Juan Manuel Santos, presidente de Colombia: “En estas elecciones ganó la paz”

Por Marco Schwartz

No hay ningún motivo de preocupación. Los diez puntos que se divulgaron son la esencia de lo que se acordó. Lo único que falta es la interpretación, la precisión de tres, cuatro, de los 75 artículos, simplemente para que no existan equívocos y también falta decir cómo se van a elegir o designar los miembros del tribunal, que no van a ser, lo digo de antemano, designados por las Farc.

Pero, ¿qué es eso que no se conoce?

Son temas de detalle procedimental, guardando una costumbre que hemos mantenido desde elcomienzo de los acuerdos, que solamente hasta que los puntos estén totalmente terminados se divulgan. Y divulgamos de común acuerdo las bases del esquema de justicia transicional que acordamos.

Sostienen las Farc que el principal escollo ahora es el tema de la “no repetición”. En concreto, que el Estado garantice la desmovilización “absoluta y real”, según ellos, del paramilitarismo y el abandono de lo que denominan doctrina de seguridad nacional.

Eso lo han venido diciendo hace mucho tiempo. Y les hemos dicho que esa cosa de la doctrina de seguridad nacional no existe, no sé de dónde se inventan ese fantasma de una doctrina de seguridad nacional. Y, en segundo lugar, lo que ellos llaman paramilitar es lo que nosotros llamamos bandas criminales, y creo que los resultados contra esas bandas criminales están a la vista de todo el mundo, y vamos a perseverar en contra de esas bandas, que es el último foco de violencia que nos quedaría por acabar.

¿Está realmente erradicado el paramilitarismo?

El llamado paramilitarismo con finalidad política que vivimos y sufrimos durante algún tiempo, sí. Eso ya está erradicado.

¿Es posible una paz sin Uribe?

Yo preferiría una paz con Uribe. Pero sí es posible una paz sin Uribe, si él en definitiva sigue oponiéndose. Pero yo preferiría una paz con Uribe.

¿Pero el hecho de que él represente a tanta gente en el país no complica las cosas?

Lo que pasa es que en la medida en que le explica uno a la gente que lo que algunos están diciendo de este proceso de paz no es cierto, la gente va bajando sus defensas y se va convenciendo de que lo mejor que le puede pasar a este país es firmar la paz. De eso no me cabe la menor duda. Y a eso nos vamos a dedicar, a hacer simple pedagogía, que es un arma más poderosa para que esta paz se pueda imponer.

¿Qué sintió al estrechar la mano de Timochenko?

Que nos acercábamos a la paz.

¿Eso fue todo?, ¿no fue para usted una situación incómoda?

No. Tarde o temprano uno tiene que estrechar la mano del enemigo. Con quien está negociando la paz. A mucha gente se le olvida que la paz se hace con los enemigos, no con los amigos. Y lo que estamos buscando es que esta gente deje las armas, deje la violencia y siga sus ideales políticos, pero dentro de los parámetros democráticos legales.

El expresidente Andrés Pastrana dio un portazo a la Comisión asesora de Paz, haciendo serias acusaciones contra usted. ¿Qué opina al respecto?

Que a palabras necias oídos sordos.

Lo veo muy lacónico.

Es que no entendí por qué dijo lo que dijo el expresidente Pastrana, si él ha estado enterado de todo. Y lo que demostró ahí es que o está totalmente desinformado, cosa que me sorprende porque nosotros lo hemos mantenido informado, o está obrando con mala intención.

Algunos expertos consideran que fue un error plantear un referendo de los acuerdos de paz, con el argumento de que es un asunto que despierta tanta sensibilidad popular. ¿Se arrepiente usted de haber prometido una refrendación?

