué harán frente a eso?

Hay que debatir más la propuesta de la enmienda constitucional planteada por Alianza PAIS -en la convención primero y luego en el bloque legislativo- ante la Corte Constitucional porque ha sido tergiversada, cuando no busca otra cosa que dar más poder a los ecuatorianos. Sobre la reelección presidencial y de todas las autoridades de elección popular debe ser el pueblo el que decida su permanencia o la alternancia. Creo que hay que hacer una buena lectura de las encuestas porque el pueblo ecuatoriano valora ser consultado, sobre todo porque ese modelo de participación directa lo ha construido la Revolución Ciudadana desde la propia Constitución y la Asamblea Constituyente, y luego con la transformación de la justicia. Pero el hecho fundamental es que el pueblo pueda pronunciarse sin cortapisas de ninguna naturaleza frente a sus autoridades. Los ecuatorianos tienen que saber que si no hay una enmienda constitucional, Rafael Correa no podrá continuar como líder del proceso de transformación del país y precisamente por eso ha revisado su posición. Es absolutamente válido mejorar la Constitución a tono con el proceso que vive el Ecuador, que ahora goza de estabilidad política y económica. También hay que hablar del enorme apoyo que tiene la conducción de Rafael Correa y la Revolución Ciudadana en las encuestas, puesto que el anhelo del pueblo ecuatoriano es que este proceso de transformación se consolide, se afiance y no volver al pasado. En 2017 la disputa esencial será entre la Patria que se está construyendo o la vuelta al pasado. Es bastante sorprendente que las élites de derecha como Guillermo Lasso, Lucio Gutiérrez, Jaime Nebot y Osvaldo Hurtado planteen una consulta popular cuando frente a hechos gravísimos para Ecuador, como la crisis bancaria, jamás consultaron a la población y aprobaron leyes que favorecieron ese feriado bancario, entre gallos y medianoche. El pueblo ecuatoriano debe entender claramente cuál es el juego y el oportunismo político, su doble moral.

Parecería que Alianza PAIS pusiera casi en bandeja de plata a la oposición el tema de la reelección, al ser un tema de consulta y de disputa política. ¿Qué hacer para revertir ese escenario?

Primero, debatir el contenido de todas las enmiendas, que buscan resolver preocupaciones como la continuidad de este proceso y de nuestro líder, si los ecuatorianos así lo deciden, sin una limitación democrática que restrinja la posibilidad de reelegir a un líder valioso, que ha demostrado una conducción ejemplar de la que se habla dentro y fuera del país como el “milagro ecuatoriano”. En países con democracias maduras y consolidadas la reelección es indefinida y nadie se rasga las vestiduras. A nuestro criterio, el Ecuador tiene que modificar esa norma porque es una cortapisa democrática, hay que confiar en la madurez del pueblo.

¿Eso no reduciría la enmienda constitucional a la figura de Rafael Correa y no como parte del proceso de la Revolución Ciudadana?

No, lo que hacemos es para favorecer todo este proceso, pero no se descarta que si se requiere del contingente de Rafael Correa por un periodo más, el pueblo pueda decidirlo libremente. La propuesta de enmienda no es para eternizarnos en el poder sino para darle más poder al pueblo ecuatoriano. Yo pregunto: ¿por qué la Revolución Ciudadana sin Rafael Correa? Eso sería un absurdo. Él es un líder que se ha ganado el respaldo de la ciudadanía y si así lo quiere el pueblo así debe de ser, pero si no hacemos la enmienda no podrá volver a ser candidato. Eso sí sería antidemocrático porque es un Presidente que cuenta con el 80% de aprobación.

Y si no fuese sobre ese aspecto, ¿el movimiento PAIS podría plantearse una consulta con temas trascendentales que también sean demandas para mejorar el proceso de transformación del país?

Habría que analizar los temas, porque en este proceso de enmienda nuestra meta es perfeccionar la norma constitucional al pulir aspectos clave como la seguridad. Por qué no clarificar el contingente de las Fuerzas Armadas en un ámbito que preocupa a los ciudadanos. Si la preocupación del pueblo es más salud y educación, lo que el Gobierno está planteando es mayor responsabilidad al aclarar las competencias municipales. Si un elemento central en esta nueva etapa democrática es la comunicación y la regulación del poder mediático, y ya tenemos una ley que reconoce a la comunicación como bien público, por qué no ponerlo en la Constitución. Cada una de las enmiendas busca resolver preocupaciones e intereses de los ecuatorianos y contamos con el apoyo mayoritario de los ciudadanos a través de nuestros 100 asambleístas, es decir, tenemos que ejercer el poder de transformar por la vía democrática con ese amplio bloque.

