Por Luis Mealla

El expresidente (2003-2005) y representante oficial de la causa marítima, Carlos Mesa, conversó con La Razón sobre la demanda interpuesta contra Chile, en 2013, ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ). Hizo una evaluación de los avances y la proyección del litigio que ingresó a una nueva etapa.

En 2014, Santiago objetó la jurisdicción de la Corte, pero el año pasado el tribunal se declaró competente para resolver el caso y conminó al país vecino a presentar su contramemoria hasta el 26 de julio.

Desde un principio, Chile argumentó que con el juicio, Bolivia buscaba modificar el Tratado de 1904, que definió los límites entre ambos países, tras la Guerra del Pacífico (1879); no obstante, la CIJ rechazó el recurso en virtud a que la demanda boliviana pide a la Corte que declare que Chile debe negociar con Bolivia una salida soberana al mar, sobre la base de ofertas unilaterales que hizo a lo largo de la historia para resolver su enclaustramiento; en ese sentido, Mesa enfatizó que, ahora, el reto de Santiago es demostrar que esos actos no suponen obligaciones jurídicas.

— ¿Cuál será su labor este año respecto a la demanda?

— La responsabilidad y la naturaleza del trabajo que me ha encomendado el presidente Evo Morales se mantiene inalterable,  pero sí se modifican algunos elementos que han sido agregados a partir del fallo de la Corte, que ya no son puntos de vista de Bolivia, sino, afirmaciones que establece el tribunal internacional como elementos incuestionables.

— ¿Cuáles por ejemplo?

— Como el nacimiento de Bolivia como un país con costa y litoral;  como el hecho de que Chile invadió a Bolivia en 1879, iniciando una invasión militar; la afirmación de la Corte de que el Tratado de 1904 no ha resuelto los temas pendientes entre Bolivia y Chile, lo cual desmiente toda la argumentación chilena previa a la demanda preliminar y que tiene que ver, finalmente, con el objeto de la controversia.

— ¿Y la agenda de viajes?

— He hecho una presentación al Presidente y al canciller David Choquehuanca, tenemos que ajustar la agenda y hasta que eso no ocurra el detalle no lo puedo hacer conocer, pero pese a ello la naturaleza de mi trabajo no cambia.

— ¿Qué mensaje debe fortalecer Bolivia en esta nueva etapa?

— Primero, que la voluntad de Bolivia de diálogo es evidente (…) en 2015, el Presidente ofreció reanudar relaciones diplomáticas y que el papa Francisco sea el garante y que el objetivo debiera ser la solución de la mediterraneidad boliviana. ¿Qué es lo que ratifica la voluntad de diálogo de Bolivia? Es la naturaleza de la demanda,  cuyo corazón es que se pide a la Corte de La Haya que declare que Chile debe negociar con Bolivia, que debe dialogar para otorgarle una salida al mar con soberanía.

— ¿Cuál es su percepción sobre las primeras señales que dio Chile luego del fallo de 2015?

— Lo más importante aquí es que Chile ha mantenido su permanencia bajo la jurisdicción de la Corte, es decir, acepta presentar su contramemoria y continúa en el juicio; lo que hace ahora Chile  —como es de suponerse— es preparar un nuevo documento que ya no puede ser, argumentalmente hablando, el mismo que presentó en la demanda preliminar, que fue desechado por la Corte.

— Chile no anticipó nada sobre sus futuros argumentos, ¿cómo cree que responderá Chile?

— Chile debe cambiar el eje central de su argumentación, que era que Bolivia, de manera disfrazada, quería modificar el Tratado de 1904 y que si la Corte fallaba en favor de Bolivia, ponía en riesgo el sistema internacional de fronteras. Esos dos argumentos han sido completamente desbaratados (…), por tanto, debe cambiar su argumentación y tiene que trabajar sobre el elemento de los actos unilaterales del Estado chileno y tiene que intentar demostrar que no tiene obligación jurídica con Bolivia, y que los compromisos formales hechos a través de documentos firmados por presidentes, ministros y embajadores no pueden ser considerados como compromisos formales, ése el desafío que tiene ahora Chile.

— ¿Podrán hacerlo?

— Mi impresión es que no, porque la argumentación boliviana tiene una consistencia muy fuerte y porque parece imposible que se diga que no se compromete la fe del Estado chileno cuando un canciller envía una nota diplomática —que es una nota oficial— al embajador de Bolivia en Santiago, diciéndole que está dispuesto a negociar con Bolivia para darle un acceso soberano al mar. Estamos hablando de cartas escritas y firmadas por presidentes; notas diplomáticas firmadas por cancilleres, tanto en 1950 como en 1975; memorandos oficiales firmados por embajadores, que son los representantes de las relaciones exteriores de ese país, que comprometen la fe del Estado chileno.