Yo no estaba obligado. Pero fue un compromiso que adquirí desde el comienzo. No se le olvide que yo puse unas líneas rojas e hice unas ofertas cuando comenzó este proceso, una de ellas era que el pueblo colombiano tendría la última palabra sobre dichos acuerdos, y eso lo voy a cumplir. Pero esa refrendación la tenemos que acordar, porque también fue decisión nuestra ofrecer a las Farc que ellos intervendrían en la forma como vamos a refrendar. Y eso falta por negociar, pero lo que sí quiero reiterarle es que nunca lo he puesto en tela de juicio, que esto será refrendado por el pueblo colombiano, lo cual les da las mayores garantías para que se sientan tranquilos.

Deme la exclusiva sobre qué tipo de refrendación prefiere usted.

No, porque precisamente lo que yo he evitado en todo este proceso es negociar a través de los medios de comunicación, hacer ofertas a través de los medios, pero es algo que tenemos que definir pronto.

Dirigentes de su partido, La U, y del Partido Liberal han acusado al vicepresidente Vargas Lleras de utilizar su cargo para promover su propio proyecto político (Cambio Radical). ¿Tiene algo que decir al respecto?

El vicepresidente está mostrando resultados de mi gobierno, por instrucciones mías. Los ataques entre los partidos, entre quienes pueden emular hacia el futuro, son totalmente normales, sobre todo en épocas electorales. Yo espero que a partir de ahora, pasadas las elecciones, todo eso sea historia patria.

¿Ve usted a Humberto de la Calle como un posible heredero de su proyecto político?

Él está dedicado 110% al proceso de paz, y espero que siga así porque ha dado resultados muy buenos. Yo lo que aspiro es a que terminemos este proceso lo más pronto posible, ojalá antes del 23 de marzo, que fue la fecha que nos propusimos, y por eso no quiero desviarlo de ninguna otra posible actividad hacia el futuro.

¿Ve posible firmar el acuerdo definitivo antes de lo previsto?

Sí, incluso con Timochenko hablamos de eso, de hacer lo posible para firmar  antes del 23 marzo.

¿Cómo valora la oposición que están desarrollando el expresidente Uribe y su partido?

Yo he sido un demócrata toda mi vida. Siempre he valorado mucho la oposición. He dicho que la oposición y las críticas de los columnistas que critican al Gobierno  son como una especie de ducha de agua fría que lo despierta a uno y lo mantiene con el polo a tierra. Lo que yo aspiro es a que la oposición se haga con cierta altura, no con mentiras, no desinformando, y en esa medida es más que bienvenida.

¿Qué lectura hace de los resultados electorales a nivel nacional?

En todas las elecciones se dice que ganó la democracia, pero estas tienen un elemento adicional: ganó la paz. El triunfo de los partidos que conforman la coalición de gobierno fue apabullante. Esto confirma, sin lugar a dudas, que el pueblo colombiano quiere la paz y que sigamos generando prosperidad para todos.

¿Pero se puede hablar aún de Mesa de Unidad Nacional?, ¿no están ya todos sus integrantes en la tarea de buscar sus respectivas cuotas de poder?

La unidad nacional se mantiene. Lo que pasa es que en épocas electorales cada uno necesariamente tiene que jalar para su lado; los liberales para sus candidatos, los de La U para los suyos, los de Cambio Radical para los suyos, los conservadores que nos acompañan para los suyos. Pero yo  estoy seguro de que, pasadas ya las elecciones, esa unidad seguirá funcionando para la gobernabilidad de este país, y lo importante es que toda la unidad nacional, más otros partidos, la inmensa mayoría de los partidos representados en el Congreso, están apoyando la paz.

¿Es tema coyuntural?

Sí, porque todavía nos quedan dos años y medio o poco más de gobierno. Es un tiempo largo, todavía nos queda mucho por hacer, y yo espero contar con la unidad nacional para seguir haciendo reformas como las que hemos venido haciendo, que han sido históricas  y que están transformando este país.

¿Cómo interpreta los resultados en la Costa?