Evidentemente hay circunstancias que atenúan o favorecen la medición de cada una de las actuaciones de Alianza PAIS y del Gobierno. Hay sectores, incluso de PAIS, o analistas que afirman que el Gobierno ha perdido la iniciativa política y que actúa prácticamente a la defensiva. ¿Cómo lograr el ejercicio político de recuperar la iniciativa?

Creo que el proyecto político mantiene la iniciativa y está proponiendo políticas públicas absolutamente innovadoras en todos los aspectos. Antes de este Gobierno nadie propuso la revolución del conocimiento como lo estamos haciendo, nadie logró articular la transformación productiva que requiere el país ni había profundizado la revolución social, no solo con el criterio de la universalidad de los derechos sino de la calidad y la eficiencia. Hay que recordar que nuestra hoja de ruta está en la Constitución, como un instrumento vivo que se desglosa en leyes secundarias, códigos y la revisión de la legislación que sostenía a la partidocracia del viejo Estado. Quizá a veces no comunicamos adecuadamente esa iniciativa política, sin embargo, claramente la iniciativa para la conducción de la sociedad ecuatoriana está en la revolución ciudadana. Una de las últimas medidas que han sido parte del debate y en las que nuestro Presidente ha abierto el diálogo con los actores implicados es el tema de las ganancias de las telefónicas. Es una iniciativa política que si se discute sin las acostumbradas manipulaciones, veremos que se trata de un bien común como es el espectro radioeléctrico y cómo beneficia a toda la sociedad. Siempre las propuestas de PAIS tienen un hilo conductor, que es construir la sociedad y un Estado que represente el bien común. Planteamientos sobre el sistema 4×4 o los fondos previsionales son temas sin ningún cálculo político, existe más bien el sentido de asumir el debate y encarar esos cambios con la sociedad.

¿Guillermo Lasso es el líder de la oposición con el que se puede debatir? ¿Es posible?

Sería magnífico que debatiéramos. Guillermo Lasso y CREO están planteando exactamente lo que la oposición de derecha propone para el país y sería importante que definieran sus planes centrales para la sociedad ecuatoriana. Creo que nadie duda de que Alianza PAIS tiene un norteclaro porque lo plasmamos también en la Constitución y lo hacemos cumplir fidedignamente.

En una entrevista radial realizada el lunes, César Montúfar decía que no hay una propuesta alternativa a la Revolución Ciudadana y que quizá ese sea el pecado de la oposición, no ofrecer una propuesta clara…

Las fuerzas de oposición se han caracterizado por defender intereses particulares en la vieja forma de hacer política y no han sido capaces de pensar en un modelo de sociedad. Ojalá la sociedad ecuatoriana madure en ese sentido.

Por lo tanto, ¿la oposición debería ‘descorreizarse’? Es decir, que ya no sea la figura de Rafael Correa la que rija su propuesta…

Al ‘correizar’ la disputa, la derecha busca dos objetivos: golpear a la figura de este proceso, pese a no tener éxito, y rehuir al debate a nivel de fuerzas políticas. Sería interesante y saludable para nuestra democracia que CREO y SUMA debatan con Alianza PAIS. El espacio que brinden los medios públicos facilitará el debate de propuestas políticas. El banquero Lasso critica lo que considera un Estado controlador, sería importante ver cómo ese Estado que hoy regula a la sociedad bajo la norma constitucional está al servicio de todos los ecuatorianos y amplía enormemente los derechos sociales.

En ese escenario, ¿Alianza PAIS está preparado para enfrentar el debate y quizá una arremetida mediática que busque desprestigiar al Presidente y al movimiento?

Alianza PAIS vive un nuevo momento y creo que la convención marcó el desafío de consolidar nuestra fuerza política. Es cierto que surgimos al calor de ganar el apoyo ciudadano para lograr la transformación de la patria y que durante estos 7 años hemos tenido dos tareas a la vez: gobernar y construir la fuerza política, pero hoy estamos conscientes de que requerimos priorizar la organización política. Estamos sembrando Alianza PAIS en todos los territorios con la carnetización y el agrupamiento de la militancia a nivel parroquial, cantonal y provincial. Pronto seremos la única fuerza política con estructura en las 820 parroquias, pues entre septiembre y diciembre tendremos convenciones parroquiales, 221 cantonales, 24 provinciales, 13 distritales y en el exterior. Ese es un esfuerzo organizacional, pero sobre todo político porque estamos construyendo el movimiento con base en el afianzamiento de la educación y la formación política de la militancia. Será un gran movimiento con un millón de adherentes operando en red, debatiendo las leyes y políticas públicas. Al momento, 150 mil adherentes se han recarnetizado y, vía correo electrónico, trabajan en red gracias a un sistema de comunicación política.

