Ecuentran documentos vinculados a operación Cóndor en Brasil

En un allanamiento a la casa del coronel retirado Paulo Malhães, en Río de Janeiro, el Grupo de Trabajo de Justicia y Transición del Ministerio Público descubrió documentos relativos a la “Operación Gringo”, que consistía en el monitoreo, vigilancia y detención de extranjeros que tuvieran participación en cualquier actividad considerada ofensiva al régimen.

La operación era dirigida desde el Centro de Informaciones del Ejército de Río de Janeiro, informó la estatal Agencia Brasil.

Un informe redactado en español, denominado Operación Congonhas, detalla la estructura de organizaciones de militancia y guerrilla contra la dictadura argentina (1976-1983).

También explicaba actividades de infiltración de militares argentinos en Brasil para monitorear y detener a los “enemigos” del régimen argentino.

La abogada e integrante de la Comisión de la Verdad de Río de Janeiro Nadine Borges fue una de las responsables de tomarle declaraciones a Malhães.

Según Borges, el coronel retirado negaba el uso del término Operación Cóndor, pero admitía la existencia de la Operación Gringo.

“Él dijo haber coordinado una acción para monitorear la entrada de todos los extranjeros. Tenía registros, fotos, direcciones y nombres clave de todas las personas”, resaltó la abogada. Según Borges la operación dirigida por Malhães colaboró para derrotar a la guerrilla del grupo izquierdista Montoneros, que a fines de la década de 1970 preparaba un contrataque contra el régimen militar argentino desde territorio brasileño.

En un comunicado, el Procurador General de la República, Rodrigo Janot, dijo que los documentos descubiertos son un marco histórico para revelar a los responsables de los crímenes contra la dictadura. A juicio de Janot, los documentos son la mayor prueba de existencia de la Operación Cóndor, de la cual la Operación Gringo era un brazo internacional.

En la casa del fallecido coronel encontraron listas con nombres de personalidades consideradas contrarias al régimen militar, entre ellas Leonel Brizola, Darcy Ribeiro, Chico Buarque de Hollanda y Francisco Julião.

MALHAES

Malhaes murió este año, durante un robo en su casa.

Un mes antes de morir confirmó, en testimonio prestado ante la Comisión de la Verdad en Río de Janeiro, que colaboró con el régimen militar argentino.

“Descubrí que había un montón de argentinos paseando por Río de Janeiro, disfrutando de la vida. Algunos eran exiliados políticos por la ONU [Organización de las Naciones Unidas], otros no. Entonces, mandé fotografiar a todo el mundo. ‘Quiero a esos tipos fotografiados. No sé quiénes son, no quiero que sepan quiénes son. Solo quiero fotografías de ellos’”, dijo el coronel según el texto publicado por la Comisión.

En su testimonio, Malhães afirmó que militares argentinos identificaron a todas las personas buscadas y señalaron donde se encontraban. “Me volví famosísimo en Argentina por eso, me dieron una medalla”, dijo el coronel.

En su primera declaración, en febrero, Malhães ya había admitido a la Comisión haber creado y supervisado un centro clandestino de torturas en Petrópolis, estado de Río de Janeiro, conocido como Casa de la Muerte. Entre los muertos, cuyos cuerpos nunca fueron encontrados, está el del diputado Rubens Paiva, desaparecido en 1971.

De acuerdo con la Comisión, Malhães consideraba la Casa de la Muerte un laboratorio clandestino fuera de las zonas militares. Para el coronel, eso le permitía actuar de manera más libre y violenta en el aspecto psicológico. “Habría que ser un lugar tranquilo, silencioso e insospechado. La existencia de la casa de Petrópolis solo fue denunciada por el hijo del dueño del edificio. Si no fuera así, nadie se enteraría”, reveló Malhães.

En su testimonio, el coronel también confesó que el Ejército usaba una técnica para ocultar los cuerpos, que consistía en arrancar la arcada dental de los presos, sacarles las yemas de los dedos y cortarles el vientre antes de meterlos en bolsas impermeables y tirarlos a un río en la región montañosa de Río de Janeiro. De esa manera, los militares consideraban imposible localizar e identificar a las víctimas.

El torturador reveló aún que se hizo amigo del expresidente Emílio Garrastazu Médici (1969-1974): “Médici me mandaba llamar. Yo iba al palacio. Ya almorcé con él. Él me preguntaba: ‘¿Qué le parece?’. Yo le decía: “¿Quiere que yo me encargue de eso?” Puedo resolver ese problema.’ ‘Vale, Malhães, resuélvalo”, contó.

Malhães, de 74 años, murió durante un supuesto asalto luego que por supuestos ladrones que irrumpieron en su casa, ubicada en un suburbio de Río de Janeiro, y robaron computadoras y armas.

En la casa también se encontraba la esposa de Malhães, quien dijo que ambos fueron amarrados en habitaciones distintas y que no supo en qué momento fue muerto su marido, que según la policía fue asfixiado. En el entierro se indicó que el ex militar pudo haber muerto por un ataque cardíaco.

La Comisión Nacional de la Verdad fue constituida en 2011 por el Gobierno de la presidenta Dilma Rousseff, ella misma presa y torturada durante la dictadura.

Ex agente del Centro de Informaciones del Ejército, Paulo Malhães fue el primer militar a confesar, en testimonio presentado el día 25 de marzo ante la Comisión Nacional de la Verdad, que torturó, mató y enterró los cuerpos de presos políticos durante la dictadura militar.

Brasil 247