La coalición de Gobierno también fue la ganadora de la contienda en la Costa: los partidos Liberal, Cambio Radical y La U ganaron en la mayoría de los departamentos: obtuvieron seis de las siete gobernaciones de la Región, dos cada partido. De modo que el compromiso de la Costa con la paz es indiscutible. Ahora bien, mi deber es trabajar para todos los colombianos, estén o no a favor de las políticas del Gobierno, y eso es lo que seguiré haciendo.

¿Cree que el mapa de nuevos mandatarios será una buena base para el manejo del posconflicto en las regiones?

Por supuesto que sí. La paz se construye desde las regiones. Los partidos que integran la Unidad Nacional obtuvieron 25 de las 32 gobernaciones, y otras cinco fueron obtenidas por movimientos que también apoyan la paz. Con excepción de Casanare, los destinos de todos los departamentos del país estarán regidos por mandatarios que están de acuerdo con la búsqueda de la reconciliación para los colombianos. Y precisamente en sus manos estará llevar a cabo la transición de la guerra a la paz e implementar los acuerdos en el posconflicto.

¿Tiene alguna recomendación que hacerles?

Les recomendaría lo mismo a todos: busquemos puntos de encuentro, trabajemos por la unidad. Ya acabó la campaña. Sigamos avanzando todos hacia la terminación del conflicto y hacia una paz justa y duradera.

Mucha gente considera que las elecciones colombianas están aún lejos de ser limpias. ¿Lo comparte?

Estas no solo fueron las elecciones más pacíficas de nuestra historia, sino probablemente las más efectivas en términos de lucha contra los delitos electorales. Por primera vez no hubo impunidad para delitos como la trashumancia, y podemos decir que ningún alcalde fue elegido como producto del trasteo de votos. La anulación por trashumancia de más de un millón de inscripciones de cédulas, la incautación de más de 1.700 millones de pesos que, aparentemente, iban a ser utilizados para la compra de votos, y la detención de más de 150 personas muestran la acción decidida del Estado para combatir la corrupción electoral.

¿Qué estrategia tiene para la Costa en lo que queda de mandato?

Este Gobierno ha invertido, como ningún otro, en la Costa y el bienestar de su gente: más de $73 billones, un 55% más que entre 2006 y 2010. ¿Pero qué ha representado esto para la gente? Para la de Carmen de Bolívar, por ejemplo, tener por primera vez agua potable. Y para la del centro de Riohacha y Los Palmitos, Sucre, tener agua las 24 horas del día. María la Baja, en Bolívar, tiene por fin alcantarillado, y vamos a lograr lo mismo en Mompox. El río Magdalena, esa arteria fluvial que atraviesa el país y de la que parecíamos habernos olvidado volvió a ser navegable entre Barrancabermeja y Barranquilla. De los 4,4 millones de colombianos que han salido de la pobreza en los últimos cinco años, un millón son del Caribe, y San Andrés hoy es un departamento libre de pobreza extrema. Y esos son apenas unos pocos ejemplos del compromiso que en este gobierno hemos tenido con la Costa y con su gente, compromiso que continuará en los tres años que quedan de gobierno.

En el Caribe hay un rechazo generalizado a la nueva fórmula para fijar los aumentos del precio del gas. ¿Qué opina de esta situación?, ¿cómo se podría resolver?

La decisión buscó darle estabilidad al precio del gas –que es lo que nos han pedido todos los industriales y las familias de la Costa– y asegurarnos de que los precios reflejen las realidades del mercado. La coyuntura es difícil: los campos de La Guajira están declinando y el fenómeno de El Niño es uno de los más severos de nuestra historia. Por tanto, una decisión que asegura que el gas suba menos que la inflación en los próximos años no puede ser una mala decisión.

¿Por qué no se busca una tarifa única para el gas en todo el territorio nacional, en vez de separar a la Costa y el interior?

La tarifa es diferente, pero es necesario aclarar que en la Costa no se paga una tarifa de gas más alta que en el interior del país. Las diferencias se deben a las particularidades que cada mercado tiene en términos de transporte, distribución y comercialización.