— Chile argumenta que la CIJ fijó límites con el punto 33 del fallo de 2015, en sentido de que el tribunal no puede opinar sobre el resultado de las eventuales negociaciones que resulten del juicio y Santiago se aferra a ello para sostener que no está obligado a ceder soberanía…

— En ese punto, la Corte señala que no puede predeterminar cuál será el resultado de esa negociación. Sin embargo, el punto 34 indica que el tribunal deberá fallar sobre la demanda boliviana, que le pide a la Corte fallar sobre la obligación de Chile de negociar con Bolivia para otorgarle una salida soberana al mar. Los dos elementos están en el punto 34, por tanto, es mucho más lógico interpretar el punto 33 en el sentido de que lo que la Corte no puede predeterminar es el detalle de la negociación, pero no que—como dice Chile— le han cortado en dos a Bolivia su demanda, es decir que solo estará en consideración el diálogo y no así la obligación de que ese diálogo tenga un resultado final.

— ¿Qué opinión le merece la llegada al país del embajador de Chile Gabriel Gaspar y las ofertas de diálogo que hizo?

— Lo relevante de esto son las reiteradas afirmaciones de Chile de que Bolivia es el país que ha roto el diálogo con Chile (…), hay una lógica chilena de decir que ese país quiere reabrir relaciones diplomáticas aquí y ahora sin condiciones (…); pero ya lo dijo el canciller Choquehuanca el 6 de enero, que la ruptura de relaciones diplomáticas en 1978 tiene que ver con algo básico: el incumplimiento por parte de Chile de su compromiso de negociar con Bolivia para otorgarle un acceso soberano al mar, a partir del “abrazo de Charaña”, y quien rompió esa negociación no fue Bolivia, fue Chile. (…) Luego, abrimos la agenda de los 13 puntos (2006), que en el punto seis está inscrito el tema del mar y cuando le pedimos a Chile abrir una  mesa de negociación sobre ese tema, la respuesta del entonces presidente Sebastián Piñera (2011) fue no. Por tanto quien rompió, fue Chile.

— En este nuevo contexto, ¿cómo reanudar relaciones diplomáticas con Chile?

— Creemos que hay tres temas fundamentales a resolver que justificarían esa reanudación: el tema del mar (…), estamos en juicio internacional y sería absurdo reanudar relaciones diplomáticas para hacer una negociación que no llegue a un final  sobre el tema; luego, está pendiente el desvío unilateral que hizo Chile del río Lauca, en 1962, y que dio lugar a que Bolivia rompa relaciones; y por último, está pendiente el cómo va a negociar Chile el uso arbitrario de las aguas del manantial del Silala durante décadas.

— ¿Es posible generar un esquema de cuerdas separadas mientras dure el litigio?

— Me quedo en lo que el Canciller dijo en enero y le respondió a Chile: ‘ustedes han roto el diálogo y si quieren una reanudación de relaciones diplomáticas, necesariamente se deben considerar esos tres temas; si eso es así, la disposición de Bolivia está abierta, si no, no tiene ningún sentido’.

— ¿Cómo evalúa este periodo de 10 años entre su gobierno, la agenda de 13 puntos y el actual litigio ante la CIJ?

— Desde enero de 2004 (…) hasta hoy, Bolivia ha hecho un avance cualitativo fundamental. Creo que la decisión del presidente Morales de ir a un juicio es un salto, no solo en los últimos 10 años, sino uno de los momentos más importantes de la historia de la relación diplomática sobre el mar desde 1904, porque se trata del desencapsulamiento de la relación estrictamente bilateral (…). Es una evolución histórica muy importante.

— ¿Qué momento marca la agenda de los 13 puntos?

— Muestra que antes de tomar la decisión de ir a un juicio, el presidente Morales, con la mejor voluntad y buena fe, intentó una negociación bilateral amplia sobre varios aspectos, entre ellos el tema marítimo, lo que ratifica la voluntad de diálogo de Bolivia (…), pero también esta agenda es el detonante de la decisión de Bolivia de ir a un juicio, porque Chile a pesar de haber firmado el compromiso de la agenda de los 13 puntos, se niega a abrir un espacio de diálogo sobre uno de ellos.

Perfil

Nombre: Carlos Mesa Gisbert

Nació: 12-08-53

Profesión: Periodista

Cargo: Representante Oficial de Bolivia para la Causa Marítima

Literato, historiador y periodista

Carlos Mesa estudió literatura. Los inicios de su carrera los dio en el periodismo televisivo. En 2002 fue Vicepresidente del país en la gestión del entonces presidente Gonzalo Sánchez de Lozada. Tras la crisis de octubre de 2003, que se zanjó con la renuncia de Goni, Mesa asumió la Presidencia por sucesión constitucional y concluyó su mandato en 2005, entregando el bastón de mando a Eduardo Rodríguez Veltzé. En 2014 fue nombrado Representante Oficial de Bolivia para la Causa Marítima y desde entonces realiza viajes al exterior para informar a la comunidad internacional sobre los fundamentos del juicio instaurado ante la CIJ, que busca diálogo con Chile para negociar una salida soberana al mar.

La Razón