Brasil 2014: Análisis de la primera vuelta presidencial – por Amílcar Salas Oroño

Dos datos destacan un breve análisis de los resultados de la primera vuelta presidencial brasileña. Por un lado, un aumento de la fragmentación político-partidaria a nivel federal, escondida detrás del dato primario de la (re)instalación de la tradicional disputa PT-PSDB para el segundo turno. Por otro lado, algunas características de la elección en el Estado de San Pablo, decisiva respecto de la votación global alcanzada por Aecio Neves, permiten proyectar ciertas tendencias preocupantes para el destino político del Partido dos Trabalhadores, al margen de que Dilma Rousseff obtenga su reelección.

Un sistema político en transformación
Lo que varios análisis han destacado, esto es, la repetición de la polarización PT-PSDB en el plano de la elección a Presidente, no debe oscurecer el hecho de que esta misma polarización, en primer lugar, no se reprodujo de manera expresiva en lo que fueron las disputas estaduales para Gobernadores y, en segundo lugar, tampoco será una divisoria estructuradora en los reagrupamientos parlamentarios próximos, habida cuenta que entre ambos partidos – 70 del PT y 54 del PSDB- representan menos de ¼ del total de bancas de diputados. Ni venciendo en todos los Estados donde sus candidatos a gobernadores disputarán segundos turnos el PSDB podrá alcanzar el número de gobernaciones que tenía; en el caso del PT, por el momento con 3 gobernadores – Piauí, Bahía y Minas Gerais- si bien hipotéticamente podría llegar a 7, y superar las 5 gobernaciones logradas en el 2010, salvo el caso de Rio Grande do Sul, no estaría ampliando demasiado su propio territorio desde un punto de vista poblacional. De allí que pueda afirmarse la siguiente paradoja: la polarización PT/PSDB explicaría la reorganización de la competencia presidencial pero no es lo suficientemente inductora de otros comportamientos y opciones políticas, ni regionales y parlamentarias.

En ese sentido, el mapa político de los próximos años estará condicionado por la dispersión de los resultados del 5 de octubre. Si ya resultaba problemático en términos de identidades políticas el carácter diluyente del “presidencialismo de coalición” – esto es, el juego de intercambios entre los partidos oficialistas entre “respaldo parlamentario” y “espacios de gestión de gobierno”- la composición actual del Parlamento muestra un escenario en el que esos efectos negativos pueden intensificarse aún más: lo que marca esta elección es que partidos menores o sin representación, o que se formaron con posterioridad al 2010, eligieron 77 diputados.

Se trata de una dispersión partidaria que refleja no sólo la debilidad del “realineamiento tradicional” entre PT/PSDB sino que, además, confirma una determina composición de perfiles y liderazgos dentro del Congreso: las bancadas referenciadas con las luchas sindicales y de los movimientos sociales perdieron un 50% de presencia. Se consolida partir del 2015 el peso específico de la agenda política de los evangélicos, con la expresiva elección de Marco Feliciano en San Pablo; el espacio de actuación del Frente Parlamentario Agropecuario, con sus 70 diputados bajo coordinación del confirmado L. C. Heinze – de Rio Grande do Sul-; y la presencia de la “bancada da segurança”, con el diputado más votado del Estado de Río de Janeiro, Jair Bolsonaro. Un Congreso no estructurado por partidos – y más conservador- que refleja una fragmentación y desorientación política que ocurre en la ciudadanía, en todo el país; consecuencia, también, de la dilución de las referencias políticas y los antagonismos que introduce al sistema social ese sistema del “presidencialismo de coalición”.
Brasil 2014: ideología de mercado
La diferencia lograda a su favor por Aecio Neves en el Estado de San Pablo ha sido no sólo el factor decisivo para colocarse competitivamente en el segundo turno sino un dato fundamental respecto de ciertas transformaciones que ocurren respecto del Partido dos Trabalhadores en relación a una de sus virtudes históricas: su sensibilidad política para registrar las demandas y posturas de la ciudadanía. La comparación de la situación del PT en San Pablo (que representa el 22,4% del total del padrón electoral) con la derrota de Pimienta da Veiga (PSDB) a la Gobernación de Minas Gerais en manos de Fernando Pimentel (PT) distorsiona una evaluación pertinente: no se trata de que cada uno de los candidatos presidenciales recupere fuerzas en sus distritos para aumentar sus chances en el segundo turno; en San Pablo, el PT tuvo su peor performance en años, en barrios y regiones tradicionalmente “petistas”.

Sea o no por el factor “arrastre” del Gobernador (re)electo del PSDB – Gerardo Alckmin- para con la candidatura de Aecio Neves, lo cierto es que el PT perdió tanto en ciudades históricas del ABC como San Bernardo y Santo André como en barrios de la ciudad de San Pablo donde no habita precisamente la “elite blanca, cosmopolita y reaccionaria”, como Campo Limpo, Ermenilo Matarazzo o Itaquera. Perdió en un segmento de la clase trabajadora urbana sobre la cual el PT no logrado proyectar un discurso más convincente que el dominante respecto de que los cambios en la dinámica social de los últimos años no han sido simplemente por la extensión del mercado, sino a través de una dirección política de los cambios. Ni su candidato a Gobernador ni su candidato a senador se propusieron un discurso que dialogue con la particular modernidad de la estructura social paulista; tampoco sus candidatos a diputados, el primero de los cuales – André Sanchez, dirigente del Corinthians- accedió recién al puesto 20 de los más votados.

Los gobiernos de Lula y Dilma Rousseff han sido una combinación de más Estado y más mercado, con las socializaciones consecuentes que se derivan de esos procesos. Allí donde el Estado ha tenido una presencia más explícita y quirúrgica en la reconstitución de las relaciones sociales, la identificación con el PT ha sido clara; es lo que explica el “regionalismo del voto” de un nordeste contundentemente a favor de Dilma Rousseff. Pero allí donde la expansión – y el retroceso de los últimos dos años- del crecimiento económico se hizo sobre una estructura ya dinámica, como las principales ciudades del país y el Estado de San Pablo, la naturaleza de los cambios no se identifica en los imaginarios de la gente tan directamente con la intervención estatal y política del Gobierno Federal. Hay mayores contradicciones, nuevas demandas, nuevos actores sociales y, algo que se verifica en otras ciudades de América Latina: una expansión de la “ideología del mercado”, sobre la cual sabe proyectarse el PSDB. El desafío del PT hacia la segunda vuelta es precisamente intentar desarmar esa “ideología mercado” en los principales distritos.

* Politólogo. Instituto de Estudios de América Latina y el Caribe (UBA)