También hay malestar con el servicio de Electricaribe. El plan de inversiones anunciado por el Ministerio de Minas está estancado en cuatro departamentos…

El plan no está estancado. Todo lo contrario: ya hemos adjudicado proyectos por $2 billones y seguiremos adjudicando este segundo semestre del año, tal como nos comprometimos. Tenemos que reconocer que la Costa no tiene la calidad del servicio de energía eléctrica que se merece. Por eso Electricaribe tiene la obligación de invertir $1,1 billones y debe ejecutar un plan de choque de corto plazo para que la gente vea mejoras mientras se hacen las demás inversiones. Le estamos haciendo seguimiento e informándole periódicamente a la Región de los avances.

Pero la tarifa del kilovatio ha aumentado significativamente…

Debido al fenómeno de El Niño no tenemos suficiente agua para generar energía, y debemos usar plantas térmicas con diésel. Eso hace que los precios de la energía suban en todo el país, no solo en la Costa Caribe. Afortunadamente, establecimos un tope para las tarifas, lo que ha protegido al usuario final de alzas exageradas.

¿Puede tranquilizar a los Barranquilleros y samarios de que cada ciudad va a celebrar sus juegos respectivos en 2017 y 2018 sin compartir sedes?

Puedo tranquilizarlos con el siguiente mensaje: habrá Juegos Centroamericanos y del Caribe en Barranquilla en 2018, y habrá Juegos Bolivarianos en Santa Marta en 2017. Ahora bien, desde que Barranquilla presentó su candidatura, Santa Marta figuraba como subsede en varios deportes, y viceversa. Recientemente, con el Comité Olímpico, llegamos a una fórmula para que se puedan compartir más escenarios. Tenemos el deber de optimizar los recursos de todos los colombianos.

En la Costa se oye la queja de que la Costa no tiene suficiente influencia real en Bogotá. ¿Cree Ud. que hay demasiado centralismo o que los costeños no se han organizado bien para reivindicar sus proyectos regionales, a diferencia, por ejemplo, de los antioqueños?

La influencia de la Costa en este gobierno es inmensa. Las ministras de Comercio y Transporte; las directoras de Prosperidad Social y Colciencias; el gerente de Bancóldex; los viceministros de Transporte y Agricultura son costeños. Además, la Costa siempre ha tenido una representación importante en el Congreso. En este momento el presidente de la Cámara es de La Guajira. Y si a todo eso le sumamos el monto de las inversiones que ha hecho este gobierno en el Caribe dejamos sin fundamento la tesis del centralismo.

Se cumplen el 6 y 7 de noviembre 30 años de la Toma del Palacio de Justicia. ¿Qué reflexión puede hacer de aquel hecho?

Qué mejor homenaje a las víctimas de ese día que poder decirles que Colombia está más cerca que nunca de ponerle fin a un conflicto de más de 50 años. Con la paz lo que queremos es precisamente que episodios infames como ese no se repitan nunca más.

También se cumplen 30 años de la tragedia de Armero. Le pido igualmente una reflexión.

Es imposible olvidar las imágenes de aquella tragedia, pero también es imposible desconocer que esta dolorosa experiencia nos dejó muchas lecciones. El sistema de prevención y atención de desastres en Colombia ha experimentado una modernización sin precedentes en los últimos cuatro años. Ahora tenemos una política de gestión del riesgo y una Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres que nos permiten actuar efectivamente cuando se presentan este tipo de fenómenos.

¿Cómo ve el panorama mediático en Colombia? ¿Qué mensaje quisiera transmitir a los periodistas aprovechando el aniversario de EL HERALDO?

Que nos ayuden a alcanzar la paz. Colombia necesita dejar atrás la guerra. Se lo debemos a las generaciones que vienen. Y para lograrlo los periodistas y los medios de comunicación son fundamentales. Necesitamos inculcar una cultura de paz, de reconciliación.

El Heraldo