Esa cifra de recarnetización no es pequeña frente al millón de adherentes al movimiento…

Ese fue el primer grupo de adherentes permanentes y alcanzaremos el millón el próximo año. El Código de la Democracia contempla las dos formas: adherentes y adherentes permanentes. No seremos lo suficientemente exitosos si esta revolución no se siembra en la conciencia de los ciudadanos. Algunos compañeros nos dicen que hay un conjunto de nuevas generaciones que lo que conocen es Alianza PAIS, el nuevo país, y quizá no tienen la memoria histórica sobre de dónde salimos y hacia dónde queremos avanzar. Ellos podrían confundirse y creer que cualquiera les puede dar salud, educación y el bienestar que hemos alcanzado, pero no hay ese cualquiera, realmente esta es una propuesta política que requiere profundizar esta siembra de la revolución ciudadana en el pueblo para que no vuelvan las viejas élites.

Con las convenciones parroquiales, cantonales y provinciales, según lo que se comenta dentro y fuera de PAIS, ¿se acabará con el personalismo, las disputas, habrá mayor disciplina política en PAIS?

Por supuesto que sí, esa es una apuesta explícita de unidad política y orgánica. La convención del 1 de mayo ratificó la necesidad de superar la existencia de tendencias y de grupos, no de tipo ideológico porque siempre es saludable el aporte de ideas, sino esa lógica de grupos que de alguna manera ha sido usual, sabiendo que nos constituimos con la suma de grupos progresistas, pero hoy necesitamos más unidad, cohesión y disciplina.

Hace unas semanas se consolidó una alianza de 14 organizaciones políticas alrededor del proyecto político del Gobierno. ¿Cuánto aporta eso al fortalecimiento de PAIS y al liderazgo de Rafael Correa?

Complementariamente a una gran fuerza política se requiere de nuevas formas de participación de nuestros aliados (Partido Comunista, Alfaro Vive, Bolívar Castillo, Avanza, Jimmy Jairala, etc.) para permitir el adecuado tratamiento de nuestras convergencias y divergencias. Son organizaciones políticas importantes, de distinto nivel local y nacional, pero que convergen en este proceso de cambio. También nos ayudan a definir claramente que nuestro énfasis de confrontación está con la derecha bancocrática, con quienes representan a la oligarquía de este país, que ahora está agazapada y que quiere venderse con discursos de más libertad y más democracia, pero que en realidad representa a los sectores que quieren la vieja funcionalidad del Estado para sus intereses. Por eso, el centro de contradicciones no puede ser con nuestros aliados cuando tengamos desencuentros prácticos en alguna provincia. Este gran frente, cuyo lanzamiento público lo haremos a mediados de septiembre, plantea un nuevo nivel de relacionamiento y de procesamiento de unidad política con ellos. Estamos reuniéndonos semanalmente y trabajando en una agenda política, y en mecanismos de coordinación en diferentes temas, que también le hacen mirar a Alianza PAIS con humildad y desprendimiento que este es un proceso de construcción que convoca a mucha más gente.

¿Es imposible entonces o está cerrada la puerta para juntar a los sectores que estuvieron al principio de este proceso como fueron el Montecristi VIVE, Ruptura, MPD, Pachakutik?

Creo que ellos han cerrado esa opción y no Alianza PAIS cuando vemos cómo esas fuerzas coinciden con la derecha sin comprender lo que está en juego en el país. Para nosotros está claro que nuestra disputa es con la derecha y que este proceso, que le pertenece al pueblo, tiene que ser defendido con más inteligencia, más democracia, más ciudadanía y más debate. Ese es el reto de PAIS. Ojalá que los sectores lúcidos de los movimientos que ha nombrado pudieran ver la contradicción principal de la sociedad ecuatoriana y los aportes que podrían hacer. Por ejemplo, Pachakutik – Chimborazo está sentado en esta unidad progresista. Hay gente de Ruptura que definitivamente apoya a Alianza PAIS porque no tiene dudas sobre dónde está la confrontación fundamental.

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